María Pujalte y Amparo Larrañaga

“Somos víctimas de una madre devastadora, es como el ama de llaves de ‘Rebeca”

María Pujalte y Amparo Larrañaga.

Amparo Larrañaga y María Pujalte son sobre el escenario del Palacio Euskalduna Julia y Catalina, las dos protagonistas de ‘El reencuentro’

Rosana Lakunza - Miércoles, 22 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

BILBAO. Es una comedia negra que puede hacer reír al espectador, pero detrás hay un drama de familia, una madre que, como dice Amparo Larrañaga, sobrepasa al ama de llaves de Rebeca y unos problemas de infancia no superados. Julia y Catalina no se cortan un pelo en esta función, se hacen y se dicen muchas perrerías, aunque el final como en toda comedia es relativamente feliz. Estarán en Bilbao hasta el 2 de septiembre, cuando el telón caiga definitivamente también para esta obra.

¡Vaya par de hermanas!

AMPARO LARRAÑAGA: Somos muy distintas y de armas tomar. Hay que ver la función para darse cuenta hasta dónde llegan estas dos.

MARÍA PUJALTE: Se hacen de todo, se dicen de todo… Veinte años sin verse, veinte años sin hablarse;eso lo dice todo.

¿Y cómo son ustedes de fraternales?

A. L.: Como hermana en la vida real soy estupenda, como hermana en personaje, tengo mis cositas. En la vida real soy una hermana excelente, demasiado estupenda.

Habrá que preguntar.

A. L.: Pregunta, pregunta, no van a decir lo contrario, no pueden.

M. P.: Opino lo mismo. Forma parte de la función que haya pelea, ver qué les ha pasado a estas dos. Nos hacemos muchas perradas, cada una se compensa como puede de la otra. Van a entenderse, te digo yo que sí, acaban por entenderse o casi.

Las peleas entre hermanos son muy frecuentes, entran en los tópicos, vamos que han nacido para pelearse.

M. P.: Claro, pero llegar a más, llegar a extremos depende de la historia de cada uno. Los traumas familiares ahí están, hay familias en las que las cosas son más armónicas y no hay tanta guerra y hay otras en las que hay una madre devastadora, este es el tema de El reencuentro.

A. L.: Todo el mundo tiene una familia y la gente que se sienta frente al escenario pensará: Menos mal que nos llevamos estupendamente. Pero habrá quien diga por Julia y Catalina: “Esa es igual que o aquella es igual que”. Lo que está claro es que la infancia te define. Nuestros personajes han tenido una madre que era como el ama de llaves de Rebeca, terrorífica.

Así que van a echar todas las culpas sobre la figura materna.

A. L.: A cada una de nosotras esa madre nos ha hecho mucho daño.

M. P.: Pero también en un momento de la función se dice: “No puedes estar echándole eternamente la culpa a nuestra madres, hay que continuar”.

¿Veinte años de ignorancia de la una sobre la otra? Mucho tiempo, ¿no les parece?

A. L.: Puede ocurrir realmente, no por este motivo, por otros. De hecho, ella, Catalina, me ha escrito alguna carta para explicarme algún fallecimiento familiar, pero como no abro las cartas ahí se ha quedado.

¿Por qué se reencuentran?

A. L.: Porque esta no tiene dónde ir. Si Catalina tuviera una vida feliz, un piso estupendo, un marido que la quiere, una hija que la adora… ella no vendría donde mí.

¿Quién es Catalina?

M. P.: Una perdedora, una mujer sensible, está llena de paciencia y tiene muchas carencias.

¿Y cómo es Julia?

A. L.: Mi personaje es complicado, tiene un trastorno. No recuerda, tiene estados en los que pasa de una lucidez enorme a un infantilismo terrible. Es una violinista consagrada pero no sabe hacerse una tostada.

M. P.: Yo soy más doméstica, más familiar…

A. L.: Ja, ja, ja… Pues te ha salido como el culo.

¡Vaya! No hay por dónde cogerlas a ninguna.

M. P.: Soy más familiar, pero también más inconsciente. Si no fuera así, no le pasarían las cosas que le pasan y no sigo, es que no puedo hacer spoiler.

A. L.: Es un poco desastre. Yo estoy loca, pero no soy desastre.

Da la sensación de que Catalina es más amable.

A. L.: Ja. Ella en un principio te puede parecer más amable, más encantadora que mi personaje que va a saco desde el minuto cero, pero hay que conocerla.

M. P.: Cierto, pero Catalina también ha perdido las riendas de su vida. No es tan buena como parece.

La relación fuera del escenario parece mucho mejor.

M. P.: Para afrontar una escena así entre dos hay que llevarse bien fuera.

A. L.: La mejor manera de llevarse mal en el escenario, es llevándose bien fuera;no al revés.

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