Berizzo no fue fiel a la idea que predica

El argentino modifica la gestión en su sala de máquinas y no le salva la inspiración puntual de williams y de los dos goleadores en una noche que dejó gélido al personal

Martes, 28 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

BILBAO. Cuando se conoció el once inicial por el que apostó Eduardo Berizzo afloró la sensación de que el argentino no se mostraba fiel a la idea que predica. Es decir, dio un toque más físico a la sala de máquinas, que es donde se gestionan los partidos y que avisan de lo que puede suceder a posteriori. Berizzo dice por activa y por pasiva que es un amante de la posesión y que pide a sus equipos dinamismo, fluidez e insistencia ofensiva. Una cosa son las palabras y otra, los hechos. Y estos últimos desmontan parte de ese discurso, porque el técnico modificó el plan de siete días atrás y semejante giro, por muy liviano que parezca, hace que se detecte un punto de inseguridad. A la sazón, el de Cruz Alta prescindió de Unai López, el pagano de los peores momentos de los rojiblancos frente al Leganés, y se inclinó en esa posición por Raúl García, que presume de muchas virtudes, pero quizá una de ellas no sea jugar tan lejos del área contraria.

El primer periodo de los rojiblancos retrató esa espesura en el juego colectivo que hacía rememorar por momentos repetitivos pasajes de la temporada pasada, lo que despistaba al personal, que también quiere conceder el tiempo necesario para valorar en su justa medida la impronta de un entrenador nuevo. Las ocasiones brillaron por su ausencia, pese a los amagos que generaron un par de llegadas y se tuvo que esperar al último minuto para presenciar la primera ocasión clara, protagonizada por el nombre propio de los últimos días, un Iñaki Williams que tuvo que hablar en el verde, aunque no se desprenda del infortunio que le persigue desde hace veinte meses en los partidos de liga en San Mamés.