tradicional concurso de Aste nagusia

¡Feos no, feísimos!

Ernesto Goiri (izda.) fue segundo y Unai Barrenetxea se proclamó ganador. (Oskar G.)

Más feos que Picio. ¡Y que Picia, eh! Porque también hubo chicas. Las muecas más extrañas y horrorosas se vieron las caras el jueves por la noche en el concurso de feos de Aste Nagusia para ganar premios por la jeta

Por Concha Lago Fotografía Oskar González - Sábado, 25 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

UNAI Barrenetxea, 30 años, metro setenta y cinco, centímetro arriba, centímetro abajo, y vecino de Santutxu, se proclamó ganador del mítico concurso de feos que celebra la comparsa Moskotarrak. Al pódium también se encaramó Ernesto Goiri, 27 años, ojos azules, más de metro ochenta y cinco... ¿Guapos? No, horrorosos. Ni siquiera del montón, ni nada de eso que se define eufemísticamente como poco agraciados. Directamente antiestéticos. Y es que el jueves por la noche, 18 adultos y otros tantos niños y niñas pusieron su cara más espeluznante y su mueca más deforme para tratar de ganar el concurso de feos de Moskotarrak, una de las actividades del programa festivo de Aste Nagusia con más raigambre y tirón.

Esa falta de armonía visual y su gracia natural fue la que catapultó como ganador a Unai Barrenetxea que no daba crédito porque, aunque de apariencia desagradable, sabe que bueno está un rato largo. Además, aunque consigue ponerse tan feo tan feo que hace llorar hasta las cebollas, es el más gracioso y cachondo de Bilbao. Unai venía decidido a llevarse el galardón y la sandwichera. “He improvisado estos andares de tiranosaurio rex y la pose porque hay que darle vidilla a las fiestas. No creas que he estado ensayando, se me ha ocurrido probar con esto y es lo que me ha salido”, declaró el vencedor.

Jugaba con ventaja. Es la cuarta vez que participa y la segunda que gana. Concursó además con su hermano Arkaitz porque “hay que animarse y hacer cosas”, dice este bilbaino de pro. “Le he dicho que me acompañara y así dábamos un poco de salsa a todo esto”. Junto a él y con el pañuelo de fiestas a la cabeza, Goiri, se declaraba emocionado y agradecido, como en la canción de Lina Morgan, aunque a él, por su edad, ni siquiera le suene.

La competición se dividió en dos categorías, la de pequeños y mayores, sin distinciones entre hombres y mujeres para que no se hable de falta de paridad. En el apartado de los txikis se proclamaron ganadores Igor y Evan, con unos pucheros y unas caritas de echar para atrás. Hubo incluso aspirantes que estaban directamente para entrar en capilla como Aingeru Barrio que pasa por el altar el próximo 15 de septiembre (esperemos que en el matrimonio tenga más suerte que en el concurso) o Alexia, que subió al escenario con un velo de novia. Tomó también parte Alain Iragorri con sus casi dos metros de estatura y una cara de asco que pa qué. Algunas chicas se apuntaron a hacer el gamba como Rakel Gómez, con su pinta de pirata tarada, Iraide Usategi o Leire Ugarte. Y hasta comparseros y comparseras de Moskotarrak se animaron a poner caretos. Todos y todas querían la sandwichera, el premio gordo.

Pero el bien más preciado de la noche estaba bajo llave con el jurado presidido por Invert, el rapero que es el mejor gallo del mundo, capaz de crear historias rimando, dejándose llevar por la pura improvisación y jugando con los sonidos. El escrutinio de Iván Pérez y Aitor Vidaurreta, del dúo cómico Bocabeats Comedia, y la atenta mirada de servidora, esta humilde plumilla que hizo lo que pudo para no caerse del susto.

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