Los mejores conciertos de la historia

Miguel Ríos Bienvenidos, hijos del rock´n´roll

El de Granada, en plena actuación en fiestas de Bilbao. (DEIA)

El rockero protagonizó en 1982, en Txurdinaga, el primer concierto multitudinario de Aste Nagusia

Un reportaje de Andrés Portero - Lunes, 20 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

EL rockero Miguel Ríos vivió su momento de gloria en 1982, con la llegada de los socialistas al poder en Madrid. Y, de rebote, logró que ese aura mayoritaria que consiguió en la gira de su disco Rock &Ríos salpicara a Aste Nagusia al lograr concentrar en Txurdinaga a decenas y decenas de miles de personas que saltaron y botaron con clásicos como Bienvenidos, El blues del autobús o Santa Lucía. “Vinieron autobuses desde muchos puntos del Estado para ver el concierto, que hizo que muchos descubrieran las fiestas de Bilbao. Y después, siguieron viniendo”, explican a DEIA.

El rockero granadino ya sabía lo que era el éxito tras grabar el Himno a la alegría, aunque nada comparable con Rock and Ríos. Era su décimo primer disco, se grabó en directo los días 5 y 6 de marzo de ese año, se editó en junio y agrupaba canciones nuevas junto a otras que servían como celebración de sus dos primeras décadas de carrera.

“A Ríos se le contrató para que actuara en Plaza Nueva, el escenario festivo de esos años”, recuerdan fuentes cercanas a las comparsas, que se vieron desbordadas después de que TVE emitiera el concierto en Madrid que dio origen al disco. El casi medio millón de discos vendidos fue el inicio de una gira multitudinaria que recorrió todo el Estado.

“En primavera se disparó la popularidad de Ríos y, por lo tanto, tuvimos que buscar un espacio alternativo que acogiera la demanda, ya que Plaza Nueva tenía dificultad de encaje debido a sus carencias de seguridad”, explican. El lugar elegido fue el actual Parque Europa, que aparecía “más virgen, sin edificar, sin estanque ni pérgola, solo con una carpa”.

Ante la previsible llegada de decenas de miles de personas para un concierto gratuito enmarcado en una gira de éxito multitudinario y que normalmente exigía pasar antes por taquilla, las comparsas tuvieron que “pagar más dinero” que el inicialmente previsto, invertido en el vallado del espacio, medidas de seguridad y en un mejor equipo de sonido. Algunos veteranos recuerdan que Txurdinaga estaba “hasta las cartolas”.

El propio Miguel Ríos llegó a declarar que actuó ante “unas 90.000 personas”. El gimnástico rockero, en su mejor forma física, entre saltos constantes y tras el inevitable “Gabon, Euskadi” y tras presentarse con Bienvenidos (”a los hijos del rock´n´roll”), nos dejó una retahíla de clásicos como Sueño espacial/Año 2.000 (cantaba “hay que cambiar el sistema, entramos en la cuenta atrás”), Generación límite, El blues del autobús, Un caballo llamado muerte, Banzai, Al Andalus, Los viejos rockeros nunca mueren, El río, Santa Lucía... Esa gira, en la que Ríos tuvo como lugartenientes a guitarristas de lujo como Antonio Gª de Diego, John Parsons y Salvador, incluía también versiones de Tequila, Moris, Burning, Leño, Topo y hasta de Hocus Pocus, del grupo Focus. De hecho, su líder, Thijs Van Leer, participó en aquellos conciertos.

Ríos convenció en Bilbao con un largo concierto de rock sin concesiones que forma ya parte de la historia de Aste Nagusia. Incluso llegó a animar a las personas que seguían el recital desde las ventanas y balcones de los edificios cercanos. “Fue el primer acto que realizó un efecto llamada para las fiestas”, recuerdan fuentes cercanas a la organización. “La repercusión fue brutal al celebrarse el jueves o viernes, con el fin de semana por delante. Vino gente de muchos puntos del Estado y como salió mejor de lo esperado, acabaron regresando y hablando bien de nuestras fiestas”, concluyen.

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