las corridas de toros Garapullos

Rendidos a los pies de Mata Hari y su leyenda

Lea Vicens logró dos orejas con sendas faenas vibrantes Hubo pureza en Guillermo Hermoso de Mendoza y maestría en Pablo

Jon Mujika - Domingo, 19 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

la corrida de ayer

Bilbao - A principios del siglo XX una mujer tenía a la mitad de las capitales de Europa rendidas a sus pies. Fue una legendaria femme fatale, conocida por sus bailes exóticos, y entre sus amantes había ministros, empresarios y generales. Pero cuando inició la Primera Guerra Mundial, el mundo cambió. Ella pensó que podría seguir cautivando a toda Europa. Pero ahora, los hombres de altos vuelos querían algo más que sexo. Querían información. Ahí fue forjándose la leyenda de Mata Hari, una mezcla de seducción e inteligencia para convertirse en una de las grandes espías de la época.

De aquella Francia llegó ayer hasta el ruedo de Vista Alegre Lea Vicens, una mujer que cautivó a la plaza con una entrega apasionadadesde el primer galope. Fue Cigarrero,segundo toro de la tarde y el primero de los suyos, un animal de carácter y transmisión. Llevaba en sus embestidas el microfilm que ocultaba las rutas hacia el triunfo y Lea se lanzó hacia él con afán de los grandes. Ese ímpetu brilló pese al traspiés de algunas imprecisiones, sobre todo cuando salio de las cuadras Bético,un aliado extraordinario durante diversos pasajes, dispuesto a encelar al toro con su grupa, dejándole asomar al toro por los balcones del peligro. La tensión, propia de un relato de LeCarré, calaba entre los testigos, arrebatados tiempo más tarde, frente a la cara de Ranito,quinto de la tarde, cuando a sus lomos Lea toreó de costado a dos pistas con gran precisión, exponiendo una barbaridad y dejándose llegar al astado a las cabalgaduras, mientras preparaba con son las suertes y medía con precisión los tiempos. Hubo, además, unas corvetas a lomos de Deseadoen el epílogo de la faena. Y cuando el toro cayó rendido a sus pies también lo hizo Vista Alegre.

Hubiese querido entregarse más aún la plaza, pero el mal de aceros envenenó la sangre pura que regó el toreo de Pablo Hermoso de Mendoza en el cuarto de la tarde. Al romper plaza Pablo se encontró con el peor de los enemigos, un toro sin ritmo ni celo, en un encierro, el de los Herederos de Ángel Sánchez y Sánchez, de notable juego. Entre aquellas brumas se vio quién mandaba, pero todo fue un casi.

No ocurrió lo mismo en el cuarto de la tarde, Violetaembestía con son caribe, con tranco suave y templado. Y Pablo, torero de olivo viejo, desempolvó las enseñanzas del tiempo vivido ya a lomos de Berlín, ajustado en los quiebros y toreando con precisión de francotirador a dos pistas cambiando los costados del caballo (la hermosinay los quiebros casi al roce entusiasmaban...), antes de meterse en los terrenos del toro a lomos de Dalíy atacar con las cortas sobre Bacano. Desde allí el acero se le desvió un punto y todo quedó en Apuntes para la maestría,un cuaderno más de sus enseñanzas.

Los ha leido, por cercania y por costumbre, mucho y bien su hijo Guillermo, quien ayer se presentó en Vista Alegre como si la arena fuese suelo de casa. De salida, Guillermo se dio de bruces con Zapatero,un toro codicioso que pedía papeles. Guillermo los sacó todos en regla en una plaza de primera, sin pulso temblón ni tartamudeces. Clavó siempre -o casi...- certero, templado a a dos pistas a lomos de Extraño;asentado como un capitán de Tercios, sobre Ágora,y con aplomo cuando entregó las rosas a lomos de Pirata.¡Ay de aquel metisaca previo!

Ruiseñor,el último toro de la tarde, trajo consigo mucho y buen canto. Lo vio pronto y bien el joven de los 19 años con cabeza de viejo. Sobre DisparateGuillermo fue dejándose llegar y cuajó una fabulosa faena, cargada con detalles de plata de orefebre bueno, como aquel par a dos manos a la segunda. Preso, quizás, de la inquietud que acompaña a la ambición, se enmaraño con los aceros. Se intuían sus lágrimas manar por dentro. Pero han de ser de rabia que no de pena, Guillermo.

La corrida de hoy