Antonio Fernández Casado Presidente del Club Cocherito

La tradición arrebatada

Antonio Fernández Casado posa con una foto de una sokamuturra de la década de los 80. ( Borja López)

La sokamuturra era uno de los espectáculos más demandados por los bilbainos durante Aste Nagusia, aunque acabó por desaparecer

Ane López - Martes, 21 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

BILBAO. La tauromaquia es una afición que despierta mucha polémica hoy en día. Sin embargo, tanto la sokamuturra como las vaquillas y las corridas de toros constituyen una parte muy importante de la historia de Aste Nagusia bilbaina.

Para ver uno de las imágenes más antiguos de dicha afición, debemos echar la vista atrás casi un siglo, ya que uno de los recuerdos básicos para todo taurino comienza en una fecha muy especial: el cartel de las corridas generales de Bilbao de 1930. Este anuncio recuerda la tradición de hacer la sokamuturra en la villa, que sirvió para promocionar las corridas de dicha fecha. Fue obra de Alberto Arrue, uno de los tres miembros de la familia de pintores.

Antonio Fernández Casado, presidente del Club Cocherito de Bilbao, es uno de los fervientes defensores de todo lo relacionado con el tradicional mundo del toro. Según asegura este taurino irreverente, han sido muchos los intelectuales que han defendido dichos espectáculos, Aita Barandiaran entre ellos, y recuerdan cómo la sokamuturra era parte de las festividades de todo el Estado. “Servía para el divertimento de los ciudadanos y ha estado ligado con la tradición de los toros desde sus inicios”, explica.

Aunque Fernández Casado admite que nunca ha participado en dicho espectáculo porque “hay demasiada gente y no puedes controlar bien la situación”, asegura que es una tradición de la villa.

Prohibida durante el franquismo, a finales de los 70, la sokamuturra fue recuperada el primer año de Aste Nagusia. A pesar de ello, la tradición se fue perdiendo y lo único que se pudo mantener fueron las vaquillas de la plaza de toros, aunque sin éxito. “Era una parte fundamental de la diversión. Ahora hay una nueva generación de políticos que desconocen esta tradición. Es un paso atrás”, asegura Fernández Casado.

Una de las razones de la desaparición del espectáculo que tenía lugar en El Arenal fue la muerte de un hombre que cayó y se dio un golpe en la cabeza. Aun así, Casado defiende que no es una fiesta para nada peligrosa, ya que el toro esta sujeto por dos o tres mozos que evitan que el astado embista a la gente. “La muerte del hombre se debió a una mala caída, ya que fue un resbalón lo que provocó el fatal desenlace”. Dicho accidente, junto con “el cambio de modas”, derivó en la desaparición definitiva de la sokamuturra de Aste Nagusia.

Aunque al principio las comparsas eran fieles defensoras de los toros, hubo un momento en el que dejaron de ir, y “eso hizo que desapareciera el modelo de fiestas 24 horas”. A pesar de que antes había tres o cuatro comparsas taurinas, que defendían el espectáculo, ahora brillan por su ausencia. “Los que deciden son las comparsas”, asegura el presidente del Club Cocherito.

Son muchos los recuerdos que todavía perduran en la mente de los amantes de la sokamuturra. El Arenal repleto de vallas que limitaban la zona donde se liberaba a los astados reunía a cientos de aficionados que intentaban esquivar a los novillos. Como destaca el presidente del Club Cocherito, “con mucha picardía” ya que al principio se soltaban las vaquillas, o toros más pequeños, para que la gente se fuera animando a participar, y según iba pasando el tiempo metían a los novillos más grandes y entrenados, que eran más experimentados.

DESAPARICIÓN

Son muchos los taurinos que siguen preguntándose el por qué de la desaparición de dicha afición, ya que son muchos ciudadanos los que se muestran en contra de estas prohibiciones “sinsentido”. “Como bien se ve en la foto, hay mucha gente a la que le atraía esta fiesta”, asegura. Lo que es innegable, es que éxito popular si que tenía, por lo que muchos taurinos se muestran en contra de dicha decisión. “Curiosamente, lo prohíbe el franquismo y luego lo prohíbe también la democracia”.

Fernández Casado destaca que las sokamuturras dejaron de celebrarse, no porque la gente se cansara de participar o porque no le gustara a los espectadores, sino por una imposición. Por eso, frente a las corrientes antitaurinas brotadas en los últimos años plantea: ¿Se va a prohibir por el artículo 33 como hizo Franco?. Aun así, admite que cada vez más gente se muestra contraria las corridas de toros: “Hay un cierto complejo. Hoy en día no esta bien visto ser aficionado a la tauromaquia”, concluye.

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