arranco esta tarde en Málaga

Una Vuelta muy abierta

Nairo, Porte, Nibali, López y Urán asoman entre los aspirantes a la victoria final en la ronda española, que arranca hoy con una contrarreloj de ocho kilómetros por las calles de Málaga

“Llegando en este estado de forma no se me puede considerar un candidato” “El jefe de filas del equipo es Ion Izagirre, y yo trataré de hacer una buena carrera”

Aitor Martínez - Sábado, 25 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Málaga - Desvanecida ya la alargada sombra del Tour de Francia, que humanizó la figura de Chris Froome, no así la de su equipo, el Sky, que consiguió una nueva victoria en la general de la mano de Geraint Thomas, en el almanaque ciclista asoma desde hoy la Vuelta a España. La tercera gran carrera por etapas de la temporada, la misma que dice que el año va tocando a su fin, aunque hasta octubre aún quedan bastantes días de competición. En la ronda española no estarán los dos líderes del conjunto inglés, que han puesto sus miras en el Tour de Gran Bretaña, donde espera poder correr Mikel Landa en su camino hacia el Mundial de Innsbruck. Sin Froome, ni Thomas, ni Landa, quienes se hubieran colado en el grupo de favoritos como máximos aspirantes a la victoria final, son otros los llamados a pelear por el triunfo en una carrera que antes de que arranque hoy con una contrarreloj de apenas ocho kilómetros, se presume muy abierta.

La Vuelta, que parte de Málaga para acabar en Madrid previo paso por Bizkaia -será el próximo 12 de septiembre-, es la última baza de los grandes especialistas en carreras de tres semanas. Tras ceder ante el dominio del Sky en Giro y Tour, los Richie Porte, Nairo Quintana, Vincenzo Nibali, Miguel Ángel López, Simon Yates, Rigoberto Urán y compañía deben dar un paso al frente. No hay excusas que valgan esta vez, ni parece que el conjunto británico, cuyas apuestas de partida deben ser David de la Cruz y Michal Kwiatkowski, vaya a ser capaz de dominar la carrera como acostumbra.

Recuperado ya de la fractura de clavícula que se produjo tras caerse en la novena etapa de la ronda gala, la del temido pavés, Porte figuraba como el principal candidato al triunfo final. Casi sin entrenamientos de nivel, aunque con su aplastante triunfo en el Tour de Suiza aún en mente, el australiano se quitó ayer presión al señalar que “llegando en esta forma no se me puede considerar un candidato”. “Que las casas de apuestas me dan como favorito número uno? Se nota que no han mirado Strava y no han visto que apenas he entrenado fuerte últimamente”, agregó. Sea como fuere, no es hasta la décimo tercera etapa cuando empieza la montaña de verdad, pese a que para entonces la carrera habrá descontado ya dos finales en alto, por lo que tiene tiempo para ir entrando en calor y encontrar sus mejores sensaciones.

Nairo, en un año algo irregular, aunque aupado por su triunfo parcial en una Grande Boucle en la que estuvo muy alejado de los mejores, tiene terreno por delante, hasta ocho llegadas en alto, dos de ellas inéditas, para hacer valer su condición de escalador. Con Landa lesionado y con la incógnita de cómo responderá Alejandro Valverde, que ya evidenció en el Tour que los años no pasan en balde, el colombiano será el principal reclamo del Movistar para poner fin a una racha de dos años sin conquistar una gran vuelta por etapas.

A la espera de ver cómo responden las piernas de Porte, Nairo debería encontrar en las figuras de Urán y SupermanLópez a dos de sus principales rivales por el triunfo final. Sus dos compatriotas liderarán a Education First y Astana, respectivamente, en una Vuelta que se adecúa a sus características y en la que Urán, con una crono de 32 kilómetros y favorable para los rodadores, debería rendir mejor que el resto de escaladores.

Otra de las incógnitas es la condición en la que acude Nibali a la Vuelta. Una caída en la subida a Alpe d’Huez durante el pasado Tour de Francia le impidió tomar la salida en la jornada siguiente al detectársele una fractura en una vértebra. Tampoco ha competido desde entonces, aunque su amor propio y su capacidad de sufrimiento, así como su valentía, deben hacer de él un firme candidato a la victoria final en una carrera que ya ganó en 2010. Por si acaso, el jueves, durante la presentación de la Vuelta, aseguró que Ion Izagirre acude como jefe de filas del Bahrain. “El capitán es Ion. Me encuentro mejor, pero vengo corto de preparación. He entrenado 20 días y solo una semana a buen nivel. Hasta la pasada semana he tenido dolores. Es mi primera carrera después del Tour y de la operación y no sé cómo me voy a encontrar, tendré que verlo con el paso de los días”, expuso.

EL MONTE OIZ Así las cosas, con otros aspirantes como Thibaut Pinot o Ilnur Zakarin al acecho, la ronda española presenta un exigente recorrido con sus ya habituales repechos finales, como el de mañana en el Caminito del Rey, ocho finales en alto y dos pruebas contra el crono, la de hoy de ocho kilómetros en Málaga y la del próximo día 11, que en la décimo sexta etapa unirá Santillana del Mar y Torrelavega tras un recorrido de 32 kilómetros. A destacar, el tríptico montañoso asturleonés de las jornadas trece, catorce y quince que concluirá en los Lagos de Covadonga, solo un día después de que la etapa finalice en el durísimo e inédito alto de Les Praeres. Pero por encima de todas está la etapa que concluirá en el Monte Oiz. Esa que Jon Odriozola, mánager del Euskadi-Murias, que se estrena en la Vuelta, sueña con ganar. “¿Por qué no?”, se preguntaba el guipuzcoano en una entrevista a este periódico.

La cita será el próximo 12 de septiembre en una jornada que partirá de Getxo y tras recorrer buena parte de Bizkaia -Bilbao, Santurtzi, Portugalete, Sestao, Mungia, Bakio, Bermeo y Gernika asoman en su recorrido- la etapa concluirá en lo alto del Balcón de Bizkaia después de completar un sinuoso perfil de 157 kilómetros que incluye seis puertos puntuables: cuatro de tercera, uno de segunda y la subida final, de primera, al monte Oiz. La carretera, que está siendo cuidada con mimo, se inclina hasta el 23% de desnivel en las rampas más exigentes de sus 7,3 kilómetros de ascensión, que dibujan una media del 4,3%. Una subida que es suave en el inicio que se encamina hacia un final de infarto, con algo más de tres mil metros temibles. Sin duda, una etapa bonita que hará las delicias de los aficionados y que debería marcar diferencias entre los favoritos en una Vuelta que cuenta con un amplio espectro de favoritos.