Las comparsas de toda la vida

Pinpilinpauxa, los más canallas de las fiestas

Los comparseros de Pinpilinpauxa. (Borja Guerrero)

Algunos comparseros tuvieron que aportar dinero de su propio bolsillo para que el proyecto saliera adelante

Laura Fernández - Miércoles, 22 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

ES una de las pocas comparsas que no nació a través de una asociación vecinal de barrio. Hace cuarenta años se juntó un grupo de personas y crearon Pinpilinpauxa Konpartsa con el objetivo de vivir unas fiestas únicas. Todos ellos tenían las mismas ganas de divertirse y a día de hoy esa esencia sigue más viva que nunca en Pinpilinpauxa.

“Nosotros seguimos siendo eso. En la comparsa estamos muchas personas pero creemos que es importante que nosotros estemos pasándonoslo bien para contagiar ese buen rollo a los que vengan a la txosna”, cuenta Eneritz Guillén, comparsera de Pinpilinpauxa desde hace nueve años. Preguntada por la famosa purpurina, ese objeto brillante del que nadie se libra si pasa por las inmediaciones de la txosna, asegura que todo comenzó entre los comparseros que forman Pinpilinpauxa. “Antes la utilizábamos para nosotros, para divertirnos y así hacer ver a los que vinieran a la txosna que éramos divertidos. Lo que pasa es que hubo un año en el que la gente nos empezó a pedir... y hasta hoy”, cuenta Itziar Martínez, de la junta de Pinpilinpauxa. Pero son conscientes de algo: “La verdad que se nos ha ido de las manos”. Saben que muchas personas van a su txosna por la música y no por la purpurina y que pude que le moleste el brilli-brilli. “Controlar lo que la gente hace con la purpurina fuera de la barra es imposible. Hay gente que con el puñado de purpurina que le damos se lo lanza a sus amigos soplando y puede que caiga en el trago de otra persona. Entendemos que eso puede molestar, pero nosotros no podemos dominarlo”, dicen.

Tanto Itziar como Eneritz se emocionan al hablar de su comparsa y se percibe cómo se les ponen los pelos de punta. “Llevamos en el corazón a Pinpi al igual que llevamos la Aste Nagusia”, cuentan. Las horas de trabajo que hay detrás de estos nueve días de fiesta son incontables, al igual que lo son los nervios y los desvelos. “Nadie se puede imaginar todo el trabajo que hay detrás”, dice, pero sin duda “recompensan”. Lo que más les emociona es sentir que tras cuarenta años de vida el espíritu de la comparsa sigue más vivo que nunca. “Nos gusta mucho la fiesta y admitimos que somos un poco canallas”, bromean. Y más, si cabe, desde que empezaron a organizar estas fiestas ya que sienten que es un año especial. “Lo estamos viviendo muy intensamente porque es el cuadragésimo aniversario pero también hay que sumarles todos los nervios de más que hay”, comenta Itziar. Aun así, a pesar de llevar únicamente una década formando parte de esta comparsa han sido testigos de cómo su txosna acogía cada vez más personas. “Estos últimos años sí que hemos notado que viene algo más de gente por las noches, y la verdad que llega un momento que no damos abasto”, admiten.

Aun así, guardan anécdotas y momentos especiales de esta década en la que han pertenecido a Pinpi. “Yo me acuerdo cuando vino la Pelopony a actuar a la txosna. Llegó un poco tarde y no había manera de llegar a la barra. Tuvimos que salir todos los de la comparsa para hacer una cadeneta para que pasara corriendo”, recuerda Itziar. Sin embargo, para Eneritz uno de los momentos más emocionantes es la canción final de cada noche Gracias por venir. “Es una tradición. Nos abrazamos todos y la bailamos, aunque la coordinación no sea nuestro fuerte”, bromea Eneritz.

HOY, EL DÍA MÁS SOLIDARIO

Las mariposas son solidarias y lo llevan demostrando desde hace alrededor de veinte años. Por eso, todo lo que se recaude esta noche lo destinará a una asociación benéfica. Este año irá destinada a la asociación Haszten, quienes impulsan el deporte entre menores con diversidad funcional en Bizkaia. Por ello, hoy será el único día de la semana en el que no se vea a los comparseros de Pinpilinpauxa en la barra, sino que se verá a los voluntarios de la asociación que se encargarán de hacer el turno de noche en la barra. “Todo lo que se recaude irá para la asociación”, cuentan.

No siguen ningún protocolo para seleccionar la asociación, simplemente deben de trabajar con “proyectos muy bonitos”. Por eso, desde hace veinte años, los comparseros son los encargados de hacer una lluvia de ideas con proyectos y nombres de asociaciones para los cuales se destinan los beneficios. “Es algo que nos parece muy positivo y que seguiremos haciendo”, remarcan.

Otra de las actividades que llevan realizando “desde hace mucho tiempo” es el Transpoteo. “Somos muy locos y con mucha ganas de fiesta”, dicen ambas. Por eso su comparsa decidió salir del recinto festivo para llevar la Aste Nagusia a otros lugares de Bilbao donde no se contagian mucho de la fiesta. “Ahora el poteo lo hacemos por Ledesma consumiendo en los bares. En su día pensamos que podíamos llevar nosotros las consumiciones pero decidimos que era mejor ir a los bares porque deben notar mucho la bajada de afluencia de la gente en Aste Nagusia”.

Aun así, a pesar de “todo el trabajo” que conlleva organizar una fiesta, Itziar asegura que “siempre merece la pena”. En los momentos de organización, de reuniones previas siempre se pregunta lo mismo: “¿Por qué me habré metido yo en este embolao?”. Y, como cada año, la respuesta siempre la encuentra después de que se lanza el txupin. “En ese momento me siento orgullosa de todo. De todo el trabajo que hemos hecho, de pertenecer a Pinpilinpauxa, de poder vivir Aste Nagusia y de ser de Bilbao”, dice emocionada. “Ahí es cuando todos vemos que todos los meses de trabajo han merecido la pena y que un año más lo hemos conseguido”, cuentan.

Durante los cuarenta años han vivido muy buenos momentos pero no todo ha sido de color de rosa. “Los primeros años la comparsa la formaban unas treinta personas y hubo épocas en las que tuvieron que poner dinero de su bolsillo para que este proyecto saliese adelante”, explica Itziar. Por ello, están viviendo esta Aste Nagusia para no olvidarla nunca;y durante estos nueve días brindarán por otros cuarenta años más de vida, por seguir manteniendo su esencia y por seguir manifestándose abiertamente -como lo han hecho siempre- por la libertad de expresión y sexual.

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