El largo pasillo de Yuri

El lateral zurdo recién fichado de PSG no ha tardado en dejar su impronta en el equipo gracias a una acusada vocación ofensiva que le permite intervenir en numerosos despliegues

José L. Artetxe - Sábado, 1 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Bilbao - Mientras en general siguen sin plasmarse con nitidez las novedades que Eduardo Berizzo pretende incorporar al juego del Athletic, hay algún aspecto concreto donde es posible decir que se aprecia otro funcionamiento. En este caso podría decirse que más que la consecuencia de una decisión táctica es el fruto del relevo habido en una demarcación. Berizzo ha optado por alinear en el costado izquierdo a Yuri Berchiche y el significado de esta elección no ha tardado en dejarse sentir. Dos partidos solamente han bastado para comprobar que de repente el Athletic posee una profundidad de la que antes carecía por dicha zona. Ahora, percute con mayor frecuencia, es más incisivo, genera un número más elevado de llegadas, impulsado por la personalidad futbolística del hombre que ha sido titular ante Leganés y Huesca.

San Mamés ya ha tenido la oportunidad de ver hasta qué punto un jugador influye en el colectivo. Con su forma de expresarse sobre la hierba, Berchiche condiciona muchas de las maniobras que efectúa el Athletic. Esto es así porque constantemente propone a sus compañeros una vía por la que avanzar hacia la portería rival. Es probable que en ambos casos el tipo de partido, dado que el equipo actuaba de local y su intención declarada, no siempre plasmada, era cargar con la iniciativa y fabricar peligro, haya favorecido que el guipuzcoano tuviese un protagonismo destacado. Lo cierto es que en estos 180 minutos, Berchiche ha pasado más tiempo ejerciendo de interior o extremo que pendiente de cerrar a la altura de los centrales.

Poderoso en la carrera, tira desmarques o busca una asociación rápida para ganar metros. Y va con todo, en ocasiones hasta se diría que su natural agresividad desemboca en precipitación. Es fogoso e insistente. También asoma arriba sin balón, lo que le valió para estrenarse como goleador el pasado lunes. El aparatoso (y peligroso) modo en que lo celebró da una idea de cómo vive la competición y de hasta qué punto, pese a ser defensa, se siente realizado desarrollando tareas más propias de la gente que frecuenta los metros donde se cocinan las jugadas que acaban en un remate.

En el apartado de incorporaciones de cara a la temporada recién abierta, entre los deberes que el club se había puesto, Yuri era el gran objetivo. El interés por hacerse con sus servicios venía de más atrás, pero tuvo que moverse a otra liga para que Ibaigane salvase el obstáculo que suponía su pertenencia a la Real Sociedad, cuya política de traspasos está diseñada para impedir que sus jugadores recalen en Bilbao. Después de encadenar varios bandazos en su trayectoria, Berchiche logró enderezar el rumbo en el Eibar y fue en Anoeta donde terminó de asentarse en la élite con una campaña sobresaliente (2016-17) que llamó la atención del Paris Saint Germain.

La entidad gala no halló mayores pegas para proceder a su contratación a cambio de un precio módico, muy por debajo de la cláusula que figuraba en el contrato. El lateral se había convertido en un jugador completo, maduro, y no tuvo inconveniente para adaptarse al lujoso vestuario del PSG y gozar de minutos, que repartió en una treintena de encuentros. Por algo más de lo que un año antes ingresó la Real, Ibaigane consumó su captación y le amarró para cuatro años con una cláusula de 100 millones.

DESEQUILIBRIO En el Athletic pensaban que con él la banda izquierda ganaría básicamente en la faceta ofensiva, sin resentirse en la contención. Durante el lustro anterior, el puesto lo había acaparado Mikel Balenziaga, un defensor muy fiable, pero con escasa incidencia en campo rival. De hecho, el equipo acusaba una marcada tendencia a progresar por el ala opuesta, donde antes se movía Iraola y luego se ubicaron De Marcos o Lekue, válidos para proyectarse en ataque a pesar de poseer características diferenciadas. La descompensación en el despliegue era patente, la mayor parte de la producción se registraba por la derecha y ello contribuía a que las maniobras fuesen más previsibles.

Berchiche viene a corregir una limitación y de paso le resuelve un problema a Berizzo, al que le gusta explotar la anchura del terreno utilizando laterales que suban sin dudar. El fichaje de Cristian Ganea y la promoción de Andoni López en el inicio de la pretemporada, no han afectado al orden jerárquico que se presuponía. Este último salió cedido al Almería y tanto Ganea como Balenziaga permanecen de momento en un tercer plano, si se entiende como segundo la suplencia. En las dos listas oficiales elaboradas por el técnico, Berchiche ha figurado como único lateral izquierdo específico. Una medida hasta cierto punto extraña en previsión de una necesidad, por tratarse de un puesto en principio destinado a jugadores zurdos. Lo es Córdoba, un delantero que sí ha sido convocado, estando además la posibilidad de recurrir a De Marcos o acaso Capa. Juega Berchiche y punto. Y la verdad es que el equipo lo ha notado.