Vida después de ‘Handia’

Jon Garaño y Aitor Arregi. (J. M. Martínez)

Diez goyas, posible candidata a un Oscar, a los Premios de Cine Europeos... La sombra de ‘Handia’ es alargada, pero sus directores no quieren morir de éxito. Acaban de concluir el rodaje de un nuevo filme, ‘La trinchera infinita’

Un reportaje de Maite Redondo - Domingo, 26 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

HANDIA no para de recibir galardones y nominaciones. En total, suma 28 premios internacionales y ha recaudado casi 700.000 euros en taquilla. “Al principio, es como un hijo al que tienes que acompañar todo el tiempo. Pero, llega un momento en el que es necesario dejar a la película que haga su propio camino;nosotros nos dedicamos al cine y no podemos parar, tenemos que seguir adelante”, confiesa Jon Garaño, que ha codirigido junto con Aitor Arregi la emotiva y premiada historia del gigante de Altzo.

Jon Garaño y Aitor Arregi se han embarcado en nuevos proyectos. Entre ellos, se encuentra La trinchera infinita, una coproducción entre Euskadi y Andalucía, cuyo rodaje acaba de finalizar hace tan solo unos días. A ellos se ha unido José Mari Goenaga (Ordizia, 1976), con el que llevan trabajando juntos ya 17 años a través de la productora Moriarti, que fundaron en 2001. “En la actualidad, estamos en la fase de montaje de nuestra nueva aventura. Si todo va bien, nos gustaría que llegue a las pantallas de cine en la primavera o verano de 2019”, anuncia Garaño.

Historia de un “topo”

Protagonizada por Antonio de la Torre y Belén Cuesta, cuenta la historia de un hombre que en la Guerra Civil española, por miedo, se esconde en su casa pensando que va a ser cuestión de días y esos días se convierten en semanas. “Al final, permanece más de 30 años sin salir de su casa. Es una historia ficticia, pero con una base real, ya que hubo varios topos en España que vivieron una situación parecida”, explica Garaño.

La Trinchera infinita se ha rodado en la Sierra de Aracena, en Huelva, concretamente en Higuera de la Sierra o Paymogo, en Carboneras (Almería) y en un plató de Oiartzun. Antonio de la Torre interpreta a Higinio, un concejal de izquierdas, que se convierte en un topo, como se conoce a las personas que durante la Guerra Civil y el franquismo se ocultaron en zulos secretos para evitar agresiones políticas. Y Belén Cuesta interpreta a Rosa, la esposa que lo oculta, durante 33 años, de la represión franquista.

Los directores vascos han querido recrear la atmósfera en la que vivieron esos hombres y mujeres, que se ocultaron en su propio domicilio o en cuevas o lugares recónditos, y que en algunos casos llegaron a pasar décadas encerrados, temiendo aún por su vida. Como Manuel Cortés Quiero, más conocido como El Topo de Mijas, el alcalde republicano que pasó 30 años escondido para evitar las represalias de la Guerra Civil.

Escondidos en habitaciones ocultas, los topos llevaban vidas sedentarias en la clandestinidad. Por esa razón, el rodaje se paró durante más de un mes, para que Antonio de la Torre pudiese engordar 15 kilos y mostrar, con su aspecto físico, el paso del tiempo.

Primera ficción en castellano

Se trata de la primera película en castellano del trío de directores vascos que hasta ahora solo habían rodado en euskera. “Es una coproducción vasco-andaluza, por cuestiones logísticas y de financiación, se ha rodado parte en Euskadi y parte en Andalucía. El equipo también está formado por técnicos y actores vascos y andaluces”, asegura Garaño.

Garaño dirigió junto con Goenaga la cinta Loreak, que hasta la aparición de Handia se convirtió en la más taquillera de la historia en euskera. Reconoce que de los personajes solitarios de Loreak al gigante de Altzo que observa con incomprensión el mundo que le rodea en Handia quizá no hay tanta distancia. También su nueva película habla de sentimientos, de historias humanas. “Al final, la única diferencia es que es nuestra primera ficción en castellano, ya habíamos hecho documentales y cortos en castellano, pero este es nuestro salto al largometraje en este idioma”.

“Lo importante es que la película comunique, que llegue, independientemente del idioma en el que esté realizada”, considera Aitor Arregi.

“¿Si ha sido un rodaje complicado? Cuando haces una película como Handia, piensas que ya has hecho lo más complicado, pero luego cuando te metes en un rodaje siempre hay complicaciones y problemas. Pero estamos contentos con el material que ya tenemos. Aunque estamos en un momento todavía inicial, las sensaciones son muy buenas”.

En el caso de La Trinchera infinita, el rodaje se ha dividido en dos partes, la primera ha estado a cargo Jose Mari Goenaga y Aitor Arregi, y la segunda, de Goenaga y Garaño. “En la producción y el montaje estaremos los tres”, asegura Garaño.

El guion, que ha corrido a cargo de Luiso Berdejo y Goenaga, plantea el filme como una alegoría sobre el miedo en la que, a través de un encierro físico, se profundiza también en el encierro psicológico del protagonista. Una historia que, además, conecta con la de otras personas que tuvieron que esconderse en el marco de guerras internacionales, como Anna Frank o el soldado japonés Teruo Nekamura.

Goenaga, por su parte, explicó recientemente que el reto de la película es transmitir al espectador “la claustrofobia, incomunicación, suspense y ese miedo que te llega a paralizar” de Higinio. El director vasco ha admitido también que “siente una cierta presión”, tras el éxito de su último largometraje y de Loreak, que fue la candidata española como mejor película de habla no inglesa para los Oscar en 2016 y a veces teme “no estar a la altura”, si bien, al haberse creado la expectativa con dos películas, “lo aligera todo”.

La trinchera infinita es una producción de Irusoin, Moriarti Produkzioak, La Trinchera Film AIE, y La Claqueta, con la colaboración del ICAA, de la Junta de Andalucía, Gobierno vasco y EITB. Promete ser uno de las estrenos más importantes que se realicen el próximo año.

Secciones