Carta al cine

Daniel Ezpeleta Iruñea - Lunes, 27 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Si no hay muerto no hay película. Si no hay muertes no hay serie que se precie. Si no hay muerto no hay novela. Más todavía: hay que enseñar las tripas, el corazón, las tetas y el pubis si quieres impresionar para que los espectadores estén al pie de la pantalla por lo menos hasta las doce de la noche, que en teoría es cuando termina el día y empieza otro. Y a dormir. No conviene que la gente piense.

Solo cuando el gobierno israelí comete alguna fechoría asesina con los vecinos palestinos, como nos tiene bien acostumbrados. Entonces sí, entonces hay que pensar en lo que han sufrido los judíos a manos de los nazis y nos colocan una película tremebunda del pueblo judío.

Hechos históricos reales y escalofriantes, sí. Pero quienes no creemos en las casualidades, sospechamos que se trata de disimular las tropelías actuales del sionismo. Y podría ser que en cada mesa de decisión de la televisión hay un miembro o varios del Mossad que tienen poder de decisión. Hemeroteca. Filmoteca. Una buena tesis doctoral. EITB, sí, entre otras empresas y medios, deberían revisar sus cuadros de decisión.