Oasis musical

La Banda Municipal de Bilbao congrega a decenas de aficionados a su trabajo

Ane López - Domingo, 26 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

BILBAO. Tres metros son los que separan a los integrantes de la Banda Municipal de Bilbao del público. Tres metros que se convierten en pura imaginación a los ojos de los asistentes, que se sienten parte del concierto, viviendo cada canción, cada momento, cada nota....

Todos los domingos, el kiosko de El Arenal es testigo de cómo este grupo de música congrega a decenas de asistentes que disfrutan de la fiesta, y ponen la mejor banda sonora para que los espectadores puedan sentir que forman parte de la misma.

Pero en Aste Nagusia, la agenda de los músicos ha cambiado radicalmente ya que han hecho disfrutar a su público cada día, animando a los asistentes a disfrutar de su repertorio cada mañana. Aunque la música que predomina en estas fiestas suele ser de otros estilos, no cesa el empeño de la banda en ofrecer sus clásicas obras. Y el público no falla. Lleno total en El Arenal. Asistentes esperando bajo la lluvia reservando sitio en las sillas fue lo que se pudo encontrar ayer en Bilbao. Después de llenar las mismas, la gente se mantuvo también de pie. Familias, amigos, parejas... la banda recibió todo tipo de asistentes que no dudaron en escuchar en absoluto silencio, señal del respeto que los espectadores brindan a los músicos. Tan solo se escuchaba el ruido de las cuadrillas que se juntaban para hacer el tradicional marmitako al lado de las txosnas, y al público que aplaudía entusiasmado cada vez que la banda finalizaba una canción.

Los músicos se levantaban al final de cada una de ellas, y el director se echaba a un lado para brindar todo el protagonismo a los meritorios flautas, trombones, clarinetes...

Matiné viajando con pasodobles, dirigida por el director Jose R. Pascual-Vilaplana, hizo que con la multitud de obras con las que agasajaron a los asistentes, recorrieran simbolicamente toda la geografía del Estado. Desde Gerona, Valencia o Barcelona, pasando por Santander y Bilbao.

Casi en la recta final del repertorio, la orquesta tocó la banda sonora del Athletic Club de Bilbao, haciendo que el silencio anterior se rompiera y la gente pasara casi toda la canción aplaudiendo y silbando con gestos de aprobación, fiel reflejo del cariño que se le brinda al equipo en la ciudad.

Aunque la banda lleva muchos años siendo el centro musical de la ciudad, el público no se cansa, y no falla jamás a su cita. La Alhóndiga, Euskalduna, kiosko... sea donde sea los fieles espectadores siguen respondiendo, y nuevas generaciones se van añadiendo también.

Espectadores que aguardaban con ansia que comenzaran a brotar las notas musicales. Ese fue el caso de un grupo de amigas. Nada hizo que aguara la fiesta, ni si quiera la lluvia que se dejó caer en la ciudad a primera hora de la mañana. Mari Carmen Abad, Angeles Abad y Loli Galán llegaron una hora antes del comienzo, para coger sitio en primera fila. “Hemos venido a las 11.00 horas para coger sitio”, aseguraron entre risas. Además, aunque han acudido a varias funciones de los músicos, relataron que se nota que el repertorio de Aste Nagusia es diferente, “más festivo y más alegre”, dijeron estas amigas que van a El Arenal cada mañana.

No solo fue lugar para bilbainos que acuden a la cita cada semana, ya que Patxi Iruarriazaga, que actualmente vive en Elche, y su ama Eloisa acudieron en familia a disfrutar de la música, aprovechando la fiestas de la villa porque ella es una gran aficionada de la banda, y ¿qué mejor que acudir acompañada por tu hijo?.