Otro verano sin la habitación de hotel

Envío de cartas a iritzia@deia.eus - Lunes, 27 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Mi casa con ventanas de madera / que tienen la pintura desconchada. Mi casa / ¡hotel de cinco estrellas y mi yo más profundo! / Aunque con tantas cosas quizás innecesarias / en sus muchos rincones, de este pequeño mundo / todo me es familiar, ¡tan hecha a mi manera! / ¡tan hecha a mi mirada!

Mi casa no tiene grandísimos espejos / como en la habitación de hotel, / ni esos juegos de toallas blancas ni material / de último diseño en los enormes baños, / ni esa plasticidad en paredes, apliques / y en los suelos brillantes.

Y aunque llena de cosas quizás innecesarias / en sus muchos rincones, largas baldas de pino / que delinean los libros y un gato siamés presumido, / exigente, que en más que contadas ocasiones acierta a ser diablillo, / no tiene las maletas de una efímera estancia perennes a la entrada, / no tiene de llave una tarjeta ni la preocupación del móvil / y visas del viajero como protagonistas centrales de la trama. / Y aunque llena de cosas quizás innecesarias / todo me es familiar desde esa voz amable y cariñosa / de silencio con que ella me acompaña.