La actualidad

Bilbao huele a limón

Medio millar de operarios salen cada día a la calle para limpiar los excesos de la fiesta
Dejan impolutos en tiempo récord los espacios más conflictivos

“En Aste Nagusia tenemos que trabajar más rápido, pero la gente te lo agradece muchísimo”

Aitziber Atxutegi - Jueves, 23 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

BILBAO. Probablemente haya pasado hoy por la Plaza Circular. O por Jardines de Albia. Incluso El Arenal. No se habrá dado cuenta, pero ese suelo impoluto que ha pisado era hace una, cuatro o seis horas un mar de vasos de katxis, botellas de refresco o bolsas de plástico. Todas las mañanas, con los primeros rayos de sol, e incluso antes, un ejército de 264 operarios de limpieza se echa a la calle para atacar los puntos calientes de la fiesta y otros casi 300 que actuán en otras zonas de la ciudad para que esta retome su día a día.

6.45 de la mañana. Plaza Circular. Cientos de jóvenes siguen de fiesta en las tres txosnas de la glorieta. La mano arriba, cintura sola..., se escucha a Don Omar por megafonía. Bailan entre vasos de plástico, bolsas, botellas de vidrio y latas de cerveza. Y cristal, muchísimos trozos de cristal afilados. Apenas se puede dar un paso por el asfalto sin pisarlos. Las luces del alba asoman ya por el horizonte y, al filo de las 7.00, el Badator Marijaia pone fin a una noche de fiesta. Los bafles enmudecen, aunque los corrillos de jóvenes se resisten a marchar. “¿Qué? ¿Buscamos otro sitio con música?”, se oye en uno de ellos. Muy cerca de ellos, en las calles aledañas, barredoras y camiones de limpieza esperan que la plaza se despeje. Ya han pasado por Navarra, Buenos Aires y parte de Gran Vía. Varios agentes de la Policía Municipal empiezan a pedir a los más rezagados que se suban a la acera;una cuestión de seguridad por lo que está a punto de ocurrir. A las 7.24 comienza la acción. Una docena de camiones y barredoras de varios tamaños toman al unísono, literalmente, la glorieta presidida por la estatua de Don Diego. Avanzan, giran hacia un lado, dan la vuelta sobre sí mismas;es lo más parecido a una pista de autos de choque, un baile alocado. Todo un espectáculo. Desde las aceras, varios operarios arrastran la basura acumulada en las aceras hacia la calzada. Es casi una carrera contra reloj, porque la ciudad tiene que recuperar su ritmo habitual y la plaza Circular, una de las arterias principales de la villa, debe abrirse al tráfico y permitir el paso de vehículos, taxis y autobuses. El suelo casi está libre de residuos y las farolas se acaban de apagar cuando entran las mangueras, atacando desde Gran Vía y Hurtado de Amézaga, mientras en las aceras otros operarios recogen con más detalle, armados con escoba y recogedor, la basura más menuda. Han pasado solo quince minutos y la plaza Circular está impoluta. Ni rastro de lo que hace un momento era un auténtico vertedero. “Ya no me gusta, ya huele a limón”, vocifera un joven que se resiste a poner fin al jolgorio.

La misma escena se repite todas las mañanas también en el recinto de txosnas, en El Arenal. Y en los 18 puntos habituales de botellón, desde Campo Volantín a Uribitarte, donde se hace una primera limpieza a primera hora y una segunda a media tarde. “Hay jóvenes que alargan mucho la fiesta”, afirma Marta Barco, directora de Servicios del Ayuntamiento. Hay zonas, como los espacios de conciertos de Abandoibarra o el parque de Europa desde esta noche, donde se empieza a limpiar antes, sobre las 5 de la mañana. “Hacemos un esfuerzo muy importante para que el ciudadano pueda disfrutar de los distintos espacios festivos en condiciones de limpieza e higiene”, remarca la directora municipal. La rapidez, además, es vital en zonas en las que el final de la fiesta se encadena con otra actividad: el concurso gastronómico en las txosnas y la apertura al tráfico en la plaza Circular. “Ello requiere realizar las labores de limpieza con gran rapidez pero también con eficacia”, destaca.

Alazne Mentxakatorre es una de las operarias que participa en ese dispositivo. A las 6 de la mañana de ayer ponía a punto el parque de Doña Casilda, junto a dos compañeros, antes de la apertura del txikigune y las bilbainadas. “Vaciamos las papeleras, pasamos las sopladoras, desinfectamos el parque... Y después donde toque: El Arenal, parque de Europa, donde los orcos...”. ¿Perdón? “En Bilbao La Vieja, porque están de fiesta hasta más allá del mediodía...”, explica. “En Aste Nagusia tenemos que trabajar más rápido pero la gente te lo agradece muchísimo”.

Cada Aste Nagusia se generan en la villa, como media, 600 toneladas de basura, 212 en los tres primeros días de este año. Estas jornadas han dado para varias anécdotas;desde el hombre que perdió un diente en la calle Sendeja y pasó una hora buscándolo, hasta la mesita, la silla o el contenedor que han recogido en la ría.