Historias de...

Invasión Addams, la familia más siniestra en el tranvía de Bilbao

Los protagonistas de la familia Addams utilizaron ayer el transporte público de Bilbao ante la mirada de asombro de los usuarios.

La familia más lugubre del cine abandonó ayer la mansión Euskalduna para hacerse un recorrido en el tranvía de Bilbao. No faltaron las canciones, los bailes y las fotos con los usuarios

Por Sandra Atutxa Fotografía Borja Guerrero - Jueves, 30 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Comienza la carrera para subirse en el tranvía. La familia más curiosa y lúgubre de la historia cinematográfica, la familia Addams, abandonó ayer el palacio Euskalduna para realizar un recorrido en el tren. “¡Vamoooosssss! Que no llegamos, que se nos vaaaaa!”, gritaba la abuela, que a sus 101 años, saltaba como una chavala de veinte. Le siguieron todos los demás. Morticia, con su ceñido y escotado vestido negro;Miércoles, con su cara de niña inocente;Pugsley, que se dedicó a hacer peinetas a diestro y siniestro;el padre, Gómez, con su particular elegancia, Lurch, Fétido.... Y así hasta más de quince personajes que se subieron sin vergüenza al tranvía.

Lo cierto es que el desfile de los personajes no pasó desapercibido para nadie, ni fuera, ni dentro del transporte público bilbaino. De repente, dos mujeres con sus dos hijas, -fan empedernidas de esta familia-, comenzaron a correr para validar la Barik y sumarse a la fiesta fuera del escenario. “¡Venga, venga Natalia corre! Los Addams se montan aquí y vamos con ellos”. Tenían las entradas para verles en la mano: “No me lo creo. Nos encantan. ¡Vamos con vosotros hasta donde vayáis! ”, dijeron. Y así fue. Realizaron el viaje completo y llenaron los móviles con las fotos y vídeos que grabaron con los diferentes personajes. “Esto no tiene precio”, repitieron.

Los Addams invadieron literalmente el tranvía de Bilbao ante el asombro de numerosos usuarios, muchos turistas que no daban crédito a lo que estaba sucediendo ante sus ojos. “Lo que no pase en Bilbao no pasa en ningún sitio del mundo”, lazó un médico chileno que pasa unos meses en la capital vizcaina trabajando.

Una pareja de chinos con sus hijos observaban boquiabiertos las escenas que pusieron el convoy patas arriba. “¡Pero qué guapo eressssss! ¿No te acuerdas de mí? Tuvimos un lío hace años en el camerino. No te hagas el tonto que ya sé que te acuerdas de lo que hicimos, je, je, je”, le soltó la abuela, sentada en su regazo, a un joven que viajaba en el tranvía. La locura Addams elevó la temperatura en el interior del tren hasta el punto de que Virginia, que grababa las escenas con su móvil, comenzó a sudar del calor. “¡Qué calor, pero qué bien lo estamos pasando!”, dijo la joven.

Las que disfrutaron como niñas fueron Natalia y Patricia, incluso más que sus hijas que al principio confesaron tener un poco de miedo. “Son muy feos”, dijo la pequeña Martina. “No dan miedo, cariño. Ya verás lo bien que lo vamos a pasar hoy”, explicó Patricia. Sin embargo, el terrorífico recorrido no fue para tanto y los personajes terminaron enamorando a los allí presentes. Gloria, una argentina que terminaba sus vacaciones ayer en Bilbao se mostró apenada por no poder tener más tiempo para ver el montaje. “Sois fantásticos. Ya me da pena no estar más tiempo”, afirmó.

El recorrido tuvo viaje de vuelta. En Abando, esperando al tranvía, la abuela, se pasó a la acera de enfrente para besar efusivamente a un hombre. “Ven a mis brazos”, le dijo. El remate fue cuando se levantó la falda para mostrarle la pierna al conductor del tren que se aproximaba. El conductor del tranvía no pudo aguantar la risa.

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