ATHLETIC 2 -LEGANÉS 1

Berizzo gana tiempo con la victoria

Iker Muniain celebra el gol que marcó en el minuto 93 y que supuso la victoria. (Pablo Viñas)
Muniain celebra el gol (Pablo Viñas y Borja Guerrero)
Muniain tras el gol (Pablo VIñas y Borja Guerrero)
Athletic-Leganés (Pablo Viñas y Borja Guerrero)
Athletic-Leganés (EFE)
Athletic-Leganés (Efe)
Berizzo dirigiendo al equipo (Pablo Viñas y Borja Guerrero)
El portero del Athletic de Bilbao, Alex Remiro (d), en el palco (EFE)
Athletic-Leganés (Pablo Viñas)
Athletic-Leganés (Pablo Viñas)
Athletic-Leganés (Borja Guerrero)
Athletic-Leganés (Borja Guerrero)
El Athletic presiona en San Mamés (Boarj Guerrero)
Athletic-Leganés (Borja Guerrero)
Athletic-Leganés (EFE)
Athletic-Leganés (EFE)
Athletic-Leganés (EFE)
Aduriz se lesiona en el partido ante el Leganés (EFE)
Athletic-Leganés (Pablo Viñas y Borja Guerrero)
Athletic-Leganés (Pablo Viñas y Borja Guerrero)
Athletic-Leganés (Pablo Viñas y Borja Guerrero)
Athletic-Leganés (Pablo Viñas y Borja Guerrero)
Athletic-Leganés (Pablo Viñas y Borja Guerrero)

El Athletic muestra tanta voluntad como desacierto en su presentación en San Mamés, donde logra en el último suspiro un afortunado triunfo a costa del combativo Leganés

José Luis Artetxe - Martes, 21 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

ATHLETIC: Simón;De Marcos (Min. 65, Capa), Yeray, Nolaskoain, Yuri;Dani García, Unai López (Min. 76, Raúl García), Muniain;Susaeta, Aduriz (Min. 70, Córdoba) y Williams.

LEGANÉS: Cuéllar;Juanfran, Muñoz, Siovas, Raúl García;El Zhar (Min. 65, Ojeda), Rubén Pérez, Gumbau, Jonathan Silva, Eraso (Min. 58, Santos);y Carrillo (Min. 85, En-Nesyri).

Goles: 1-0: Min. 28;Nolaskoain. 1-1: Min. 33;Jonathan Silva. 2-1: Min. 90;Muniain.

Árbitro: Adrián Cordero Vega (Comité Cántabro). Amonestó a Yeray, Yuri, Raúl García y Muniain por parte del Athletic;y a Raúl García, Carrillo, Gumbau, Jonathan Silva y Santos, del Leganés.

Incidencias: 38.327 espectadores se dieron cita anoche en San Mamés para presenciar el choque correspondiente a la primera jornada de LaLiga Santander, que enfrentó a Athletic y Leganés en plena Aste Nagusia bilbaina.

La insistencia combinada con el puro azar quiso que el Athletic estrenase la temporada con sonrisa. En una noche que parecía abocada a terminar con un empate insulso y que seguramente hubiese respondido con mayor justeza a los méritos de los contendientes, Muniain encontró la llave que dio rienda suelta al jolgorio de la paciente afición. Fue cuando nadie lo esperaba, en el tiempo añadido, sin un referente claro arriba tras la retirada del lesionado Aduriz para tratar de deshacer las tablas. Un premio que en todo caso permite mirar al corto plazo con un semblante más sereno, un refuerzo que le concede al proyecto de Eduardo Berizzo el margen que sin duda necesita para asentarse, una semana más en la que ir puliendo aquellos detalles que reclaman una revisión o cuando menos correcciones, que serían unos cuantos, la verdad.

No puede quejarse el Athletic de cómo le trato la competición en su primera toma de contacto. Empezar ganando es la mejor noticia que dejó la noche, muy por encima de otras cuestiones asimismo reseñables: una convocatoria donde faltaban muchos nombres habituales en años anteriores, una alineación más o menos prevista que incluía a un puñado de recién incorporados al grupo y un descarte muy significativo que propició la gran sorpresa en la portería. Berizzo alberga motivos de peso para celebrar su presentación en sociedad. Adoptó decisiones de calado para encarar una cita siempre trascendente, consciente de que cada detalle sería analizado con lupa, y le salió bien.

