antigua miss Túnez y actriz

Leïla, las mil y una noches de Biarritz

Gaby Icardi y Leïla posan en una fotografía tras un día de playa en la ciudad costera de Biarritz.
Leïla, junto a su leona.
La boda entre Leïla y Gaby Icardi.
Leïla, frente a la discoteca Ruby’s en Biarritz.

El periodista Paul Azoulay publica un libro que recoge las vivencias de la reina de la noche de la ciudad costera

Franck Dolosor. Baiona - Domingo, 19 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

AVA Gardner, Edith Piaf, Petula Clark, Anthony Quinn o Frank Sinatra son algunas de las estrellas internacionales que, en las décadas de los sesenta y ochenta, disfrutaron de sus vacaciones en Biarritz. En esa época dorada de la ciudad balneario, la discoteca Ruby’s, dirigida por Leïla, antigua miss Túnez y actriz, era uno de los puntos de encuentro de las celebridades.

Leïla, cuyo nombre significa noche en árabe y hebreo, recuerda, a sus 83 años, miles de anécdotas de visitantes como Sinatra, que se enamoró de la costa vasca. “Le gustaba probar productos locales como el vino y el salchichón, y siempre terminaba sus noches en el bar del prestigioso Hôtel du Palais”, evoca Leïla. Cada verano, los principales cantantes y actores franceses de la época, como Mireille Darc, Alain Delon o Coluche, y personalidades como Juan de Borbón, Placido Domingo y los toreros Manzanares, El Juli, El Cordobés y Enrique Ponce eran clientes habituales de la discoteca Ruby’s, ubicada en el lateral del casino Bellevue, a un paso de la Playa Grande de Biarritz.

Gaby Icardi “Mi gran suerte ha sido el amor”, confiesa Leïla, que comenzó su carrera en París con la cantante y actriz francesa Régine. “Trabajé y aprendí con ella como gestionar una discoteca pero luego me fui y nunca me lo perdonó. Porque a Régine no se le deja sino que ella te echa”. Leïla conoció a Gaby Icardi, un antiguo jugador de pelota que gestionaba varios establecimientos en París, Biarritz y San Juan de Luz, con quien finalmente se casó. “A mi marido, que murió hace pocos años, le debo todo”, asegura Leïla. Durante años, cada verano la pareja invitaba a la costa labortana a los artistas que frecuentaban sus establecimientos parisinos. Y, al mismo tiempo, crearon muchas amistades también en el País Vasco, con pelotaris, jugadores de rugby o los antiguos alcaldes y diputados de Biarritz y Baiona Bernard Marie y Jean Grenet.

En aquella época, Gaby y Leïla fijaron su residencia en el Hôtel du Palais de Biarritz, donde compartían una suite de lujo con una leona. “Era todavía un cachorro cuando la adquirimos. Llamaba la atención, pero como estropeaba los muebles y las sabanas del hotel, finalmente tuvimos que venderla. Se la llevó una marquesa española”, recuerda Leïla.

En su memoria siguen vivas todo tipo de anécdotas, como un aviso de bomba que finalmente resultó ser falso. También recuerda cómo la discoteca estaba repleta de público y se le ocurrió que la mejor forma de desalojar el local sin que nadie sufriera daños era invitar al público a salir bailando para continuar la fiesta en los jardines del Bellevue y así molestar a su director. Los archivos de Leïla cuentan con cientos de fotografías, muchas de las cuales han sido publicadas en su libro. “Pero todavía no puedo contarlo todo ni enseñar la foto que sacamos con los jugadores del equipo de Francia de fútbol”, observa entre risas.

Joan Baez y Estitxu Entre recuerdos y anécdotas, Leïla no duda en entonarTxorian txoriy relata que su marido enseñó esta canción a Joan Baez. “Es una mujer excepcional, cariñosa y la aprendió en tan solo cinco minutos. Aquella noche, consiguió un gran éxito en el concierto que ofreció en la plaza de toros de Baiona”.

Maravillada por su voz, Leïla llevó a Estitxu Robles Aranguiz a París, dónde la cantante vasca triunfó en las salas de conciertos y la televisión francesa, concretamente en el programa de Jacques Chancel, otro cliente habitual en los cabarets de los Icardi. “Tuve la ocasión de oír un disco de Estitxu mientras comíamos en un restaurante y desde el primer minuto su voz me llamó la atención. Pregunté quién era aquella cantante y me contestaron que era una artista local totalmente desconocida. No quise ceder hasta ver el disco, saber quién era y poder charlar con ella”.

A los pocos días, Leïla fue a visitar a Estitxu al restaurante Amalur de Beskoitze, colindante con su caserío natal Leku Eder, pero la benjamina de la familia Robles Aranguiz no le prestó atención. Posteriormente, Leïla contrató a Estitxu y la llevó a París. “Siempre cantaba en euskera y tenía mucho éxito. Luego quiso volver a su País Vasco. Qué pena haber muerto tan joven. Hubiera podido tener la misma trayectoria que Nana Mouskouri”, explica. “Estitxu fue, y sigue siendo mi amiga, tengo todos sus discos. ¡Tenía una de las voces mas bellas del mundo!”, aclara la mujer que ha conocido a las principales estrellas internacionales del final del siglo XX. “Ahora sigue cantando Naia, su sobrina, a la que conocí de chavala. Presentará un nuevo disco este otoño, tenemos mucha suerte de poder contar con ella”, se congratula la antigua miss Túnez.

En la actualidad, Leïla mantiene amistad con las cantantes Chantal Goya, y sobre todo Mireille Mathieu, que ha vendido cerca de doscientos millones de discos en todo el planeta. “Cada año pasa unos días en Biarritz, comemos juntas y hacemos una excursión a Lourdes”. Leïla lamenta que los artistas actuales hayan dejado de acudir a la costa vasca.

Las presentaciones públicas del libro sobre la vida de Leïla se han convertido en unos de los actos más concurridos en Iparralde ya que el público recuerda todavía con especial cariño y nostalgia aquella época. La reina de la noche tiene para todos una sonrisa y una palabra de agradecimiento. El autor del libro, el óptico y periodista Paul Azoulay, recupera retazos de la historia más glamurosa de Biarritz y San Juan de Luz. El próximo dos de agosto Azoulay acompañará de nuevo a Leïla en la jornada de firmas del libro en el renovado Hôtel du Palais entre las 16h y 20h.

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