las comparsas de toda la vida

Moskotarrak, una cantera de lo más histórica

La comparsa se muestra orgullosa de tener entre sus miembros a varias de las personas que ‘fundaron’ y vivieron la primera aste nagusia

Laura Fernández - Viernes, 24 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

LOS hábitos cambian, también las costumbres de la sociedad pero la esencia de Aste Nagusia tras cuatro décadas ha sido incapaz de desaparecer. Lo que no cabe duda es que durante este tiempo en el que se lleva celebrando Aste Nagusia la participación de los bilbainos ha estado siempre presente. Esa es la esencia con la que comenzaron las fiestas y a día de hoy se sigue manteniendo.

Si se echa la mirada atrás, quizá los que vivieron el nacimiento de Aste Nagusia no podrían imaginarse que durante nueve días la capital vizcaina estuviera repleta de actividades. La comparsa Moskotarrak es una de las siete comparsas que vivió los primeros pasos de Marijaia cuando apenas era un bebé gordinflón. En ningún momento imaginaron que una ciudad pudiera congregar tanta gente. “Nosotros organizábamos las fiestas de los barrios, pero era impensable poder organizar unas fiestas en una ciudad”, cuenta Jose Mari Amantes, un veterano de Moskotarrak. Recuerda que en la primera Aste Nagusia, en 1978, se soltó la moneda al aire. “Nadie sabía cómo organizar unas fiestas así que se improvisó muchísimo. Estuvimos dando palos de ciego”, recuerda Amantes. Pero salió todo a las mil maravillas.

Una de las cosas que más emociona a la comparsa Moskotarrak es ver que algunos concursos que crearon en el año 1978, a día de hoy se siguen realizando. “El manda huevos se lleva haciendo desde el principio pero le tuvimos que dar una vuelta porque no queríamos desperdiciar alimentos. Por eso ahora las personas que se acercan a la txosnas tiran globos de agua a su personaje favorito”. Y es que, durante los 40 años de vida de Aste Nagusia, Moskotarrak ha acumulado una multitud de recuerdos en su historia. Actividades, concursos, fiestas y muchas anécdotas han sido testigo de toda una vida en la madre de todas las fiestas y en la semana más larga del año para la capital vizcaina.

Todo comenzó en Araba Etxea con un grupo de amigos de San Mamés y Egaña que decidieron crear un grupo para organizar y amenizar las fiestas del barrio con una variedad de actividades adecuadas a todas las edades: desde actividades infantiles hasta campeonatos de rana, suelta de vaquillas, conciertos y comidas populares. Este grupo, además, participó en la primera Aste Nagusia y fue ahí cuando nació Moskotarrak. “Nos gustó tanto la experiencia, que una buena parte de ese grupo nos independizamos de Araba Etxea para crear Moskotarrak”, cuenta Amantes. ¡No ha llovido nada que se diga en todo este tiempo! Cuatro décadas en las que han amontonado actividades, sociales y solidarias, para las fiestas de Bilbao. Recuerdan con cariño las fiestas del año 1982. Fue el año en el que la txupinera salió de Moskotarrak. “Fue la primera vez que teníamos que hacer una presentación en público”, rememoran. La comparsera Anabel Fernández fue la encargada de lanzar el txupin del año 1982. Un momento divertido, especial pero en el que también se sembró el caos. “La presentación estaba convocada en el Hotel Carlton para lanzar el txupin previo a Aste Nagusia que, con buena o mala suerte el petardo explotó antes de lo debido”, cuenta Amantes entre risas. Bien es cierto que, lo que pretendía ser una tarde tranquila y de disfrute en Bilbao se convirtió en una tarde con bastante revuelo. “Al día siguiente fuimos portada en casi todos los periódicos bilbainos”, dice.

Una comparsa de lo más solidaria Si algo han tenido claro desde sus inicios la comparsa Moskotarrak es que la solidaridad sería uno de sus platos fuertes. En las fiestas del año 2005 organizaron un turno de txosnas solidario con personas reconocidas de Bilbao. Los fondos fueron destinados a Aspanovas, una asociación vizcaina destinada al cáncer infantil. “Recordamos ese día como si fuera ayer. Vino mucha más gente de la que esperábamos y las personas reconocidas a las que habíamos invitado para que hicieran el turno no fallaron”, cuenta Amantes. Fue tal el revuelo tan solidario que se generó aquel año que no dudaron en volver a repetirlo al año siguiente. Además, tal y como también consta en los estatutos, en caso de disolución d ela comparsa se repartirán todos sus bienes en partes iguales a no menos de dos ni más de cinco asociaciones benéficas de Bilbao. “La gente que nos conoce ya sabe que somos solidarios pero con esto queremos reflejar que nuestro espíritu es desinteresado que a nuestro juicio es el que debe ser el de una buena comparsa”, dicen desde Moskotarrak.

Por esto, la semana más larga del año, la cual ya ha comenzado, la vivirán de manera intensa y especial. “Seguiremos mostrando la esencia de la comparsa”, dicen bien seguros. Por ello admiten que esta semana en la que Marijaia vuelve a casa será más especial de lo normal. “Siempre disfrutamos de las fiestas pero este año, con los 40 años, es mucho más especial”, cuentan.

Por eso, felices de seguir un año más trabajando en el equipo que hace posible que millones de personas disfruten de Aste Nagusia, seguirán trabajando para que la fiesta sea lo más sana posible. Y es que, Moskotarrak es una de las comparsas con más tradición en la semana más larga de Bilbao. Inicialmente se constituyó como una asociación sin ánimo de lucro, cuyos fines principales eran de tipo cultural y recreativo, pero que a lo largo de los años éstos se han ido ampliando con otras inquietudes sociales y solidarias. Otra cuestión fundamental es su carácter apolítico. “A los actos solidarios sí que han venido políticos a pesar de nuestra posición”, comentan. Pero la solidaridad puede con todo.

eMOCIONANTE “Es muy emocionante seguir viviendo la fiesta después de 40 años”. Pero todavía resulta más conmovedor poder ver como a día de hoy se siguen haciendo algunas actividades que nacieron cuatro décadas atrás. Moskotarrak creó además, junto con Uribarri, a primeros de los 80, el día de los ancianos residentes. “Llevábamos a las personas mayores que estaban en las residencias al auténtico meollo de las fiestas de Bilbao”. Esa fue una idea que se empezó a hacer entonces y actualmente todavía se sigue manteniendo “con otro esquema pero lo importante es que la esencia sigue viva”.

Y es que, aunque la labor de las comparsas se visibilice más durante Aste Nagusia, estos colectivos trabajan durante todo el año por y para la semana más larga del año. “Aste Nagusia es una fiesta que organizan la gente del pueblo para el pueblo. A día de hoy hay más herramientas para organizar y celebrar las fiestas que antaño”, cuentan. “Evidentemente, cuando se llevó a cabo la primera celebración no había estas actividades. En estas fiestas populares participativas íbamos dando palos de ciego porque todas las primeras cosas que se hicieron se improvisaron. No había hábito de hacer cosas en Bilbao. Sí que había habido en los pueblos y barrios pero en Bilbao no dejaban. En el año 78 aún no se habían celebrado las primeras elecciones municipales. Las circunstancias de entonces no tienen nada que ver con las actuales”, cuentan positivos. Por ello, aprovechan estas herramientas para poder hacer una Aste Nagusia de lo más inolvidable haciendo disfrutar a todo aquel que se acerque al recinto festivo.