Los mejores conciertos de la historia

La ‘bilbainada’ de Fito y más de 50.000 ‘fitipaldis’

El roquero reventó el escenario de Zorrotzaurre en 2004 con un concierto multitudinario que se editó después en CD y DVD

Un reportaje de Andrés Portero - Domingo, 26 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Fito Cabrales sigue en activo y llenando auditorios, teatros y pabellones, pero pasó realmente a la historia de Aste Nagusia, siguiendo el modelo Miguel Ríos, cuando logró concentrar a más de 50.000 fitipaldis en el recital que ofreció en Zorrotzaurre, en 2004. Calificado de “auténtica bilbainada” por el propio roquero vizcaino, que se mostró muy nervioso y algo sobrepasado por la responsabilidad, el documento se editó posteriormente en formatos CD y DVD.

Al exguitarrista de Platero y Tú se le quería desde hace no menos de una década antes de que iniciara su aventura en solitario. A puerta cerrada, todavía como proyecto paralelo de los Platero, y Los sueños locos supusieron la pista de lanzamiento para un estrellato que empezó a saborear con Lo más lejos a tu lado. El éxito inesperado y su correspondiente gira de conciertos, que superó de largo el centenar, hicieron que Fito, el Ayuntamiento de Bilbao y el sello Dro se pusieran de acuerdo para organizar una noche para el recuerdo en Aste Nagusia.

Fue en 2004, el viernes 20 de agosto, la fecha elegida para “un concierto bilbainada” que se decidió grabar y que la estrella bilbaina dijo vivir “con tantos nervios como ganas”. Un estudio móvil se encargó de registrar lo que ocurrió en el escenario con una docena de cámaras repartidas entre escenario, público y grúas. La prevista a instalar en un zepelín para registrar tomas cenitales no estuvo operativa debido a la previsión de una tormenta en los cielos.

Vivo... para contarlo se llamó el compacto (y DVD) editado a posteriori. Él y su mánager, que invirtieron todo el caché del bolo, y la discográfica lo pusieron todo de su parte para convertir el festival “en algo muy especial” con el objetivo de celebrar “el éxito en casa y con nuestra gente”, explicó Fito. Fue un momento histórico, sí, pero recordamos, más allá de problemas menores como las negociaciones con los fotógrafos, que el dinero invertido en el equipo se evidenció insuficiente ante la avalancha de gente que protagonizó la cita.

Cagado

El Ayuntamiento tuvo que cortar el tráfico en el puente Euskalduna y el público llegó más allá de la rotonda de Botika Vieja, desparramándose también por las calles laterales. “Te cagas”. Con esta sentencia arrancó Fito el bolo, impresionado ante la muchedumbre y antes de arrancarse con la etílica Quiero beber hasta perder el control, su versión del tema de Los Secretos que todavía aguanta en su repertorio.

Todavía con Batiz a la guitarra, luego sustituido por el virtuoso Carlos Raya, y con la presencia de su hijo y su aita en bambalinas, a Fito le recordamos “acojonado” (llegó a reconocerlo) y muy nervioso, especialmente en las primeras canciones, en las que se mostró deudor de J. J. Cale en Trozos de cristal y del swing en Barra americana.

Hoy, catorce años después, recordamos con agrado piezas lentas y sentidas como la semiacústica A la luna se le ve el ombligo o el baladón Cerca de las vías. El resto del bolo amontonó clásicos de los primeros tiempos, de Whisky barato a Corazón oxidado, con Soldadito marinero a la cabeza, que las adolescentes siguieron embelesadas ya como si el fibroso roquero fuera Bisbal. Nos viene a la memoria un amago de estriptis al final y el sentimiento de haber asistido a una velada histórica para quien pilló las primeras filas y la decepción de quienes apenas oyeron algo ante tal marea humana.