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Santa Rosa presume de buenas modistas

Más de 40 vestidos confeccionados por sus diseñadoras desfilaron en la octava edición del concurso de vestido

Un reportaje de Emilio Zunzunegi - Sábado, 1 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Nadie discute que entre los hombres hay grandes diseñadores de moda y modistos de prestigio que muestran en la pasarela modelos de ensueño y exclusividad. Sin embargo no es menos cierto que detrás del oropel de los desfiles y del couchése oculta una legión de modistas y confeccionistas cuya labor imprescindible para el resalte de las pasarelas no pasa de ser una nómina exigua en el engranaje de un negocio multimillonario. No obstante, la libertad creativa se abre camino, aunque sea a regañadientes, y así en plazas tan modestas como Sestao, un concejo con apenas 28.000 almas, una pequeña asociación como la de las Amigas de la Costura se han empeñado en promover el buen hacer de las antiguas modistas y costureras, de las de aguja y dedal.

“Hoy día vivimos inmersos en la cultura del low cost incluso en la moda pero no es menos cierto que cuando uno quiere calidad recurre a modelos y diseños que no se encuentran en las multinacionales y allí las modistas y confeccionistas tienen mucho que decir”, señalan desde la asociación de Amigas de la Costura, un grupo de vecinas de Sestao por cuyo taller han pasado cientos de aprendizas y aprendices del patronaje y la costura.

“Esta es una gran familia donde se intenta enseñar a los alumnos y alumnas los principios básicos del patronaje y de la confección”, reseña Txentxa Marín, presidenta de la asociación y alma mater de la recuperación del concurso de vestidos de Santa Rosa que en sus inicios estaba destinado a vestidos confeccionados con papel aunque pocos años después incorporó el textil como soporte a la creaciones. “En lo años 40 y 50 del pasado siglo XX este concurso tenía un gran predicamento y un seguimiento popular muy importante no solo en Sestao sino en otros pueblos de la Margen Izquierda y de Bizkaia”, añadía Marín.

De hecho, a través de testimonios de gente mayor del municipio se ha conocido que las primeras ediciones del entonces Concurso de Vestido Barato estaban destinados a modelos confeccionados con papel, aunque posteriormente se incorporó la confección de los vestidos con tela. En ambos casos se trataba de que modistas y costureras, profesionales o no, “diseñaran y elaboraran vestidos de su propia creación fomentando la reutilización y el reciclaje de prendas que había en el hogar dándoles un aire nuevo y creativo”, resaltaba Txentxa Marín.

Fruto de este empeño de conservación de las costumbres populares de Sestao, esta octava edición logró reunir a más de cuarenta vestidos, confeccionados por más de una veintena de personas que pudieron verse en el desfile llevado a cabo este pasado jueves en la plaza del Kasko de Sestao. Una cita que este año contó con el apoyo del Ayuntamiento de Sestao y la colaboración del Departamento del departamento foral de Empleo, Inclusión Social e Igualdad, y de la Asociación de Desarrollo empresarial, DEMA, cuyas responsables, Teresa Laespada y Gloria Múgica, respectivamente, formaron parte del jurado de esta edición.

“Ha sido sorprendente ver la capacidad de las concursantes para diseñar y elaborar sus vestidos y la verdad es que no ha sido nada fácil determinar los modelos ganadores porque se han visto modelos de mucho nivel, de gran colorido, de mucho trabajo de aguja y de resultados sorprendentes”, reseñaban las dos miembros del jurado.

A pesar de las dudas el jurado estimó que el primer premio fuera a parar a Katty García, una sestaoarra que compitió con dos modelos que a juicio del jurado “se han distinguido por su fino acabado y sobre todo porque los motivos geométricos elegidos en el vestido ganador no son nada fáciles de trabajar”. Una aseveración que confirmaba Katty García al recoger los 150 euros del premio. “No sabría decir cuantas horas habré pasado para hacer el vestido porque lo he ido haciendo a ratos, pero me he tirado varios meses con los dos modelos que he presentado. El segundo premio -100 euros- recayó en el colorido traje elaborado por la nigeriana Evelyn Obuk Howo caracterizado por el vistoso colorido de los vestidos africanos. El tercer premio fue para Luciani de Castro, una la brasileña afincada desde hace 16 años en Portugalete.