Las comparsas de toda la vida

Gogorregi, cuando la unión es la fuerza

Los comparseros soplan treinta velas esta Aste Nagusia y mantienen su reivindicación de unas fiestas plurales

Yaiza Pozo - Jueves, 23 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

AUNQUE no naciesen en 1978, Gogorregi vive las fiestas desde hace treinta años con la misma intensidad que el resto de comparsas. “Nos juntamos un grupo de personas en el 88 que ya habíamos participado en otras comparsas cuando éramos muy jóvenes y así nacimos”, cuenta Jon Bañales, uno de los integrantes más veteranos del grupo junto con Asís Fernández y Josune Bañales. Se creó con el objetivo de que todos los bilbainos disfrutasen de las fiestas. Daba igual la edad, el sexo, la raza… Gogorregi siempre ha luchado por lograr unas fiestas plurales bajo el lema Jaietan Jai. Y es que según comenta Josune, esta ha sido una de sus grandes “batallas”. Fieles a sus principios, así lo han hecho desde que se gestó la comparsa y los más veteranos se lo han ido inculcando a los jóvenes que ahora van cogiendo el testigo. En su primera Aste Nagusia, Gogorregi contaba con 300 personas -cifra que más o menos mantiene a día de hoy a pesar de los altibajos-. “La gente ya no se involucra tanto en las fiestas como al principio”, expone Josune.

Las primeras fiestas fueron para recordar. “No teníamos donde juntarnos el primer año porque no montamos txosna, el segundo ya sí”, recuerda Jon. Para algunos de sus miembros como Josune, aquel año, fue todo un descubrimiento así que admite que lo cogió con ganas. “Casi fue mi primera Aste Nagusia porque yo tenía 18 años”, admite. A pesar de que ya hayan pasado treinta años, Asís comenta que de alguna manera las fiestas de Bilbao “la tienen ya apuntada en su agenda mental”. “Son días en los que te lo pasas bien y seguimos haciendo turnos de barra como al principio aunque ahora cueste un poco más”, dice entre risas.

Admiten que los tiempos han cambiado al igual que su txosna. “El primer año nos ubicamos detrás del Teatro Arriaga, después en la zona de San Nicolás, luego nos fuimos a Albia y ahora en Pío Baroja”, cuenta Jon. “No tenía las estructuras de ahora. ¡No teníamos ni idea de cómo montarla!”, dice el comparsero entre risas. Pero este hecho no les impidió montar una pequeña caseta con muchas ganas. “Utilizamos mecanotubo como gran parte del resto de comparsas. Fue toda una aventura. De hecho, eran las 6.00 de la tardedel sábado y todavía no teníamos montado el toldo”, rememoran como anécdota los comparseros. “Yo ya escuché incluso algún comentario de: ¡Oye las fiestas empiezan dentro de nada!”, recuerda Josune.

Confiesan que los primeros años les siguió costando montar su txosna, pero admiten que era por falta de experiencia. “Quienes empezamos en el 88 hemos ido madurando en organización, no en ilusión”, admiten. Y es que los primeros años sirvieron para mejorar. “No sabíamos cuánto nos podía durar la bebida. Nos vimos incluso que por la madrugada teníamos que salir corriendo en coche a por Coca-Colas porque nos habíamos quedado sin nada”, recuerdan.

Indumentaria

Sus trajes también han dado mucho que hablar ya que el primer año su vestimenta fue improvisada. “Lo cogimos a última hora. Fuimos a una tienda que está en Somera y les pedimos camisas hawaianas que había azules y rosas. Cogimos todas las que tenían, incluso las que estaban colgadas en los maniquíes. También compramos maracas para todo el mundo e hicimos la bajada de ese año”, rememora Jon. Con el paso del tiempo y siguiendo la moda, a día de hoy utilizan camisetas “que son más cómodas”, admite Josune.

Uno de los momentos más significativos que ha vivido esta comparsa fue en 1994 cuando la propia Josune fue elegida txupinera. “Si tuviese que quedarme con un momento significativo de Aste Nagusia, y creo que mis compañeros también, sería ese. Fue una gozada. Tiré el txupin en el Ayuntamiento, no como ahora que es en el Teatro Arriaga, y fue increíble. Un momento para no olvidar”, confiesa la comparsera. Fueron nueve días intensos en los que incluso descubrió que había también fiesta de día. Lleva grabado en su mente ese momento y desde entonces, el lanzamiento del txupin hace que se cargue de energía.

Sin duda, este día quedará señalado en el calendario de todos los miembros de Gogorregi quienes a día de hoy siguen luchando por conseguir unas fiestas plurales. “Queremos transmitir a la gente que son días para pasarlo bien. Nos ha costado, pero creo que al final lo hemos conseguido”, admiten. La plaza de Pío Baroja se llena de gente con ganas de pasárselo bien. A los comparseros de Gogorregi se les ha pasado rápido estos treinta años, y en la actualidad ya cuentan con jóvenes que puedan seguir manteniendo durante otros treinta más esta comparsa que según sus integrantes “nació con mucha ilusión”.