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Bajadas de goitiberas en la calle Zabalbide

(EDORTA NAFARRATE - YOUTUBE)
Un participante perdió el equilibrio en una de las bajadas en las goitiberas que se celebraron ayer. (José Mari Martínez)
Bajada en goitibera por la calle Zabalbide. (J.M. MARTÍNEZ)
Bajada en goitibera por la calle Zabalbide. (J.M. MARTÍNEZ)
Bajada en goitibera por la calle Zabalbide. (J.M. MARTÍNEZ)
Bajada en goitibera por la calle Zabalbide. (J.M. MARTÍNEZ)
Bajada en goitibera por la calle Zabalbide. (J.M. MARTÍNEZ)
Bajada en goitibera por la calle Zabalbide. (J.M. MARTÍNEZ)
Bajada en goitibera por la calle Zabalbide. (J.M. MARTÍNEZ)
Bajada en goitibera por la calle Zabalbide. (J.M. MARTÍNEZ)
Bajada en goitibera por la calle Zabalbide. (J.M. MARTÍNEZ)

Los más pequeños pudieron disfrutar de un taller donde se podían crear sus propias goitiberas

Laura Fernández - Lunes, 20 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

BILBAO. Cuesta abajo y sin frenos. Y, para colmo, a la velocidad del rayo. Así fueron las bajadas de goitiberas que se celebraron ayer desde la calle Zabalbide, que congregaron a cientos de curiosos.

Francisco Martínez, fue uno de los 36 participantes que se lanzaron al vacío sin miedo alguno. “Es la tercera vez que participo y la verdad que me encanta”, cuenta Martínez, que quedó tercer clasificado en la competición. Tal es su afán por esta actividad que no dudó en hacer las maletas y viajar desde Cantabria para acudir a Aste Nagusia. “Cuando estás bajando te pones como una moto y sientes una adrenalina que te mueres”, describió ayer minutos antes de montarse en la bici para comenzar su bajada. De hecho, instantes antes de que el reloj comenzase a cronometrar, las caras eran de concentración. El público estaba en silencio. Se respiraba tensión.

Pero, en el mismo momento en el que el cronómetro se puso en acción, los aplausos y los ánimos fueron los protagonistas. “¡Pero mira a qué velocidad baja!”, comentaron algunas personas de avanzada edad que no perdían detalle. Eugenia, una bilbaina de 80 años, no se pierde nunca las goitiberas. “Me encanta ver a los chavales disfrutar tanto, aunque yo no me atrevería, se les ve que se lo pasan genial”, opinó. Y vaya si les gusta. Aner Bilbao, hace “unos cuatro años” se rompió la tibia y el peroné en un concurso de goitiberas. “Lo que más me fastidió es que por eso no pude participar en las de mi pueblo”, lamentó. Pero eso no fue excusa para volver a montarse en su goitibera para lanzarse al vacío de nuevo. “La lesión me dio más ganas de seguir haciendo todo esto”, cuenta. Por eso ayer lo hizo. Se lanzó por la calle Zabalbide sin mirar atrás y quedó segundo en la clasificación general. “En el momento que te lanzas no piensas en nada, es en el momento que estás esperando para salir cuando tienes toda la adrenalina en el cuerpo”, dice este joven de Urduliz.

Taller para los más txikis

Una de las novedades que trae Marijaia bajo el brazo para celebrar su 40 aniversario se dio ayer en las goitiberas. Los más txikis del recinto pudieron crear sus propias goitiberas. “El año que viene quiero apuntarme pero a ver si me atrevo”, comentó Iker, de 10 años, mientras ultimaba los detalles de su nuevo juguete. Por su parte, Julen, hermano de Iker, lo tenía claro: “Esta la utilizo el año que viene”.

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