La música de la noche

Iggy Pop &The Stooges: la ‘Iguana’ y el escenario invadido por los fans

Iggy Pop actuó en Zorrotzaurre en 2005. (DEIA)

El mítico cantante, precursor del punk, fue la estrella de 2005 con un concierto inolvidable trufado de himnos y provocación

Un reportaje de Andrés Portero - Jueves, 23 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

HUBO un tiempo, antes de la creación del festival Bilbao BBK Live, en el que los artistas internacionales de rock y pop eran habituales de Aste Nagusia. Muchos de ellos dejaron conciertos imborrables, como el del mítico Iggy Pop, una bestia provocadora, sexual y punk que fue la estrella musical de 2005 en Zorrotzaurre. Él, su culo al aire y sus The Stooges montaron un pollo inolvidable en un escenario que acabó invadido por sus bailones seguidores.

Los más jóvenes no lo recordarán, pero los carteles festivos de finales del siglo XX y los primeros del XXI acercaron a Bilbao a figuras como Pet Shop Boys, Carlinhos Brown, The Pogues, Simple Minds o Iggy Pop. Este último, figura protopunk que avanzó el movimiento desde Detroit con The Stooges cuando The Clash y Sex Pistols todavía iban al colegio, ofreció un recital imborrable en la apertura de Aste Nagusia 2015.

Iggy aterrizó en el botxo dos años después de conquistar el Azkena Rock Festival de Gasteiz con un bolo para el recuerdo y tras recuperar a la banda con la que se dio a conocer, The Stooges, a finales de los 60. Recordamos la cita como una sacudida eléctrica al bajo vientre de unos 15.000 seguidores que asistimos al encuentro con un mito del rock que, por entonces, todavía, a sus 58 años, era un portento físico y mantenía intacta su capacidad de provocación, además de un repertorio capaz de resistir cualquier envite.

Iggy, rácano en vestuario, con el torso desnudo, vaquero ajustado y mechas rubias, apareció como si le hubiera propulsado un cañón. Abrió con Loose y los riffs demodelores y pesados de la guitarra de Ron Asheton, bien secundado por la batería de su hermano Scott y el bajo de Mike Watt. Fue el prólogo de un concierto con lluvia intermitente, trufado de palabras altisonantes (repitió “fucking vascos” hasta la extenuación) y marcado por un rock pesado, de ascendencia punk, peligroso, provocador y sexual.

Sexual porque Iggy, de gestos agresivos, saltos y hasta peleas de boxeo imaginarias al aire, casi muestra el culo en múltiples ocasiones aunque sin llegar al amago (rayó lo real) de masturbación de su primera visita a Donostia, en 1981. En Zorrotzaurre no dio tregua con clásicos como Fun house, No fun, TV eye, Little doll, L.A. blues, el inevitable I wanna be your dog... Canciones exclusivamente centradas en sus dos primeros discos, sin picotear del tercero, Raw power.

Sin apenas luces, modelitos, ni pantallas de vídeo, adueñándose de un escenario desnudo que se pateó hasta la extenuación a pesar de la evidente cojera que ya arrastraba, la mítica Iguana también se marcó algunos pasajes psicodélicos y cercanos al free jazz con la connivencia del saxofonista Steven McKay, que apareció en la segunda parte del recital. Y para el final y el recuerdo quedará la imagen de decenas de jóvenes que se apoderaron del escenario al primer amago de invitación de la estrella, que compartieron al micrófono con el ídolo el estribillo “I feel allright”, de su canción 1970.

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