la identidad del sucesor de Aduriz es una incógnita

La ausencia de Aduriz sigue pendiente de resolución

Iñaki Williams tendrá más responsabilidad de cara al gol tras la lesión de Aduriz. Foto: Pablo Viñas

La ausencia por lesión de Aduriz, que se ha confirmado como la primera baza de Berizzo, vuelve a reactivar el viejo debate sobre la sucesión en la punta de ataque del Athletic

José L. Artetxe - Viernes, 24 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Bilbao - La lesión de Aritz Aduriz es interpretable en clave premonitoria, no en vano el principal sostén rematador de la plantilla causa baja de buenas a primeras en el presumible año de su despedida. Una lectura menos trascendente catalogaría el episodio como mero fruto del azar, un contratiempo como tantos que se registran en la competición. El asunto, se mire como se mire, tiene su miga por el hecho de que reaviva un problema pendiente de resolución: la identidad del sucesor de Aduriz es una incógnita. Los servicios médicos del club estiman que el ariete se perderá un par de jornadas, las previas al habitual paréntesis de septiembre, y calculan que estará disponible para el compromiso con el Real Madrid del día 15. La naturaleza muscular del percance establece un plazo aproximado de tres semanas para la obtención del alta.

El disgusto de Eduardo Berizzo resulta comprensible porque pierde una pieza básica en su esquema. Hay que recordar que el entrenador no esperó demasiado para augurar que, en la línea de campañas precedentes, a sus órdenes Aduriz impartirá magisterio en los metros decisivos. Se congratuló de su presencia en la plantilla, que llegó a calificar como un lujo al alcance de muy pocos equipos. Quiso que el jugador recibiese un mensaje de refuerzo en unos tiempos donde asoman ciertas dudas en torno al rendimiento que pueda ofrecer un hombre que ha sobrepasado ampliamente la barrera biológica que separa al profesional en activo del exfutbolista.

Afirmar que la jubilación de Aduriz está más cerca que nunca es una perogrullada. Ya lo era años atrás, pero el hombre se ha emperrado en burlar las leyes que en el mundo rigen añadiendo palitos a su estadística. Sin embargo, su rendimiento en el último curso indujo a pensar que asistíamos a los coletazos de su excepcional longevidad como futbolista. Desde luego, el contexto no contribuyó a que luciese, pero la conclusión sería extensible a sus compañeros. El Athletic falló y arrastró al suspenso a la práctica totalidad de sus integrantes. Hay quien piensa que en realidad fue a la inversa, que la respuesta de los jugadores fue lo que hundió al equipo en la mediocridad.

Sea como fuere, el diseño del nuevo proyecto emprendido por el club busca pasar página, enterrar las vibraciones negativas que inundaron San Mamés antes de desparramarse por las calles. Son muchos los aspectos a corregir, en el juego, en la distribución de minutos, en la disposición, en la autoestima, pero en lo que compete al apartado del gol resulta que los focos siguen posándose sobre la figura de Aduriz. Se dirá que es por inercia, pero solo cuando otros empiecen a reivindicarse con hechos tangibles (o sea, goles), será el momento de dejar de encomendarse al veterano. Esta idea subyacía en las palabras de reconocimiento a Aduriz pronunciadas por Berizzo, quien se ratificó en la pizarra: preparó el primer partido pensando en asegurarse la presencia del ariete.

Parece legítimo elucubrar sobre si existió precipitación en la apuesta por Aduriz del pasado lunes, pues es sabido que a causa de una merma física fue excluido en varios amistosos, dejó de participar en la dinámica del grupo durante bastantes días y apenas completó un par de sesiones con todos. No obstante, frente al Leganés se confirmó que Aduriz representa la opción prioritaria de Berizzo. Desgraciadamente, la iniciativa salió torcida: el delantero entró poquísimo en juego, su influencia fue mínima y cuando pudo justificar su concurso ejecutando la acción que le ha encumbrado, el cabezazo poderoso que retrata a sus vigilantes y precede a la celebración de la hinchada, sintió dolor y solicitó el cambio.

MANIOBRAS En ese preciso instante el marcador reflejaba empate, hacia ya un rato que el Athletic no carburaba, le costaba fabricar llegadas. Con veinte minutos por delante, el panorama era incierto. Entonces, el entrenador maniobró de la siguiente forma: introdujo en el ala izquierda a Córdoba y desplazó a Williams al centro. Poco después, viendo la necesidad de echar más leña al fuego, sustituyó a Unai López por Raúl García, a quien ubicó en la derecha, a la altura de Susaeta y Muniain, que ocupaban la franja central. Retoques que no se tradujeron en aproximaciones nítidas hasta que Raúl García sirvió raso y paralelo al área, Susaeta y Williams dejaron pasar la pelota y esta le cayó a Muniain, quien la empujó a la red ante un Cuéllar vendido.

Las correcciones de urgencia cundieron, cabría decir, pues se obtuvo el gol que significaba la victoria. Digerida la alegría, a Berizzo le toca ahora valorar las opciones que la plantilla le brinda una vez descartada su pieza favorita en punta. ¿Será Williams o se decantará por Raúl García? ¿Considera que Guruzeta, que figuró en la primera lista, es el recambio adecuado o es demasiado pronto? Ya probó con los dos primeros en verano y la elección que haga para recibir al Huesca no tiene por qué ser la definitiva para paliar las ausencias de Aduriz que se registren en la temporada, pero pudiera marcar tendencia. El tema se las trae y es que el tiempo corre en contra de Aduriz y de los candidatos a cogerle el testigo.

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