Uribarri, las familias del barrio en fiestas

Marijaia siempre estuvo presente entre los comparseros de Uribarri. (Uribarri)

Uribarri cree que los jóvenes de hoy en día no tienen espíritu comparseril y temen por el relevo generacional

Laura Fernández - Domingo, 26 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

HACE cuarenta años los vecinos de Uribarri decidieron crear una comparsa vecinal para dar vida al barrio. Este año, junto a otras seis comparsas más, Uribarri ha celebrado su aniversario por todo lo alto durante la semana más larga de Bilbao.

Llevan trabajando en la organización de las actividades desde el año pasado y aseguran que Aste Nagusia siempre es especial pero, este año, más si cabe. “Trabajamos mucho antes de fiestas pero durante toda la semana seguimos estando a pie del cañón”, comentan algunos comparseros. Conscientes de que este año es su gran aniversario, lo dejan claro desde el primer momento: “Ya no queda nadie en la comparsa que haya estado en la primera edición de Aste Nagusia”. El más veterano de la comparsa a día de hoy es Ángel García, que lleva dos décadas a pie del cañón en Uribarri. Y, consciente que los años pasan, este comparsero nota los cambios en Aste Nagusia. “Antes los jóvenes consumíamos mucho en txosnas, la realidad de hoy en día es que ellos prefieren estar sentados en un parque bebiendo en la calle, algo que antes no se veía. Antes era txosnas o nada, al menos como yo lo vivía”, opina.

Nagore Ziluaga forma parte de la junta de esta familia e intenta razonar la evolución de las fiestas: “Yo creo que los jóvenes que tenemos menos de 30 no somos conscientes de todo lo que tiene o hace una comparsa a no ser que formes parte de ella. Mi cuadrilla, por ejemplo, solo va a Aste Nagusia por la noche aunque yo siempre les digo todo lo que hay durante el día”, cuenta.

Los que vivieron los primeros años de Aste Nagusia se acordarán que no había tantas actividades como las que hay a día de hoy. Por eso, este clan intenta exprimir al máximo las mañanas. “Nosotros somos una comparsa a la que acuden las familias y por las mañanas es muy habitual ver a aitites con sus nietos”, relatan. Por eso no dudan en realizar infinitos talleres para que los más peques disfruten y pasen un buen rato. “Joder. Esto hace tantos años atrás era impensable que pudiese pasar. Hay que aprovecharlo y la participación es muy importante”, cuentan los comparseros. Por eso, durante este año en su txosna se ha podido aprender a crear piruletas de chocolate o incluso a hacer talos. “Hay madres que por las mañana vienen y nos dicen que nunca miran el programa y vienen directas aquí”, cuentan sonrientes. Además, también se han ofrecido talleres de huchas recicladas, creación de robots, pintacaras, el mítico taller que nunca falta en los udalekus o el tarro con sales minerales de colores. Pero no solo hay hueco para los más pequeños. Los adultos también tienen un papel protagonista en esta familia. Por eso, para poner más ritmo se han realizado clases de samba, bachata o body combat e incluso por la noche hubo algún concierto que otro en la comparsa. “Todo lo que organiza Bilboko Konpartsak es gratuito y siempre ha sido así. Sería inviable que fuera de otra manera porque creemos que la participación es una de las cosas más importantes”, comentan. Y añaden: “Es importante, sobre todo para los jóvenes, que no dan importancia ni valor a las comparsas, tienen que saber que es algo que no ha estado aquí toda la vida. Es algo que tiene un trabajo que detrás que no se ve. A veces puede parecer que la txosna aparece así montada y que no hay nada que organizar”, sentencia Nagore.

Las anécdotas más graciosas

Preguntados por las anécdotas, a Ángel le sale una sin pensárselo dos veces. “Yo he visto muchas cosas en la txosna (risas). De gente que termina el turno o la fiesta, se ducha en la txosna y se marchaba a trabajar”. Precisamente, Nagore sabe de primera mano lo que es salir de un turno e ir a cumplir las obligaciones. “Estar en una comparsa es completamente voluntario y a veces es complicado compaginarlo con el trabajo, las vacaciones, la familia...”, cuenta. Por eso aseguran que ser comparsero se lleva dentro. Y, sin duda, el gran miedo de Uribarri es que no haya relevo generacional, por eso creen ciegamente en la participación. “Es importante hacer talleres y que la gente venga, pero creemos que los jóvenes de esta época no tienen espíritu comparseril”, dicen.

A pesar de ello, aseguran seguir a pie del cañón. Y cualquiera que haya pasado por su txosna lo ha podido comprobar durante esta semana festiva. De hecho, se lo han estado currando tanto que esta semana han recibido el premio a la txosna mejor elaborada de todo el recinto festivo. Un plus que les ha dado felicidad. Ganas de seguir luchando y de seguir creando fiesta.

Pero para fiesta la que se montaron el pasado mes de mayo en el barrio. “Teníamos claro que queríamos hacer algo a lo grande para que pudiera participar todo el barrio”, cuentan. Y vaya si participaron. Querían hacer algo suyo, algo para el barrio y se pusieron manos a la obra. Sin duda, superaron sus propias expectativas. “Pedimos que nos fabricasen una cazuela gigante para repartir más o menos mil raciones”, cuentan. Tenían el miedo de que sobrara comida pero se quedaron sin ellas. “Queríamos regalar algo y éramos conscientes que tenía que participar todo el que quisiese”, describen.

“Las fiestas están para que todo el mundo pueda disfrutar de ellas. Está muy bien que la programación sea variada con las actividades”, cuentan. Además, los 40 años no se cumplen siempre. “Nosotros brindaremos por muchos más”, dicen emocionados.

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