Jonatan Camacho, solista de Sonakay

“Soy gitano y vasco. ¿Por qué no voy a poder cantar flamenco en euskera?”

Hoy recala en la Plaza Nueva el grupo Sonakay, con gitanos euskaldunes enamorados de Camarón y Enrique Morente pero también de Mikel Laboa, Benito Lertxundi y Urko

Una entrevista de Andrés Portero - Jueves, 23 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Bilbao - Su grupo tiene un nombre precioso.

-Gracias, significa oro en caló y es símbolo de abundancia, de riqueza y bienestar para el pueblo gitano. Hay otro cantante con el mismo nombre, con i latina, y se dice que Antonio y Rosario Flores tuvieron una banda llamada igual.

El grupo no es flor de un día, tiene largo recorrido ya.

-Éramos unos chavales cuando surgió hace unos doce años, ensayábamos en el garaje de casa de mi aita, en Errenteria. Teníamos que sacar la furgoneta para tocar (risas). Era un hobby que fuimos dejando cada uno por nuestros trabajos y los proyectos musicales individuales, a pesar que de que nos llamaron del Altxerri donostiarra para tocar. Actuamos un 8 de abril, el Día Internacional del Pueblo Gitano.

¿En un club de jazz?

-Pues sí. Y eso que aquí se hacía un flamenco muy ortodoxo y puro. Lo nuestro era todo lo contrario, cinco chavales jóvenes y con un espíritu muy festivo.

El grupo se reagrupa y la clavan porque han salido en televisión y son gitanos que cantan en euskera.

-Eso es indudable. Ya tuvimos repercusión en Euskal Herria con la versión de Txoria txori, de Mikel Laboa, que planteaba un enlace entre culturas, pero la locura se desató con Got Talent, nos conocían por la calle. El hecho de ser vascos y cantar flamenco extrañó mucho;y más haciéndolo en euskera.

¿Cómo vivieron esa exposición?

-Tranquilos, desde el respeto y la armonía. Nunca buscamos enriquecer ni inventar nada, sino dar nuestro punto de vista y aclarar que somos gitanos, nos sentimos vascos y nos encantan Laboa, Lertxundi, Urko, Martikorena, Lete... ¿Por qué no voy a poder cantar flamenco en euskera? Lo hacemos de verdad.

Y Risto Mejide habrá conocido a Laboa gracias a ustedes.

-Es uno de nuestros premios más grandes, exportar el euskera y a Mikel a Telecinco y a Madrid. A Mikel me di cuenta de que ya lo conoce gente, y quedar finalista fue un honor. Todos merecían ganar, cada uno en su faceta. Quedamos sextos de 70.000 personas... Fue un orgullo cantar sintiendo mis dos raíces: la gitana y la euskaldun.

¿Cómo llegó a ‘Txoria txori’?

-A través de la ikastola porque en casa no sonaba, claro. Es un tema precioso sobre la libertad y me surgió, sin más, en un ensayo. El resto del grupo, que estaba tocando por bulerías, me dijo que qué hacía, que si estaba loco...

Le plantearon ellos prejuicios.

-Sonakay ha tenido críticas de ambos mundos, del gitano y el euskaldun. Alguno me ha dicho que grito demasiado tanto al cantarle a Mikel (risas). No puedo cantar con su elegancia aunque naciera cien veces, y hay que aclarar que a él le gustaba el flamenco y que compartió mucho con Enrique Morente. Siempre que hay respeto y naturalidad, al ser el primero en algo te acaban echando ramas y laureles.

¿Cómo es un vasco gitano del hoy?

-¡Hostias, menuda pregunta! Pues... nada que ver con la imagen que da la televisión del colectivo. Me apena tanta etiqueta falsa, como esos gitanos ricos que no representan a la mayoría o eso de que somos antisociales y que no hacemos caso a las leyes. Hay muchos gitanos que madrugan a diario para trabajar por su familia, gente integrada, con estudios y una vida hecha. La sociedad es clasista, racista y machista. Y no pasa solo con los gitanos, afecta a otros colectivos.

A ustedes les tratarán bien ¿no?

-Sí, somos gitanos modelo, pero yo no he cambiado nada tras salir en la tele. Mi mujer se levanta a las seis de la mañana para trabajar en la panadería y yo me quedo con los críos y si no, a repartir todos los días y a tocar cuando se puede.

En el concurso de ‘Got talent’, nadie les regaló nada.

-Esa es otra. Además de la discriminación por la raza, me sorprende que digan que hemos tenido suerte. ¿Suerte? Hay que buscarla. Hasta la semifinal no había dietas para ir a la selección de Got talent en Barcelona y luego en Madrid. Fuimos con una mano delante y otra detrás. Sonakay damos la cara por esos gitanos humildes, educados y trabajadores de Euskal Herria. Y me siento orgulloso de ser gitano y vasco.

¿Qué veremos hoy en Bilbao?

-A mucha gente (risas). Nosotros cantaremos varias canciones, como Juanjo Navas, otro vasco flamenco. Y estarán Aires de Extremadura, con Guadiana, El Perrete... Será una mezcla de norte y sur, esa es la filosofía del concierto.

¿Sueña con vivir de la música?

-Sí, pero no me quita el sueño. Vivo y disfruto el día a día porque el arte es muy efímero. No pienso más allá y valoro el presente, pero sí me gustaría vivir de la música, es lo que nos gusta y creo que servimos.

Eso pasa por el éxito de su disco...

-... Sonakay denontzat, nuestro debut, que saldrá en septiembre. Habrá temas originales míos, uno con la colaboración del letrista José de Pasaia, y versiones de Laboa, Urko, Lertxundi y Pier Paul Berzait. El disco nos representa.

¿Y les queda tiempo para la fiesta?

-Tomaremos algo antes del concierto. Después, imposible, hay que volver a casa. Yo soy el último que se recoge (risas) y me cuidan mucho. Es porque soy la voz y estoy más expuesto que ellos.