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Vuelta a la rutina

Joserra Cirarda

Por Joserra Cirarda - Viernes, 31 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

VUELVE septiembre y, se suponen, vuelven las rutinas. Los excesos vacacionales quedan atrás. El trabajo copará la mayoría de las horas de cada jornada de lunes a viernes. El despertador sonará como un reloj a tempranas horas de la madrugada. Habrá que levantarse, somnolientos y pistojos, arrastrar los pies hasta la cocina y desayunar sin pronunciar palabra. Una ducha rápida será el preludio de la salida hacia el trabajo en vehículo privado o en transporte público. En el primero, con la radio como acompañante;en el segundo, con los cascos que nos aíslan de los compañeros de viaje. Siete horas en el tajo, con un pequeño asueto para comer, y vuelta a casa. Los más concienciados se pondrán la ropa de hacer deporte y quemarán grasas y estrés en el gimnasio, en la piscina o sobre el asfalto. Algunos estudiarán un idioma o prepararán alguna materia. Cena frugal, sentada ante el televisor -serie, reality o largometraje- y a la cama para intentar dormir las ocho horas recomendadas. Atrás quedan esas mañanas de quedarse en la cama “cinco minutos más”. Esos paseos por la playa o por senderos de montaña. Los aperitivos sin prisa. Las siestas de pijama, orinal y babilla colgante. Las tardes de socializar con familia o amigos. Las cenas fuera de casa y las noches en las que no importa que el reloj sea tan rápido que no nos damos cuenta de que son las mil y monas. Eso para el común de los mortales. Unos pocos privilegiados se van hoy de vacaciones.

jrcirarda@deia.eus

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