Lucha contra los antivacunas

Toda defensa es poca

Los brotes de sarampión en Europa han hecho que las autoridades sanitarias refuercen sus esfuerzos en luchar contra los antivacunas. En Euskadi la vacunación no es obligatoria, pero se inocula al 95% de la población

Un reportaje de Aner Gondra - Domingo, 19 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

A finales de julio saltó una alarma sanitaria. El sarampión estaba causando estragos en diferentes zonas de Europa y se lanzó un anuncio a la población: los niños menores a un año que viajen por la Unión Europea deben vacunarse para dicha enfermedad. La medida quería proteger a los menores más indefensos, los que todavía no han recibido la primera vacuna contra esta enfermedad, que se implanta a los doce meses. La noticia surge en pleno apogeo de los movimientos antivacunas, que hacen mella en una población que quizás no conoce con detalle qué vacunas hay que recibir, cuándo y por qué.

En Euskadi ninguna vacuna es obligatoria, son recomendaciones de la autoridad sanitaria a la población. En la CAV se lleva siguiendo un calendario vacunal infantil propio desde 1986. Esta pauta sufre cambios de vez en cuando atendiendo a diferentes razones. Una de las más comunes es la introducción de nuevas vacunas que pueden estar disponibles y siempre tras un análisis minucioso de diferentes aspectos: epidemiológicos, de efectividad, seguridad, compatibilidad, etcétera. Por ejemplo, en los últimos años se han introducido vacunas frente al neumococo, la varicela o frente al virus del papiloma. Otro motivo puede ser el uso de nuevas vacunas combinadas que permiten una reducción del número de pinchazos sin menoscabo de la efectividad y la seguridad. Actualmente en la CAV, por ejemplo, se están repartiendo vacunas hexavalentes que permiten, en un solo pinchazo, administrar seis antígenos diferentes frente a difteria, tétanos, tosferina, poliomielitis, haemophilus influenzae tipo b y hepatitis b.

En otras ocasiones el cambio en el calendario de vacunas viene motivado por la existencia de datos científicos relevantes que sugieren que una modificación en la pauta vacunal o en las dosis necesarias permite mejorar la respuesta inmunológica o las coberturas vacunales.

Existen muchas vacunas disponibles, pero solamente aquellas cuyas características cumplen ciertos criterios son adecuadas para incluirlas en un calendario vacunal recomendable a toda la población. Estos criterios son analizados en cada caso y solamente se incluyen en los calendarios oficiales aquellas vacunas que cumplen estos requerimientos: que la enfermedad a prevenir sea un problema importante de salud pública desde el punto de vista epidemiológico, que la vacuna sea segura y eficaz, que no interfiera de forma importante en el calendario vacunal vigente, que sea útil en la relación entre coste y efecto y que sea aceptada por los profesionales sanitarios y por la población. Además, dependiendo de las características de las personas, puede haber vacunas que se recomienden específicamente a ciertos colectivos de riesgo. Actualmente en Euskadi hay recomendaciones de vacunación para la población infantil, la población infantil prematura, la población infantil con asplenia, la población adulta sana, las mujeres embarazadas, la población infantil de riesgo, la población adulta de riesgo y las personas viajeras.

Osakidetza estima que actualmente está consiguiendo vacunar al 95% de la población objetivo. También hay que tener en cuenta que, en ocasiones, los padres deciden retrasar alguna vacuna o dosis y retomarla más adelante, por lo que, aunque la vacuna no se administra en el momento recomendado, puede completarse posteriormente. Todas las vacunas que se distribuyen en Euskadi, desde el Departamento de Salud y Osakidetza, deben ser registradas. No obstante, pude ocurrir que haya vacunas que sean de distribución exclusivamente privada y que no se registren. Además, existe una cartilla de salud infantil que se da a cada bebé al nacer donde, entre otras cosas, se deben registrar todas las dosis de vacunas que ha recibido. La cartilla de vacunación infantil es un documento válido toda la vida y es muy importante que estos datos se guarden hasta la edad adulta.

movimientos antivacunas En los últimos tiempos han proliferado los movimientos antivacunas, lo que ha sacado a la luz amargos casos de niños afectados con enfermedades que podían haber evitado. No hay datos científicos que avalen la no inoculación de las vacunas recomendadas. Las vacunas son medicamentos con un alto grado de efectividad y seguridad en los que el balance entre beneficio y riesgo es mucho mayor que en la mayoría de los medicamentos, dado que se administran mayoritariamente a personas sanas. Todas las enfermedades para las que se recomiendan las vacunas tienen un impacto sobre la salud individual y la salud pública que puede ser muy grave y por eso es necesario su aplicación.

Optar por no vacunar a un niño acarrea riesgos para dicho menor, pero también para los menores que conviven con él. En casi todas las enfermedades prevenibles por vacunación existe un alto riesgo de contagio entre las personas.

En algunas enfermedades como el sarampión es necesario que se vacune al menos el 95% de la población si se quiere minimizar el riesgo de transmisión de la enfermedad en la comunidad. Es decir, las vacunas no solo protegen individualmente, sino que también pueden proteger al conjunto de la población, incluso a los no vacunados, pero para ello es necesario alcanzar un nivel mínimo de vacunación. Este concepto es lo que se denomina en vacunología inmunidad de rebaño.

En Italia, por ejemplo, en 2017 se registraron 5.402 casos de sarampión, con cuatro muertes, frente a los 862 casos de 2016. En Euskadi los números todavía no son tan alarmantes. En la CAV no se habían registrado casos de sarampión desde el año 2012, pero en 2018, a consecuencia de un brote en una comunidad vecina, se han contabilizado ya dos casos en personas no vacunadas.

En Euskadi los movimientos antivacunas son minoritarios, pero se han convertido en una amenaza que preocupa a los expertos en Salud Pública. Internet y las redes sociales se han convertido en un caldo de cultivo en el que estas corrientes están desinformando a la población. Desde Osakidetza se trabaja actualmente en concienciar y formar mejor a los profesionales sanitarios, ya que son la mejor herramienta para informar adecuadamente a la población.

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