Las comparsas de toda la vida

Txomin Barullo: el mayor ‘big bang’ con mostacho

La comparsa al completo en la primera edición de Aste Nagusia donde casi todos los componentes lucían txapela a medio lado. (T.B.)

La comparsa ganó el concurso de propuestas organizado en 1978 para diseñar la primera aste Nagusia de la historia

Yaiza Pozo - Martes, 21 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

LOS comparseros de Txomin Barullo viven las fiestas muy intensamente desde hace cuarenta años. Ser miembro de una de las comparsas más distintivas de Aste Nagusia supone una gran responsabilidad y esto lo corroboran dos de sus miembros más veteranos como Salus San José y Bego Atxa que según confiesan, siguen disfrutando de la fiesta como el primer día porque “aquel agosto de 1978 nos ha dejado huella”.

Todo ocurrió en abril de ese mismo año cuando el Consistorio bilbaino lanzó un concurso para hacer populares las fiestas de Bilbao. Txomin Barullo salió ganador de aquel proyecto para la primera Aste Nagusia presentado por la Comisión de Cultura y Arte de la Organización en Bizkaia del Euskadiko Mugimendu Komunista. Sin duda, el mejor big bang con mostacho para dar la bienvenida a las primeras fiestas. Vestidos con camiseta rojiblanca con la cara de Groucho Marx, pantalones rojos, gerriko azul y txapela del mismo color. De esta guisa, se echaron a la calle los casi 300 integrantes de la comparsa en la primera Aste Nagusia.

Cuatro décadas después no han perdido su esencia y continúan con la misma indumentaria. Muchos se preguntarán quién fue Txomin Barullo y por qué da nombre a su comparsa. “Era un personaje histórico de Bilbao que organizaba fiestas y estaba en todos los saraos”, cuenta Salus. Sin duda, tenía alma fiestera como el resto de integrantes que conforman la comparsa porque uno de sus objetivos principales es pasarlo bien durante nueve días de desenfreno.

Salus y Bego cuentan que en la primera Semana Grande, primaban los espectáculos de toros y teatro, barracas, fuegos artificiales de forma esporádica… “Y la mitad de los comercios del Casco Viejo cerraban porque se iban de vacaciones”, recuerda el barullero. Sin embargo, rápidamente las fiestas comenzaron a coger fuerza porque “la ciudadanía se fue enterando de que estábamos de jarana”, dice mientras recuerda que en la primera bajada que hicieron las comparsas “había muchos curiosos”. “Nos dimos cuenta que había gente mirando por las esquinas y eso no nos gustaba porque nosotros siempre hemos querido que participe todo el mundo”.

Para proteger El Arenal, recuerdan que se crearon los famosos guardamokordos. “No queríamos que entrase la policía al recinto festivo. Se juntaba una persona de cada comparsa y nos organizábamos para que no hubiese conflictos”, cuenta el comparsero. Pero fuera problemas, los miembros de Txomin Barullo siempre trataron de que en aquellos días marcados en rojo en el calendario solo primase la diversión y reconocen que en la primera Aste Nagusia, “todo fue muy improvisado”. “Nuestra primera txosna fue una caseta de madera hecha de mala manera con tablas que trajeron de una obra y no vamos a hablar de la limpieza de aquella época porque era entrar en ella para limpiarla y había bebidas debajo de los palés. Ahora viene Sanidad y todo esto está controlado”, explican.

Estos dos barulleros recuerdan cómo “a lo largo de la semana organizábamos hacía las 12.00 de la noche un espectáculo: El notizioso, donde de la mano de dos presentadores, Nelson Arozamena y Wasinton Fernández, dirigían una especie de Teleberri satírico sobre la actualidad del momento con unos contenidos que hoy serían imposibles de desarrollar. Se llenaba la txosna”, admiten.

Han pasado cuatro décadas y cuando escuchan hablar de los turnos nocturnos en la barra prefieren no pensarlo. “Ya no tenemos cuerpo para eso”, admiten entre risas.

Cada año, su txosna gira en torno a un tema relevante que desde su comparsa ven importante destacar. “Este año es Mayo del 68 porque los cincuenta años tienen un significado especial para los mayores de la comparsa que somos de esa época”, dice Salus.

Otro de los cambios radicales son las actividades. “Antes solo participábamos en Aste Nagusia y carnavales, pero ahora también estamos en Santo Tomás”, cuentan. Txomin Barullo no ha perdido la esencia de sus orígenes. Colaboran con la asociación Hika Ateneo. Son fiesteros pero solidarios y no pierden las ganas de echarse a la calle para continuar gozando “hasta que podamos”. Ahora admiten que lo que les toca a ambos es ir con los nietos y disfrutar de Aste Nagusia de otra manera porque según confiesan, ellos ya han vivido lo bonito de ver nacer a la madre de todas las fiestas.

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