El máximo icono de Aste Nagusia se quema durante un recorrido por la ría

Marijaia arde para resurgir otros 40 años

(YOUTUBE - musikota.com)
Las barandillas de ambas márgenes estuvieron repletas de asistentes a la ceremonia.
Las llamas que calcinaron a la reina de las fiestas iluminaron los rostros de los asistentes a la quema. Fotos: Oskar González y Pablo Viñas
Las llamas calcinaron a la reina de las fiestas (Oskar González y Pablo Viñas)
Las llamas calcinaron a la reina de las fiestas (Oskar González y Pablo Viñas)
Las llamas calcinaron a la reina de las fiestas (Oskar González y Pablo Viñas)
Las llamas calcinaron a la reina de las fiestas (Oskar González y Pablo Viñas)
El pregonero y la txupinera presidieron el aurresku de rigor en el pantalán Pío Baroja. (Oskar González y Pablo Viñas)
El pregonero y la txupinera presidieron el aurresku de rigor en el pantalán Pío Baroja. (Oskar González y Pablo Viñas)
El pregonero y la txupinera (Oskar González y Pablo Viñas)
El pregonero y la txupinera despiediendo a Marijaia (Oskar González y Pablo Viñas)
El pregonero y la txupinera despiediendo a Marijaia (Oskar González y Pablo Viñas)
El aclade Juan Mari Aburto, expectante desde el Ayuintamiento (Oskar González y Pablo Viñas)
La ría iluminada con la ceremonia (Oskar González y Pablo VIñas)
Las barandillas de ambas márgenes de la ría estuvieron repletas de asistentes a la ceremonia. (Oskar González y Pablo Viñas)

Miles de personas se congregan para despedir a la dama festiva que este año celebra un aniversario redondo

Ane Araluzea - Lunes, 27 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Bilbao - Este año más que nunca, Marijaia -aquella de la “sonrisa fresca y papitos rojos”- ha demostrado que los 40 son los nuevos 30 o, mejor aún, que ha descubierto el elixir de la eterna juventud cuya composición ha prometido -con la coquetería que la caracteriza- no desvelar. Lo que sí ha jurado es volver el próximo año. Lo hizo antes de que ayer ardiera entre llamas tras nueve intensas jornadas en las que ha celebrado su especial aniversario deleitando a villanos y forasteros de todas las edades. El máximo icono festivo de Aste Nagusia -descrita como la mujer a la que “nunca le huelen los sobacos”- se despidió a través de un emotivo recorrido por la ría que fue tan multitudinario como el resto de las jornadas que se han caracterizado por la alta participación ciudadana. Es la mejor forma en la que se podía festejar esta efeméride, siendo fiel al espíritu de quienes promovieron las fiestas populares más grandes del mundo. Que para eso son de Bilbao.

Ambas márgenes de la ría lucían a rebosar antes de que se iniciara la trayectoria desde el puente de El Arenal. Como cada año, varias traineras del Club de Remo de Deusto partieron desde sus instalaciones hasta el pantalán de Pío Baroja, donde recogieron al pregonero Zorion Egileor y a la txupinera Saioa Domínguez, encargados de acompañar a Marijaia en su último viaje por la ría. Fueron recibidos con el aurresku de rigor, antes de que las embarcaciones partieran hacia el puente de La Merced, donde la dama de la fiesta subió a La Tomatera para ser remolcada por las traineras.

Hacia las 22.00 horas, esperando a que el acto diera comienzo estaba Álvaro Castillo, de 14 años. “La quema es bastante triste, porque es el icono de unas fiestas que comienzan a prepararse mucho antes. Lo vivimos con intensidad desde el primer momento”, afirmó este bilbaino que lucía una camiseta de la comparsa Askapeña. A escasos metros, Itziar afirmaba que este año acudían “especialmente” a ver la quema. “Marijaia no es precisamente una figura amigable para los niños y la idea de que la quemaran les gustaba”, confesó en referencia a sus dos hijos de corta edad. A su lado, Lourdes, Marta, Janire y Natalia aseguraron que el hecho de que la dama de Aste Nagusia arda es bonita. “Es como los carteles de fiestas, cada año hay una idea nueva de Marijaia”, explicó este grupo de amigas al que lo único que no le gusta de esta ceremonia es que significa que el verano está a punto de finalizar.

Expectación A medida que la noche oscurecía, la expectación aumentaba entre el público agolpado en las barandillas que rodean las orillas, donde también estuvo presente el alcalde Juan Mari Aburto junto con varios miembros de su equipo. Cuando Marijaia inició su peregrinaje desde el puente de El Arenal, no había forma de encontrar un hueco libre, y algunos de los que se encontraban en segunda o incluso en tercera fila tuvieron que conformarse con seguir el desfile acuático a través de las pantallas de los móviles de los más previsores. Mientras tanto, la dama iba cogiendo calor a través de las bengalas que alumbraban su paso. Con el objetivo de crear un ambiente idóneo, el Consistorio bilbaino colocó varias torres de sonido para poder escuchar la banda sonora de Txoria Txorique acompañó a la partida.

Cuando la comitiva llegó al puente del Ayuntamiento, el pregonero recitó su último discurso ostentando dicho cargo. “No tengo palabras para decir lo que sentimos los dos”, aseguró, junto a la txupinera, sobre los últimos “diez días repletos de dicha”. Zorion Egileor destacó el “orgullo terrible” de ser parte de una de las fiestas “más importantes de Europa”. Sus últimas palabras también aludieron al compromiso de erradicar las agresiones: “Parece que hemos mejorado algo;digo parece, porque aún así han ocurrido cosas. Estos necios no se van así por así, pero algo se ha adelantado con la imaginación y el trabajo de todos, la compresión de unos a otros y la defensa a las mujeres en su lucha por el feminismo”. Esta referencia estuvo acompañada por fuertes aplausos que volvieron a repetirse cuando el pregonero gritó “Gora Marijaia!”.

Posteriormente, como es habitual en la ceremonia de despedida, la dama de la fiesta comenzó a consumirse entre el fuego que encendió los lacrimosos rostros de los asistentes, iluminados por los rojizos tonos de las llamas. Al son de Agur Marijaia, canción compuesta por Shanti Basauri, la dama pereció bajo la luna llena en una noche en la que, a diferencia de los últimos años, la lluvia se ausentó, no así los últimos fuegos artificiales que acompañaron su marcha.

La vuelta a la normalidad se hará más efectiva a partir de hoy, cuando comience el desmantelamiento de las enormes instalaciones de mecanotubo que estos días han tomado, literalmente, El Arenal. El desmontaje será sin duda menos alborozado que la ardua puesta en marcha, pero el saber que Marijaia es una reina de palabra y que su retorno es una predicción a cumplir impartirá fuerzas para llevarlo a cabo. Eso sí, parafraseando a Zorion Egileor, el personaje de Mari Puri Herrero también apela a que no falte el fuste, la ganora y el zentzun. Y no solo en la próxima edición, sino en las siguientes 40 que están por llegar y vivir con la misma filosofía de un disfrute en el sentido más sano de la palabra.

Secciones