La vida social

Marijaia se toma el fino en el Ercilla

Por la escalera que une los salones del ercilla y sus dos terrazas pasa todo bilbao y medio mundo

Javier Gamboa - Miércoles, 22 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

EL salón principal del Hotel Ercilla huele a fino y manzanilla, que son dos de las formas preferidas de la uva para salir de fiesta. Un par de cortadores de jamón, muy concentrados en sus filos, reparten brillantes lascas de jabugo en los platos. Al fondo es el aceite virgen de Jaén el que perfuma la hora del aperitivo. En la calle hace treinta grados de sol jerezano. Puro bullicio y muchos rostros conocidos en los corrillos que celebran Aste Nagusia. Parece que, de un momento a otro, vaya a entrar Marijaia con su séquito de gigantes y cabezudos a tomarse un buchito.

Jordi Hereu, exalcalde de Barcelona, acaba de llegar para preparar un congreso. Y se da un respiro. Jamás había vivido las fiestas de Bilbao. “¿Que me va a parecer? Un ambiente fantástico ¡Increíble! ”, exclama. Ordenador portátil y portafolios en bandolera, acompañan al ex primer edil de la ciudad condal los vizcainos Javier Perea, Óscar Villanueva, Elías Unzueta y Ainhoa Martín, además de la barcelonesa Laura Moreno. Se quedan en comandita con el portavoz socialista en el Ayuntamiento de Bilbao, Alfonso Gil, y sus compañeros de grupo Inés Ibáñez de Maeztu, Goyo Zurro y Yolanda Díez. Con ellos, el diputado foral de Transporte, Miguel Ángel Gómez Viar, y el portavoz socialista en Juntas Generales, Ekain Rico.

En el atrio del Ercilla, Roberto Forcen ha levantado el cuartel general de Onda Cero para Aste Nagusia. Durante la mañana de ayer pasaron por su fuerte las actrices Lydia Fairén y Meritxell Duró, de La Familia Addams;los actores Naiel Ibarrola e Iñaki Urrutia, que representan su Pichichi en Pabellón 6;Borja Puyol, director técnico de la Bilbao Orkestra Sinfonikoa, la comparsera Oihane Pascual y también el concejal de Seguridad, Tomás del Hierro. Las sonrisas corrieron a cargo del monologista Goyo Jiménez, quien afirmó que lleva tantos años viniendo a Bilbao “que siento que tenemos que estar Marijaia y yo para que empiecen las fiestas”.

El actor Gabino Diego se dejaba ver por los pasillos mientras que, en alguna habitación, descansaba el matador José María Manzanares.

mÉxico y jaén Interesante representación mexicana en el Ercilla: el ganadero de Zacatecas Rodrigo Alatorre, con su familia;Edmundo Gil, de Monterrey, en compañía de su hija, y el periodista taurino Emilio Méndez, entre otros. Algunos llevan décadas acudiendo sin falta.

Si México tenía presencia ayer en el hotel, Jaén arrasaba. Ana Fernández, directora Empleo, Promoción y Turismo de la diputación jienense, y Manuel Fernández Palomino, concejal capitalino y gerente del Patronato Provincial de Turismo, hablaban maravillas de su tierra. Les apoyaban unas buenas muestras de aceite de oliva virgen, así como la ganadera María Jesús Gualda Bueno, veinte años viniendo a Aste Nagusia y abonada de la feria de Azpeitia;el maestro Tomás Campuzano y Lope Morales, presidente de Federación Taurina de Jaén.

El Athletic tampoco se quedó atrás. Los expresidentes Fernando García Macua, José Julián Lertxundi e Ignacio Ugartetxe, y los exdirectivos Fermín Palomar y Jorge Caramés, entre otros, no fallaron al Ercilla.

También vimos al viceconsejro de Empleo, Marcos Muro;al presidente de la autoridad portuaria, Ricardo Barkala, y a la exportavoz popular en el ayuntamiento de Bilbao, Cristina Ruiz.

El bilbaino Manu Colás hizo de cicerone de las venezolanas Aida Castellanos y María Torres. Disfrutaron del ambiente Iñaki Betes, José Elizarán, Carmen Arrien, Ignacio Iturbeormaechea, Concha Aguinaco e Itziar Rubín de Celis.

Por las escaleras que unen los salones del Ercilla con las dos terrazas exteriores transita todo Bilbao y medio mundo cada jornada de esta semana. Incluido el propio director general del hotel, Álvaro Rodríguez Anasagasti. A mediodía de ayer pasó con el taurino francés Cedric Reversade y el presidente del Club Taurino Italiano, el turinés Paolo Mosole.

También nos tropezamos con los Hombres G. Y con un joven sacerdote con perfecta sotana cerrada, alzacuellos y tonsura. Lo dicho, medio mundo. O más.