Tribuna abierta

Fuerza, eficacia y honradez

Por Iñaki Anasagasti - Domingo, 26 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

HACE cuarenta años estalló su silencio. Parecen cuatrocientos por la inmensidad de cosas que han ocurrido. Y seguramente la gente joven solo sabe de él que tiene una calle en Bilbao. La antigua Espartero. Juan Ajuriaguerra falleció un mes de agosto de 1978. Tenía 75 años y prisa por dejarlo todo encauzado, pero no contó con lo que hoy sabemos sobre el tabaco. Fue tarde. Él lo había fumado todo.

El año 1977 fue clave para casi todo. Legalización de los partidos, uso de la ikurriña, salida de la clandestinidad, registro en Madrid, una calle incendiada pidiendo Amnistía, ETA actuando, los llamados “incontrolados” haciendo de las suyas, y los partidos sacando poco a poco la cabeza del agua. Y, en eso, una fecha. El 15 de junio, elecciones legislativas.

Juan de Ajuriaguerra debía haber sido el presidente del EBB, pero lo fue del BBB, como en el 36. Eso hizo que optara a encabezar la lista de candidatos por Bizkaia. Arzalluz por Gipuzkoa y Cuerda por Araba. En Navarra fuimos en una mala operación llamada Unión Autonomista de Navarra con ESB, ANV y varios más. La encabezaba Garaikoetxea. No salimos. Pero en la hoy CAV, obtuvimos ocho diputados y los senadores correspondientes al Pacto Autonómico con el PSOE y ESEI. Ahí sí salió Manuel de Irujo elegido senador.

Previamente hubo que hacer campaña. Le encargamos la misma a una agencia que tenía experiencia en vender ollas a presión, porque nadie sabía “vender” una candidatura. Estábamos rompiendo los precintos del franquismo. Y recuerdo con claridad la escena en la oficina del PNV en la calle Iparraguirre 39 una tarde del mes de abril. Al fondo del piso había una sala de reuniones con una mesa muy larga. Cuando llegamos a la agencia nos la había llenado de pequeñas vallas con lemas de todo tipo. Era impactante. El creativo nos hablaba de las bondades de cada una. Cuando terminó preguntó. ”¿Don Juan, qué le parecen?”. Ajuriaguerra le miró con aquella mirada felina que tenía y le dijo. ”No me gusta ninguna. No somos una olla presto”. El hombre se quedó petrificado. ”¿Cuál propondría usted?” le inquirió con un hilillo de voz.

“Yo usaría solo tres palabras. Fuerza, Eficacia y Honradez. Fuerza porque sin fuerza no haces nada en política y nosotros fuimos fuertes. Eficacia, porque el ciudadanos quiere que se le solucionen los problemas, no que se los creen y hay que elegir a los mejores. Y honradez porque hay que limpiar toda la podredumbre acumulada por el franquismo en cuarenta años y que esta no nos contamine”. Y, añadió, ”en euskera Indarra, Ekintza eta Zuzentasuna”. “Y no quiero foto de un solo candidato. Quiero a todos los candidatos. Somos un equipo”. Nadie lo objetó. Tras aquella intervención había cuarenta años de cárcel y clandestinidad y una autoridad moral incuestionable.

Aquello me recordó posteriormente lo que me pasó con él en Fadura. No era orador, pero solo su pequeña figura imponía. Su estilo de ingeniero, era cortante. Había redactado el Juramento de Aguirre en Gernika. Al final le pedí su tachado manuscrito. Nos dijo: “El Gobierno vasco, cuyo primer lehendakari fue José Antonio Aguirre sigue en vida y en pie y sigue siendo el símbolo de Euzkadi en el mundo, la expresión de la legitimidad institucional y jurídica, hasta que una nueva expresión de la voluntad tenga lugar, hasta que podamos elegir un nuevo Gobierno vasco. Desearía que todos los que estamos presentes rindamos un homenaje de admiración y agradecimiento para el Gobierno vasco y en especial para el lehendakari don Jesús María de Leizaola y lo expresemos con un fuerte aplauso. Lo nuestro son las instituciones.

Ayer muchos de vosotros estuvisteis en la Feria de Muestras y en ella se vio claramente y con hechos, no con palabras, contestación a todas las acusaciones que nos hacían nuestros oponentes y a las preguntas que nos hacían los amigos.

¿El Partido Nacionalista Vasco había desaparecido? No, lo demostraron con su presencia los miles allí congregados. A mí me pareció que había millones.

¿El Partido Nacionalista es un partido burgués? No, por mucho que miraba, no vi allí burgueses, solo vi pueblo.

¿El Partido Nacionalista Vasco es un partido de viejos? No. Miraba yo al grupo de candidatos y eran jóvenes y los miles de jóvenes allí presentes decían con su presencia ¡NO!. El único viejo allí presente era yo y creo tener aún el corazón y la voluntad jóvenes.

El Partido Nacionalista vive. El Partido Nacionalista es pueblo. El Partido Nacionalista Vasco, el partido más viejo de Euzkadi, es hoy el partido más joven, y es el partido de los jóvenes. Con gran alegría, con la seguridad del triunfo que comenzará con este triunfo electoral que puede ser el principio de nuestra liberación. ¡¡Gora Euzkadi Askatuta!!”.

No hacía falta más. Con dos brochazos puso en su sitio a todos los detractores del momento. Y acertó.

Cuando murió, tras haber trabajado yendo de un sitio a otro como una hormiga, incluso a Venezuela ese año a visitar y agradecer el esfuerzo de la Radio Euzkadi clandestina, transcribimos aquella reflexión de José Martí.

“Hay hombres que viven contentos aunque vivan sin decoro. Hay otros que padecen como en agonía cuando ven que los hombres viven sin decoro a su alrededor. En el mundo ha de haber cierta cantidad de decoro, como ha de haber cierta cantidad de luz. Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres. Esos son los que se rebelan con fuerza terrible contra los que le roban a su pueblo su libertad, que es robarles a los hombres su decoro. En esos hombres van miles de hombres, va un pueblo entero, va la dignidad humana. Esos hombres son sagrados”.

Juan de Ajuriaguerra fue uno de ellos. Un hombre sagrado.

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