Los mejores conciertos de la historia

Manu Chao “¿Qué pasa por la calle, Bilbao?”

Manu Chao reventó Bilbao en 2001. (DEIA)

Manu Chao protagonizó el concierto estrella de 2001 en la plaza del Gas

Un reportaje de Andrés Portero - Martes, 21 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

CON canciones sencillas y kamikazes en arrojo y energía, el músico Manu Chao, por entonces icono antiglobalización, se convirtió en la estrella musical de Aste Nagusia en 2001 con canciones como Me gustas tú o Clandestino. Por razones sentimentales, ya que cerca había nacido su madre, elegió actuar en la plaza del Gas a pesar de su aforo insuficiente. “Me dejo llevar más por el instinto que por la razón;igual es por mi sangre vasca”, explicó el exlíder de Mano Negra, que arrolló con un concierto exhuberante y enérgico que miles de personas siguieron en pantallas situadas en el Arenal.

El Ayuntamiento de Bilbao lo vio claro: había que contratar a Manu Chao, convertido en una de las estrellas musicales de 2001 muy a su pesar. Se tiró la casa por la venta y cuentan que se destinaron 10 millones de pesetas en el concierto más importante de esa semana festiva. El músico de origen vasco nacido en Francia ya disfrutó del reconocimiento crítico (menos comercial) con su grupo Mano Negra, que lideraba junto a su hermano y que dejó clásicos muy botados en Euskadi. La gran ola a la que se refería en una de sus canciones le llegó a Manu al debutar en solitario. Músico callejero y popular, extrajo de sus viajes mochileros múltiples ritmos que unían la electricidad y exhuberancia del rock con los estribillos melódicos del pop y cadencias claramente inspiradas en el reggae y el ska. Manu aterrizó como una estrella tras el éxito logrado con Clandestino, editado en 1998, que luego refrendó con su continuidad, Próxima estación: esperanza. Con la mezcla de las canciones de ambos discos y apoyado en la efervescencia del grupo Radio Bemba Sound System, reventó Bilbao y creó una enorme polvareda mediática los días previos a su concierto ante la previsible avalancha de público que podría congregrar. Bilbaino internacional, Manu llegaba con una exitosa gira y su papel activo en las protestas antiglobalización de la época. Venía de Génova, de participar en un concierto en el marco de una concentración contra el G-8. “Si hubo violencia fue del Gobierno de Berlusconi”, aclaró.

Quien estuviera allí esa madrugada, no olvidará la energía que desprendió Manu sobre el escenario al interpretar Desaparecido, Luna y sol, Bongo bong, Me gustas tú o La primavera con una banda desatada, especialmente su sección de vientos. Al final, las previsiones no se cumplieron aunque se tenía previsto cortar el acceso al Gas cuando se hubieran concentrado 6.000 personas. Tantas o más lo siguieron desde las pantallas habilitadas por el Ayuntamiento en el Arenal.

Además de alardear de “mi sangre vasca”, del “liderazgo de la gente” y de apostar por un mundo utópico “en el que no me levantara con rabia”, Manu defendió la celebración del concierto en el Gas por motivos sentimentales. “La decisión ha sido difícil porque voy a molestar a mucha gente, pero quería tocar allí, justo debajo de la casa donde nació mi madre”, justificó Chao.

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