Héroe por convicción

Alex Gallar celebra su segundo tanto en Ipurua. (EFE)

ÁLEX | Gallar, en Tercera División hace cinco años y goleador en el ascenso del Huesca a Primera, volvió a hacer historia el pasado domingo con un doblete en Eibar

Un reportaje de Arkaitz Aramendia - Lunes, 27 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

Cuatrominutos y 43 segundos. Ese es el tiempo que necesitó Álex Gallar (Sabadell, 19-III-1992) el pasado domingo para firmar un gol de bandera en Ipurua y darse a conocer así en la élite tras una carrera labrada lejos de los focos mediáticos. Allí donde el fútbol no entiende de contratos millonarios, ni de estridencias, es donde ha forjado su identidad futbolística un jugador empeñado en hacer historia, como ocurrió en la primera jornada de liga para lamento del Eibar y éxtasis del Huesca, que celebró su bautizo en Primera División con una histórica victoria por 1-2. Los dos tantos tuvieron la firma de un homérico Gallar, quien visitará San Mamés convertido de nuevo en héroe oscense. La pasada temporada, sin ir más lejos, un gol suyo en Lugo abrió el camino de otro triunfo para el recuerdo del Huesca, que materializó entonces su primer ascenso a la máxima categoría del fútbol estatal. Lo celebraron por todo lo alto los aficionados y lo saboreó de manera especial el eléctrico atacante de Sabadell, sabedor por experiencia propia de lo que cuesta, en ocasiones, dejar atrás el fútbol de barro para sumergirse en el de puro caviar.

La trayectoria de Gallar, no en vano, habla por sí sola. Hace cinco años, su techo estaba en la Tercera División, categoría en la que defendía con su innato desparpajo el escudo del Terrassa, donde anotó 12 goles y disputó sin éxito el play-off de ascenso a Segunda B, división en la que ya se había fogueado en el curso 2009-10. El filial del Mallorca, el del Murcia y el Rubí, de nuevo en Tercera, fueron los otros equipos en los que Gallar intentó avanzar antes de volver a probar las mieles de la Segunda División B en 2014. Lo hizo jugando las siguientes tres temporadas en el UE Cornellá -se enfrentó al Real Madrid en Copa-, Hércules y Cultural Leonesa, con quien ascendió a Segunda División erigiéndose en pieza clave con un total de 26 goles y marcando una vez más en el cruce decisivo contra el Barcelona B. Fue un logro mayúsculo para el de Sabadell, el más importante de su carrera.

El Huesca, enamorado de su verticalidad, descaro y capacidad goleadora pese a su condición de extremo, no se lo pensó. Llamó a la puerta de Gallar antes del inicio de la campaña 2017-18 y, tras ver cómo la Cultural no hacía un esfuerzo por retener a un joven atacante decidido a comerse el mundo desde la base, decidió abonar los 400.000 euros de su cláusula de rescisión. El fichaje se convirtió en el más caro en la historia del club oscense, pero mereció la pena. Gallar, lejos de acusar el salto de categoría en su estreno en la división de plata, dio un nuevo paso al frente para colaborar activamente en un nuevo ascenso. Lo hizo con siete goles, incluido el ya citado en Lugo para sellar el billete a Primera División, donde no ha esperado para lucir sus virtudes después de haber mostrado públicamente su ilusión por figurar en la colección de cromos de la liga. Tal cual.

LA HUMILDAD “Toda la vida coleccionando los cromos de LaLiga y ahora voy y me encuentro con un tipo de la Sociedad Deportiva Huesca que me resulta algo familiar. ¿Os suena su cara? ¡Qué ilusión!”, escribió el catalán adjuntando una fotografía de su propio cromo a través de las redes sociales, donde el viernes de la pasada semana, con el campeonato doméstico a punto de arrancar, volvió a recalcar que cumplía “un sueño” formando parte de él.

Dos días después, en su particular puesta de largo en Ipurua, se presentó en sociedad con una brillante actuación individual que le convirtió en uno de los nombres propios de la jornada. Igualado en la tabla de máximos goleadores con Leo Messi y José Luis Morales y superado solo por el hat-trick firmado por el sevillista André Silva, Gallar silenció Ipurua y dio buena cuenta de su habilidad a la hora de sortear rivales, generar ocasiones y sumar los primeros goles de la temporada a su cuenta particular. Su próximo reto se presenta en San Mamés, un escenario de campanillas en el que el de Sabadell, lanzado, intentará dar continuidad a un sueño que continúa su curso.

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