La gestión de los cambios dio el fruto esperado

Martes, 21 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

bilbao - Eduardo Berizzo le tuvo que dar muchas vueltas a la cabeza. Mediada la segunda mitad, en la fase de juego más atascada de juego de los rojiblancos, que no encontraban la tecla para hincar el diente al Leganés. El de Cruz Alta conversó en varias ocasiones con sus ayudantes en una especie de gabinete de crisis. Berizzo movió piezas y le dio premio. Prescindió de un De Marcos que perdía protagonismo y apostó por Ander Capa, que aportó un plus de empuje por la banda derecha. La lesión de Aduriz la corrigió con la entrada de Córdoba y ubicó a Williams como nueve, en tanto que recurrió en lugar del pelotero Unai López a Raúl García, al que busca encaje, como última bala. El navarro, ambicioso por genética, vio su momento en el tiempo añadido. Se asoció con un voluntarioso Capa y se sacó un servicio efectivo para que Muniain controlara en el área pequeña y batiera a Cuéllar para originar el éxtasis en las gradas.