El marcador final tuvo a bien hacerle un guiño al técnico argentino, quien asistió tenso al trabajo de sus pupilos. Y es que estos no estuvieron finos. El Athletic trató de desplegar aquello que ha venido ensayando durante el verano, pero la inspiración no le acompañó. Por momentos apuntó cosas interesantes, pero nunca estuvo seguro y su soltura se desvaneció a medida que el Leganés se ubicó en el terreno. Sumó tres o cuatro situaciones francas para marcar, pero esa escueta producción ofensiva no se vio compensada con la firmeza deseable en tareas defensivas. Unai Simón evitó lo que pudo ser la derrota a un cuarto hora de la conclusión y previamente se contabilizaron varias acciones que dejaron en mal lugar el sistema de contención.

De todos modos, el déficit más flagrante se localizó en el uso del balón en campo rival. El afán por practicar un fútbol dinámico y veloz es una asignatura que aún le queda grande a este Athletic que, eso sí, corrió lo indecible y a menudo en exceso, como forma de subsanar los errores en entregas, controles, movimientos y centros. El natural empeño por agradar y sobre todo por mostrar un repertorio acorde a las expectativas que genera la nueva temporada, apenas se plasmaron en una actuación global voluntariosa, discreta, aunque feliz gracias al desenlace. La sensación un tanto fría con que el personal pudo abandonar San Mamés por lo presenciado, una vez descontado el triunfo, no es desde luego imputable a la grada, cuya predisposición al ánimo y el aplauso fue evidente desde el mismo arranque del choque.

solo intenso El equipo aún no está preparado para desarrollar el fútbol que el entrenador quiere y ante un enemigo que tiene clarísimo cuál es el papel que le corresponde a domicilio, sus carencias fueron tan obvias como explicativas de los problemas que tuvo para deshacer el empate. El reparto de puntos que no hubiese admitido discusión, más que nada porque al Athletic la iniciativa no le alcanzó para ser superior al Leganés. Quizá sí en la primera media hora, pero con el paso de los minutos se comprobó la esterilidad de sus argumentos, insuficientes para crear peligro e incluso para firmar una distribución ágil en zonas menos comprometidas. Si se exceptúa la intensidad que imprimió a sus evoluciones, poco más cabe resaltar de un plan que se fue apagando según asomaron los síntomas de cansancio.

Hubo datos que ahorran mayores disquisiciones sobre el rendimiento del Athletic. Por ejemplo, el hecho de que Aduriz prácticamente no interviniese. Casi ni tocó la pelota en la primera parte, coincidiendo con el tramo donde el equipo anduvo más entonado y monopolizó la posesión. El gol de Nolaskoain, fruto de la estrategia, solo le otorgó cinco minutos de ventaja, hasta que toda la zaga quedó al aire y Silva, sin oposición alguna, colocó la igualada. Un detalle que delata fragilidad y una errónea lectura del partido porque el Leganés no es un precisamente un dechado de virtudes en ataque. Quizá la historia hubiese sido muy distinta de haber sabido Williams culminar como se debe un mano a mano con Cuéllar con el 1-0 vigente, pero el portador del número nueve continúa peleado con el gol.

Muniain y Unai López, los distribuidores, pasaron desapercibidos, salvo en contados detalles de calidad que sin continuidad, por sí solos, no valen para establecer una dinámica de fuste. Las bandas, pese al empuje de Yuri y algunas apariciones de Susaeta, tampoco fueron zonas por las que se progresó con la frecuencia requerida. De acuerdo que el planteamiento reservón del Leganés no facilitaba las maniobras, pero todo cuesta más si no hay una salida ágil desde atrás y se suceden los fallos en situaciones en teoría sencillas (Yeray y De Marcos tienen que cuidar más cada toque) o pérdidas de la pareja antes citada, que es la que por su ubicación no puede permitirse el lujo de regalar nada porque exigen al conjunto un esfuerzo extra para recular y Dani García acaba reventado.

Con todo, habrá que agradecerle al Athletic que no se diese por rendido y que impulsado por el descaro de Córdoba, cuyo ingreso se dejó sentir, lograse disimular sus limitaciones a efectos clasificatorios. Berizzo cuenta con un colchón para preparar el siguiente compromiso, cita donde los jugadores deberían dar una imagen más aseada.

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