El Zuazo no se pone límites

Las integrantes de la primera plantilla del Zuazo. (J.M. MARTINEZ)

El conjunto rojinegro, que será el anfitrión de la Copa, intentará ser la sorpresa de la Liga

Nagore Marcos - Viernes, 31 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Bilbao - Todavía le queda un amistoso de pretemporada, mañana ante el Sporting La Rioja (19.00 horas/Trapagaran), pero tras un mes de intensa preparación, el Hotel Gran Bilbao Prosetecnisa Zuazo solo piensa ya en el inicio de la liga. El calendario quiso que el conjunto rojinegro sea el encargado de abrir el curso de la División de Honor con el encuentro que le enfrentará el próximo viernes al recién ascendido Morvedre. Por lo que a las fabriles tan solo les queda una semana para comenzar una campaña que se prevé animada. De hecho, poco o nada queda ya en el conjunto barakaldarra de la decepcionante temporada anterior, aquella en la que quedó eliminado de la Copa y muy lejos de Europa. El club optó por la reforma y ahora tiene un entrenador nuevo, una plantilla renovada -ocho fichajes y seis bajas- e incluso una equipación a estrenar. El Zuazo apostó por un completo cambio de piel y ahora está deseoso de demostrar cómo se desenvuelve con su nueva forma. “Estamos muy ilusionadas porque en la pretemporada hemos ido de menos a más. Teníamos muchas dudas al comienzo porque el entrenador era nuevo y casi todas las jugadores también, pero en cuatro semanas hemos conseguido dar un buen salto para arriba”, explica Ainhoa Hernández, pivote internacional del Zuazo.

Y es que en el primer encuentro de pretemporada, aquel que les enfrentó al Bera Bera, las rojinegras cuajaron un partido para el olvido;pero ya el pasado martes, también ante las donostiarras y con tres semanas más de preparación, la cosa fue muy distinta a pesar de la derrota (28-20): “El resultado no hace justicia a lo vivido, hemos mejorado, así que estoy tranquilo porque el equipo avanza y también estoy contento porque es posible realizar el juego que quiero, de defensa aguerrida y contraataque”, reconoce Haito, el técnico del Zuazo. Con todo, el entrenador rojinegro es consciente de que todavía quedan muchos detalles por pulir y que, por ello, no hay que fiarse del recién ascendido Morvedre, a quien visitarán en la primera jornada: “Ellas son nuevas en la categoría pero nosotras también tenemos un equipo prácticamente nuevo. Nos ha tocado un inicio de temporada duro porque los dos primeros partidos son contra Guardés y Ro Casa y quizá todavía no estemos a nuestro mejor nivel para competir contra ellos, pero nos vamos a caracterizar por ser un equipo duro y podemos dar la sorpresa”.

Hernández, por su parte, también reconoce que recibir de primeras a dos de los favoritos al título no es lo óptimo;pero que “esos partidos nos dirán en qué momento estamos. Salgan bien o salgan mal, vamos a seguir haciendo lo mismo, mirar hacia arriba. Vamos a ir a por todos los partidos y más en Lasesarre. Queremos enganchar a la afición porque tenemos un equipo que, aunque un partido no le salga bien, va a intentarlo siempre. Va a gustar nuestro juego”. Así, hacerse fuerte en casa es primordial para un Zuazo que el año pasado perdió demasiados puntos ante su público. “Tenemos que sacar todos los partidos en Lasesarre y, después, intentar arañar algo fuera. Ahí es donde va a radicar la diferencia de estar arriba o abajo en la tabla”, resume Haito.

La copa, el gran objetivo En una temporada de cambios y nuevos retos, el Zuazo apunta hacia la Copa. Por primera vez en su historia, el club barakaldarra será el anfitrión de esta competición, por lo que tanto el cuerpo técnico como la plantilla no duda en afirmar que es “el objetivo prioritario”. “En la Copa puede pasar cualquier cosa y vamos a ir a por ella. La tenemos marcada en el calendario en todos los colores”, bromea Haito. Y solo hay que mirar a la cara de Hernández para comprobar que es un torneo que ilusiona. De hecho, la pivote barakaldarra es una de las pocas jugadoras que quedan de aquella plantilla rojinegra que llegó a la final de la edición de 2016 -y que perdió precisamente ante el Bera Bera-. “Me sonrío cada vez que recuerdo ese partido porque es una de las cosas más bonitas que he vivido con el balonmano. Nunca habíamos llegado a una final y, aunque no salió bien, fue increíble”, recuerda. Por eso, este curso que el Zuazo es organizador, Hernández sueña con “poder repetirlo”.

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