Una negociación complicada

ELA recrimina a Bildu su acercamiento al PNV en puertas de negociar las Cuentas

‘Txiki’ Muñoz, con el presidente jeltzale, Andoni Ortuzar, y el líder de EH Bildu, Arnaldo Otegi, en una cita anterior. (Borja Guerrero)

Otegi se muestra dispuesto a pactar si no se rebaja el nuevo estatus y en el marco de un acuerdo de país con el PNV

Míriam Vázquez - Martes, 28 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

BILBAO. El sindicato ELA vuelve a presionar a la izquierda abertzale para que realice una oposición sin concesiones al Gobierno vasco de Iñigo Urkullu, y lo hace, nuevamente, en puertas de que arranque la negociación presupuestaria. La central recriminó ayer a EH Bildu su intento de acercamiento al PNV para garantizar la gobernabilidad en la comunidad autónoma. Se da la circunstancia de que ayer mismo Arnaldo Otegi concretó esta disposición y se ofreció a negociar los Presupuestos vascos para el próximo año. La central sindical que dirige Adolfo Txiki Muñoz, que no aludió en particular a los Presupuestos, cree con carácter general que ese talante negociador es ahora mismo uno de los obstáculos para que pueda cuajar la unidad de acción con el sindicato LAB, porque considera que la prioridad de la izquierda aber-tzale es colaborar en las políticas de país con Urkullu, y no convertirse en un contrapoder.

Este análisis vuelve a colocar la presión de ELA sobre EH Bildu en puertas de la negociación de los Presupuestos autonómicos, donde Arnaldo Otegi quiere escenificar un perfil conciliador y abierto al diálogo. En lo que va de legislatura, la coalición abertzale ha votado en contra de los Presupuestos planteados por el Gobierno vasco para 2017 y 2018, y el PNV siempre ha hecho la lectura de que el marcaje del sindicato ELA ha sido decisivo en ese portazo y ha condicionado la posición final de EH Bildu.

La negociación de las Cuentas para el próximo año se perfila más complicada que nunca por la presumible negativa del PP a facilitar su aprobación. El respaldo del PNV a la moción de censura contra Mariano Rajoy y la llegada de Pablo Casado a la presidencia del PP pueden dificultar el acuerdo con los populares, que en los dos últimos años han hecho posible la aprobación de los Presupuestos con su abstención a cambio de compromisos en materia de inversiones y reforma fiscal. El Gobierno vasco reconoce las dificultades, pero no avanza escenarios ni quiere especular con una prórroga. Hará lo posible por sacar adelante las Cuentas, y matiza que la negociación no arrancará hasta octubre. La proximidad de las elecciones municipales y forales de mayo amenaza con crispar el ambiente político.

Muñoz aseguró en una entrevista concedida a Europa Press que ELA quiere tener una “relación dialéctica con la izquierda política”, pero EH Bildu tendría que tener “una praxis de contrapoder”. “La izquierda política, si decide bailar en la misma baldosa que baila la derecha, no hay cambios”, opinó. El líder sindical repasó los acuerdos que ha alcanzado la izquierda abertzale con el Gobierno de coalición PNV-PSE en materia de negociación colectiva, salud laboral o brecha salarial “sin ningún contenido”, y criticó que su prioridad sea alcanzar acuerdos de país con el PNV y mostrarse “disponible para la gobernabilidad”. Según dijo, los jeltzales le van a cobrar como “peaje” que no discuta el modelo de sociedad y, por ello, “no interesa la alianza de ELA y LAB en clave de contrapoder”.

Abierto al acuerdo

El coordinador general de EH Bildu, Arnaldo Otegi, abundó ayer en Radio Euskadi en su apuesta por que “la derecha y la izquierda nacional vasca aborden políticas de Estado”, y mostró su “absoluta disposición” a hablar sobre las Cuentas. En cualquier caso, condiciona su respaldo a los Presupuestos a que no se rebaje el contenido de las bases del nuevo estatus de autogobierno pactadas con el PNV a cambio de incorporar a los socialistas. Por lo tanto, Otegi sitúa el hipotético respaldo de EH Bildu a las Cuentas vascas en una situación “excepcional” donde hubiera una acción conjunta global con el PNV en materia de autogobierno. En concreto, apostó por una “hoja de ruta que permita recuperar la soberanía nacional”. “Ahí sí es evidente que estaríamos en una situación excepcional que exigiría medidas excepcionales y, sobre todo, un nivel de responsabilidad excepcional por parte de todos”, zanjó. Esta apuesta lleva implícito cierto nivel de ruptura entre el PNV y el PSE, los dos socios en el Gobierno vasco, un escenario que los jeltzales tampoco contemplan. En las últimas jornadas, Otegi se ha ofrecido para sustituir al PSE en el gobierno si rompiera con los jeltzales por el nuevo estatus.

El Gobierno vasco arranca hoy de manera oficial el nuevo curso político con su tradicional reunión en Miramar, donde la negociación presupuestaria va a estar muy presente. Fuentes del gabinete de Urkullu reconocen que la negociación “va a ser más complicada” que en años anteriores, y avanzan que hablarán con todos los grupos, también con el PP. Sin embargo, no será hasta octubre cuando arranquen los contactos. La prórroga presupuestaria es una opción, pero el Gobierno vasco no quiere hablar de ello y solo trabaja con la hipótesis de tener unas Cuentas aprobadas. Hay un precedente: durante su primer mandato, Urkullu tuvo que retirar su proyecto por falta de apoyos en 2013. Las elecciones autonómicas no serán hasta finales de 2020, de manera que no sería la situación ideal aguantar hasta entonces con las Cuentas de 2018.

En este contexto, ELA inició ayer su marcaje sobre la izquierda abertzale. EH Bildu, por su parte, ha reivindicado su autonomía y, en concreto, argumentó el rechazo a los Presupuestos de este año en que el PNV debía romper sus alianzas con los partidos que han respaldado la aplicación del artículo 155 en Catalunya. El PNV se lo tomó como una condición de máximos porque implicaba desatar una crisis de gobierno a escala autonómica, porque debería romper con el PSE en el Gobierno vasco, en las tres diputaciones y en buena parte de los ayuntamientos, incluidos los consistorios de las tres capitales. En ese momento, los jeltzales atribuyeron el desenlace a la radicalización de EH Bildu, alimentada a su juicio por ELA. La enemistad entre el sindicato y el PNV es ya una vieja historia. Los jeltzales lo atribuyen a la dirección de Muñoz, a quien han instado directamente a presentarse a las elecciones. Muñoz, por su parte, reivindica su derecho a realizar valoraciones políticas y no ve sus declaraciones como una injerencia en la vida de los partidos.

Secciones