Historias de txupineras

Las txupineras de Aste Nagusia disparan varios txupines en el recinto festivo de El Arenal para celebrar su día. Foto: Juan Lazkano

Una veintena de ‘chaquetas rojas’ se reunieron en su día para recordar la labor

Yaiza Pozo - Viernes, 24 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Bilbao - La pólvora nubló por un momento el recinto festivo de El Arenal para festejar el Txupinera Eguna. Por un instante, las txupineras vuelven a sentir nervios y emoción recordando aquella Aste Nagusia en las que fueron protagonistas durante nueve días sin descanso con el ya tradicional lanzamiento de cohetes. Desde 1979, cuarenta comparseras guardan en su memoria momentos anecdóticos.

Ayer, una veintena de ellas, vestidas con chaqueta roja y falda negra, que según confiesan algunas de ellas, lo cuidan como oro en paño, fueron el centro de todas las miradas. Desde 1991, celebran su día con mucha emoción. “A mí se me siguen poniendo los pelos todavía de punta”, confesó Marije Agirregoitia, la segunda txupinera en lanzar el artefacto desde el Teatro Arriaga en 1979. “Fue un día muy especial. Además, recuerdo como en mi caso, El Arriaga estaba en obras y tuvimos que subir con linternas por las escaleras. No estaba nada preparado porque no tenía ni percha para lanzar el txupin. Tuve que hacerlo con la mano y la pólvora me depiló un poco los pelos de los brazos y eso que me da mucho miedo esas cosas”, comentó entre risas esta txupinera de la comparsa Uribarri que recordó cómo se le hizo tarde para lanzar el txupin. “La bajada de las comparsas fue a las 18.00 horas y bajamos desde Begoña hasta el Arriaga. Cuando quise darme cuenta lo lancé a las 22.00 horas”, admitió la veterana.

Todas tienen muy vivo aquellos momentos en los que durante Aste Nagusia fueron una figura importante para los bilbainos. “A mí me paraban por la calle y me daban besos. Luego tenía la sensación de que tenía la cara muy pegajosa”, confesó Sonia Charcan, con cargo en 1997, por la comparsa Aixe Berri.

Por su parte, Nerea Ahedo, lanzadora en 1993, se emociona al recordar aquellas fiestas. “Vine desde Santurce a Bilbao para lanzar el txupin en barco y había unas comparsas tirándose un bote de aceitunas y pepinillos por encima y me caló la chaqueta completamente. Los que estaban a mi lado no sé qué pensaron. Igual que me tenía que haber duchado”, rememoró.

Si en algo coinciden todas las colegas es en lo arropadas que se han sentido durante los nueve días que duraron sus fiestas. “Durante esos días estás en una nube pero a las nuevas txupineras les damos como consejo que disfruten y se dejen llevar porque Aste Nagusia pasa volando”, dijo Madalena Landa que lanzó su primer cohete en 1987. Ella todavía luce traje de fieltro original por eso que comentó que no puede llevarlo a la tintorería.

Los trajes Marije no lució chaqueta roja durante el lanzamiento del txupin, ese estruendo que avisa del inicio de las fiestas a todos los bilbainos, ni tan siquiera tuvo un atuendo como el que ahora lucen sus compañeras con empeño simbólico. No fue hasta 1985 cuando esta figura históricas de las fiestas de siglos pasados tuvo un uniforme oficial. “Cuando fui txupinera lancé el cohete vestida con el traje de mi comparsa. Por aquel entonces llevábamos falda de mahón, gerriko verde y camisa blanca”, explicó Marije.

Hasta 1991, no comenzó a celebrarse el Txupinera Eguna, un día significativo que muchas de ellas no perdonan. “Yo lo vivo con mucha ilusión”, dijo Gisele Felli, protagonista en 2016. “Hay veces que me preguntan si volvería a ponerme el traje y siempre digo no, porque ya lo he sido y le toca a otra disfrutarlo. Cada año tiene que haber una nueva y y así somos más txupineras”, comentó la comparsera de Komantxe.

Este grupo especial de mujeres no pierden el contacto tampoco durante el año. “Las nuevas tecnologías nos han acercado bastante y antes nos juntábamos más, pero nuestros calendarios también son muy exigentes. Lo que sí que es verdad es que una vez al año todas intentamos vernos”, concluyeron.

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