68 cazuelas tomaron parte del concurso gastronómico

Puro amor al bacalao al pil pil

Concurso de bacalao al pil pil en Aste Nagusia (J.M.M.)
Una de las niñas que elaboró kokotxas al pilpil .
Puro amor al bacalao al pil pil. (José Mari Martínez)
Puro amor al bacalao al pil pil. (José Mari Martínez)
Puro amor al bacalao al pil pil. (José Mari Martínez)
Puro amor al bacalao al pil pil. (José Mari Martínez)
Puro amor al bacalao al pil pil. (José Mari Martínez)
Puro amor al bacalao al pil pil. (José Mari Martínez)
Puro amor al bacalao al pil pil. (José Mari Martínez)
Puro amor al bacalao al pil pil. (José Mari Martínez)
Puro amor al bacalao al pil pil. (José Mari Martínez)
Puro amor al bacalao al pil pil. (José Mari Martínez)

El Arenal olía ayer a bacalao que ligaba con el aceite entre mucho bamboleo 68 cazuelas tomaron parte del concurso gastronómico

Sandra Atutxa - Sábado, 25 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Bilbao- El delicado roce del bacalao con el aceite, ese ritmo continuo en la cazuela forma el binomio perfecto en esta relación de amor, de amor al pilpil. El Arenal bilbaino acogió ayer la sexta jornada del concurso gastronómico Aste Nagusia en la que se presentaron a concurso 58 cazuelas de bacalao al pilpil y otras diez fuera del certamen por parte de las comparsas. En la quinta edición del concurso gastronómico Arrain Fish Festival el bacalao es el producto estrella y el pescado que ha ocupado la atención de los participantes estos días. Durante cuatro días los participantes han elaborado chipirones en su tinta, bacalao a la vizcaina, al pilpil y hoy, última jornada, en El Arenal será el marmitako el plato estrella.

Bajo un cielo plomizo y con una persistente lluvia sobre las nueve de la mañana comenzaron a llegar los primeros participantes del concurso provistos de todos los utensilios necesarios para elaborar el exquisito manjar. No hay trucos para conseguir que el resultado sea de nota. La clave, según los cocineros, no es otra que comprar un buen producto. “Buen bacalao y buen aceite”, asegura Kepa Freire, antiguo director gastronómico e impulsor del concurso Aste Nagusia. A partir de ahí lo que se necesita es tener paciencia, ponerle mimo y que el ritmo con el que el cocinero mueve la cazuela consiga que la gelatina aflore de las finas lascas de bacalao. “El pilpil también se puede sacar con varilla, pero no es lo mismo. No está garantizado el mismo resultado”, apunta el experto.

Aunque este plato es internacionalmente conocido, no tiene apellido bilbaino. Sin embargo, los organizadores del concurso gastronómico decidieron incluirlo en las jornadas gastronómicas que se desarrollan a lo largo de las fiestas de Bilbao. El jueves se elaboró bacalao a la vizcaina y ayer el bacalao se vistióde una capa de salsa que fue subiendo de intensidad.“Es un producto caro y no todo el mundo puede permitirse participar en este tipo de concursos”,apunta Freire. Una buena cazuela de bacalao puede rondar entre los 250-300 euros, sin contar el trabajo que conlleva elaborarlo. “Si se compra desalado el precio aumenta. Normalmente se suele desalar en casa”, añade Freire.

Las horas transcurrían y a medida que el bacalao tomaba cuerpo el aroma iba embriagando cada rincón de El Arenal bilbaino. “¡Qué hambre me está entrando. Qué bien huele! Me encanta el bacalao. Ya me gustaría probar un pintxo”, dijo María Luisa de Lezama, amante de este manjar gastronómico.

Tampoco al bilbaino Ricardo le habría importado degustar un trocito del pescado que se elaborada en las 68 cazuelas que se pudieron ver en El Arenal. “El peor de todos, seguro que está sabroso. Soy muy bacaladero”, dijo entre risas.

El aceite acariciaba sin parar las lascas de bacalao, cortado con el mismo tamaño y ajustadas en la cazuela de barro. “El sabor es muy importante, pero también la presencia hace mucho. Esto es un concurso”, aseguró José Luis, uno de los concursantes. La salsa comienza a tomar un intenso color verde que logra que las papilas gustativas se revolucionen. Al final se colocan los ajos dorados. “Hay muchos trucos para darle una mayor intensidad. Hay quien pasa perejil por encima de la salsa para aumentar el tono verde”, apunta Freire.

Cocineros txikis La cita culinaria contó con la participación de los chefs Zigor Iturrieta y Juantxu Larruzea, que realizaron un programa de showkaldaritza en el recinto festivo que se pudo seguir en pantalla grande. Euskal Txiki Master también se rindió a este nutritivo pescado que es protagonista estos días, ya que a los más pequeños les tocó elaborar kokotxas de bacalao al pilpil. La pequeña Maitane disfrutó muchísimo y tiene claro que el año que viene no faltará a la cita con el gastronómico. “En el Txikigune me lo paso bien, pero me gusta cocinar mucho”, destacó la chef, a sus seis años.

Dentro de la variada programación de Aste Nagusia uno de los platos fuertes es el concurso gastronómico. La base de la filosofía con la que nació y se creó es la participación popular. Aunque el concurso ha pasado por diferentes fases los organizadores aseguran que con los años se ha ido consolidando y ocupa desde hace tres décadas un destacado hueco en el cartel festivo. Además ha logrado unos niveles de participación “sorprendentes”, todo ello respetando la filosofía inicial de este concurso: cocinar en la calle uniendo cultura y gastronomía sobre las base de la participación popular. Solo el jueves se calcula que pasaron por El Arenal más de 40.000 personas y, ayer, Día Grande de las fiestas, esa cifra suele ser superior. “Concursar aquí tiene mucho caché, supone tener mucho nivel. Y ya no te digo nada cuando se consigue una buena puntuación o se gana”, dijeron.

Txomin Meabe es un clásico en el gastronómico y ayer tampoco faltó a su cita en El Arenal. “Yo vengo siempre a ganar, por eso el producto siempre tiene que ser bueno. Hay mucho nivel, pero la gente joven tiene que venir para aprender y tomar el relevo a los de siempre”, concluyó.

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