Alberto Gutiérrez Director del Carlton

“Aste Nagusia ha creado su propio flujo de turistas”

Alberto Gutiérrez Uriarte nació en Galdakao hace 54 años y lleva 18 a los mandos del decano de los hoteles bilbainos

Javier Gamboa - Sábado, 25 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Bilbao - “Creo que soy el director que más tiempo ha permanecido en el cargo desde la inauguración del Carlton en enero de 1926”. Antes dirigió la Escuela de Hostelería de Artxanda, trabajó en el Hotel Abando y también en Mallorca. Buen conocedor del sector, se declara “partidario del turismo sostenible, la ciudad debe ser, primero, de los propios habitantes de Bilbao”.

El director del Hotel Carlton está sentado en un sofá del salón que fue sede de las juntas del Gobierno vasco durante la Guerra Civil. Detrás queda el balcón sobre la Plaza de Moyúa en el que Ava Gardner tomaba sus bloody mary matutinos. Aquí se alojaron Ernest Hemingway y Lauren Bacall. Y también Einstein. Estos días el cinco estrellas hierve de ambiente festivo.

¿Cómo definiría Aste Nagusia?

-Es uno de los grandes recursos turísticos de los que dispone la villa. Como puede ser el Museo Guggenheim. Y se trata de un recurso asentado: muchos clientes vienen todos los años a Bilbao únicamente esta semana de fiestas. Aste Nagusia ha creado su propio flujo de turistas.

¿Qué aporta el Carlton a Aste Nagusia?

-Un espacio donde poder disfrutar de la fiesta a otras horas y en un ambiente distinto. Por ejemplo, en el momento del aperitivo. Además, colaboramos con los programas de fiestas de Radio Popular y Tele 7, que se hacen aquí. Cedemos el Salón Azul gratuitamente a compañías de teatro que quieran realizar representaciones. También apoyamos un concurso de pintura para estudiantes de la facultad de Bellas Artes de la EHU/UPV. Y apoyamos eventos, entregas de premios, etc. Ponemos nuestro granito de arena.

¿Y qué aporta Aste Nagusia al Carlton?

-Mucho. Es un espectáculo en sí mismo. Por ejemplo, el primer domingo salen todos las personas alojadas a las ventanas y a los balcones a ver y grabar el Desfile de la Ballena. Y no hablo de niños, sino de hombres y mujeres de todas las edades. Después hay que reseñar la presencia continua de autoridades, personajes de la propia Aste Nagusia, como el pregonero o la txupinera, los eventos, los artistas, etc. El hotel se mete dentro de Aste Nagusia y la aportación es mutua.

Decía usted antes que el Carlton proporciona un ambiente distinto durante las fiestas. ¿Cómo es?

-Un ambiente de reencuentro. Prima la amistad. Por un lado, hay mucha gente de todas partes que solo coincide año tras año aquí durante esta semana. Por otro, viene mucha gente de Bilbao que vive fuera. Se trata de clientes con los que tenemos una relación especial, un cliente que añora Bilbao.

¿Cambia durante esta semana la actividad diaria del director del hotel?

-Claro. En Aste Nagusia llego más tarde de lo habitual, sobre las diez de la mañana. Lo primero que hago es revisar los eventos del día y luego mantenemos una reunión con la gobernanta, el maître, el jefe de cocina y otros mandos intermedios para ver la previsión de cada jornada, si existen demandas especiales de algún cliente o grupo, etc. El resto del día lo dedico a la supervisión, atender imprevistos y a funciones de relaciones públicas.

¿Cómo va la ocupación de las habitaciones?

-Muy bien. Aste Nagusia siempre ha generado mucha demanda. Pero ahora sucede, además, que agosto es un gran mes. Hace una década era el peor, junto a enero. Eso ha cambiado. Nosotros esta semana llegamos a una ocupación por encima del 90% y esperamos cerrar todo agosto por encima del 85%.

¿Este ‘boom’ del turismo está cambiando la ciudad?

-Sí. Somos los bilbainos los que estamos cambiando poco a poco para adaptarnos a los turistas, a sus usos y costumbres. Un ejemplo claro es el de trabajar en agosto. Hace no tanto, ¿quién trabajaba en agosto?

Desde su punto de vista, ¿que hay que hacer para asentarnos como destino turístico?

-Quedan cosas por mejorar. El inglés, por ejemplo. Los turistas están acostumbrados a hablar y que les atiendan en inglés aunque no sea su lengua materna. Y también debiéramos incrementar la mentalidad se servicio, de atención. Sería bueno hacerles sentir a los turistas que cuidamos de ellos. Y en esto concierne a todos: a nosotros, a los camareros, los dependientes, taxistas, policías... todos.

Para terminar, dígame, ¿cuál es la principal seña de identidad del Carlton?

-El propio edificio. En San Sebastián, el María Cristina;en Oviedo, el Reconquista;en Madrid, el Ritz y el Palace;en Sevilla, el Alfonso XIII;y en Bilbao… el Carlton. Forma parte de esa serie de grandes hoteles de toda la vida que poseen historia propia y una personalidad imposible de imitar. Un día, mientras compartíamos desayuno, Arturo Pérez-Reverte me dijo: Sin saber a dónde vienes, te meten aquí con los ojos vendados y, al abrir los ojos, sabes que estás en un gran hotel. Eso es el Carlton.