Zabaleta marca el ritmo en el Bizkaia

José Javier Zabaleta golpea con la derecha en la semifinal del Torneo Aste Nagusia. (Juan Lazkano)

El zaguero de etxarren, imperial, guía a Danel Elezkano a la final del torneo aste nagusia de mano tras evitar a Altuna III y amargar a Martija

Igor G. Vico - Jueves, 23 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Duración: 60:28 minutos de juego.

Saques: 3 de Elezkano II (tantos 8, 18 y 22).

Faltas de saque: Ninguna.

Pelotazos: 535 pelotazos a buena.

Tantos en juego: 3 de Altuna III, 1 de Martija, 10 de Elezkano II y 3 de Zabaleta.

Errores: 3 de Altuna III, 3 de Martija, 3 de Elezkano II y 4 de Zabaleta.

Marcador: 0-2, 2-2, 3-2, 3-3, 3-8, 8-8, 8-12, 9-12, 9-14, 10-14, 10-16, 11-16 y 11-22.

Apuestas: Se cantaron posturas de salida de 100 a 80 a favor de Altuna III-Martija.

Incidencias: Partido correspondiente a las semifinales del Torneo Aste Nagusia disputado en el frontón Bizkaia de Bilbao. 650 espectadores. En el primer partido, Elordi-Jaunarena ganaron a Ugalde-Irusta (18-12). En el tercero, Retegi Bi-Erostarbe vencieron a Mendizabal III-Ruiz (18-9).

Bilbao - José Javier Zabaleta tiene alma de percusionista. Su perfil pegador, salpimentado con un andamiaje de puro nervio, le dotan de una capacidad para marcar el ritmo fuera de lo normal. Es cuestión de caballos. El de Etxarren tiene dos manos llamadas a domar el cuero. Los resultados están ahí: dos txapelas del Parejas (2013 y 2018). A Zabaleta le gusta el ruido y los golpes fuertes, los puñetazos en la mesa. A sus 27 años posee la autoridad de ser el guardaespaldas más mayor de su empresa tras las bajas de los hermanos Merino y ayer dio un golpe en el frontón Bizkaia de Bilbao. Otro más. Fue el dominador de la cita, marcó el compás, dio con el ritmo de la primera semifinal del Torneo Aste Nagusia, que sonó a rock sinfónico. El tremendo despliegue del músculo de Sakana pasó por encima de Jokin Altuna, llamado a tocar los punteos, y deslumbró a un buen Julen Martija. El zaguero colorado, pese a estar dominado, sobre todo en la segunda mitad del encuentro, estuvo soberbio en defensa y sacó a relucir una derecha que sigue en progreso, chisposa. A pesar de la derrota, el de Etxeberri, abrumado por la gutural actuación de Zabaleta, completó una actuación de nota. En medio del vendaval, como los juncos, soportó el chaparrón con alma. Dos diamantes en la zaga.

Entre tanto bíceps, Danel Elezkano emergió sobrio y resolutivo. Esas fueron sus mejores cualidades en Bilbao. El zaratamoztarra no quería ver ni en pintura a Altuna III, peligroso en el cara a cara, y se notó. El vizcaino acertó a despejar el peligro en los momentos de enredo para ejercer de artista en las pelotas buenas. Supo leer la contienda. Tanta sobriedad, enmaromó a Jokin, al que solo le quedó juntar las manos y tratar de obrar milagros lejos del frontis o en situaciones complicadas. No fue uno de esos días de experimento y excelencia. La actuación industrial le partió el duende y el cuello. Sufrimiento al cuadrado. Tarde de tortícolis, pasión para el artista.

La hoja de ruta de Elezkano II y Zabaleta fue clara: poner cemento a la eliminatoria. Así se desarrolló, más cercana a la sobriedad del invierno que a la rumba del verano. En cualquier caso, tanto el vizcaino como el navarro estuvieron sólidos y seguros en sus parcelas, amargando el camino a los campeones de Labastida, que apenas pudieron canjear su resistencia por ladrillos de tiempo. Arañaron minutos. La supervivencia, en una contienda en la que se cruzaron 535 pelotazos, no tuvo premio. El último eslabón de la igualdad se rompió con una escapada con suerte de José Javier (9-14). Después, un monólogo.

El tú a tú de los primeros compases entre Martija y Zabaleta fue delicioso. Los dos se enzarzaron en una batalla para enmarcar. A pesar de coleccionarse varios errores por bando, el choque asomó desnudo, lleno de pelotazos, sin maquillaje. Se registraron igualadas en el segundo y el tercer cartón (118 pelotazos).

A raíz de ese instante, el dominio telúrico de Zabaleta, hombre orquesta, marcó la pauta con un material que se les atragantó a los colorados. Elezkano, alejado del perfil del funambulista, se colocó el mono de trabajo. Altuna III sufrió, penitente por no disponer de opciones. Dos pelotazos largos de Danel, un gancho y un saque abrieron la falla hasta el 3-8.

Instantes de desconexión y errores azules metieron a Jokin y Julen en el partido. Empataron a ocho. Fue un espejismo. La incomodidad continuó. Zabaleta marcó músculo. Zabaleta quiso reinar. Zabaleta escuchó la marcha imperial. Elezkano dijo aquí estoy yo. Lo hizo con serenidad y colmillo. Lo hizo con remates. Se fueron 8-12. Dos errores propios y una dejada de artista de Altuna fueron los únicos momentos de pimienta colorada hasta el 11-17, pero la cita ya estaba desnortada. El norte era azul. Después, Zabaleta se abrió camino a dentelladas. Elezkano se impulsó y acabó como un artista. No tienen puntos ciegos.

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