Pedid agua y se os dará

Una mujer se sirve agua de grifo de una botella que Basquery ofrece a sus clientes. Fotos: Oskar González

Consumidores y hosteleros acuerdan que el agua de grifo es un bien que se ofrece a todo aquel que la solicita, si bien todavía son muy pocos los establecimientos que brindan jarras a sus clientes nada más sentarse a la mesa

Un reportaje de Ane Araluzea - Sábado, 1 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

La demanda de vasos con agua de grifo por parte de los clientes extranjeros era tal que finalmente optaron por colocar una jarra de agua con hielo en la barra con el fin de que el self service aliviara algo de trabajo a los camareros. En el bar restaurante Kubrick, de la calle Ripa, llevan años ofreciendo este servicio de forma desinteresada. “Hay algún bar por aquí cerca que nos ha copiado”, afirmaba ayer la encargada Bego García. Aunque en Bilbao cada vez son más los establecimientos que reciben a los consumidores con una jarra de agua gratuita, siguen siendo la gran minoría. “Solo nos falta regalar el pan también”, desaprobaba por su parte Javier Castro, propietario del restaurante Izen Barik del Casco Viejo. Al margen de las divergencias de opinión, consumidores y hosteleros acuerdan que al que pide agua, se le da. Siempre.

Una campaña de la OCU para solicitar una ley estatal que obligue a los establecimientos a ofrecer agua del grifo de manera gratuita a sus clientes ha evidenciado que el Estado está muy alejado de países como Francia o Estados Unidos, donde es una práctica habitual. “Esto es muy francés”, reconocía, de hecho, Adolfo Lasarte, propietario del Kubrick, donde al día llenan esta jarra comunitaria al menos cinco o seis veces, dependiendo del calor que haga. Poco antes, Bego García señalaba a una familia de cuatro miembros que comía varios pintxos en la terraza y tras pedir una única consumición se había servido agua de la jarra. “Vender agua embotellada no nos va a sacar de pobres”, reflexionaba por su parte Bego, quien añadía que “sería ilógico que se cobrara”.

Esa misma filosofía sigue el Basquery, local que desde su apertura en abril de 2017 recibe a los clientes que van a comer con jarras de agua de grifo en la mesa. “Bilbao tiene muy buena agua y era un servicio que se podía ofrecer, no es como en el sur, donde es un bien escaso”, exponía ayer David Martín, uno de los responsables del establecimiento ubicado en la calle Ibáñez de Bilbao. “No tenemos la sensación de que se pierda dinero, quien tiene intención de beber cerveza y vino lo va a beber igual. Y quien prefiere agua embotellada también la pide”, alegaba este hostelero, preguntado sobre una de las mayores reticencias del sector a ofrecer este servicio.

Críticas a algunas conductas De hecho, hay hosteleros que no están de acuerdo con el agua para todos. “Me parecería bien si se incluyera en el menú del día, pero ofrecerla obligatoriamente me parece excesivo”, consideró Javier Castro, quien expuso que con ello el hostelero se arriesga a dejar de ingresar una cantidad de dinero importante. ¿Y cómo lo hacen en otros países para que les salga rentable? “En Francia, por ejemplo, te cobran los servicios en muchos sitios. Aquí, no”, reflexionaba este hostelero del Casco Viejo sobre otro aspecto al que también se aludió en el Kubrick: “Si hubiéramos cobrado 50 céntimos por cada persona que ha usado el aseo en Aste Nagusia sin ser cliente tendríamos para comprar un Ferrari”.

Itziar Díaz, encargada del restaurante Harrobia del Casco Viejo, también aprovechó la coyuntura para censurar las malas prácticas de algunos clientes. “Hay gente que después de reservar una mesa para diez comensales se lía tomando potes y luego no viene”, expuso la hostelera, quien también hizo referencia a varios intentos de clientes para marcharse sin pagar. En cuanto al agua, afirmó que el agua embotellada, que se abre siempre delante de los consumidores, está incluida dentro del menú, por lo que no considera necesario ofrecer agua de grifo de antemano. “Si alguien comiera a la carta y solicitara agua de grifo se le daría, pero es algo que nunca ha sucedido”, expuso la encargada.

La encuesta realizado por la OCU en la que se determina que el 14% de los establecimientos del Estado no ofrece agua de grifo aunque se solicite expresamente, parece no cumplirse en Bizkaia. Los consumidores acuerdan que el agua de grifo es un bien que nunca se les ha negado, si bien tampoco se les suele ofrecer. “Con el café lo suele pedir a menudo, y en verano, además, me gusta con hielo”, afirmaba una jubilada fuera del café bar Lago, en la calle Correo. “Nunca me han negado el vaso de agua, aunque alguna vez me han dicho que no tenían hielo... quizás porque querían aprovecharlo para los combinados”, añadió, mientras su amiga respondía, a su lado, que de vergüenza ninguna a la hora de pedir agua.

Tampoco se sonroja María Gil por tener sed. Esta valenciana afincada en Bilbao explicaba que en su tierra, igual que en Bizkaia, no es costumbre ofrecer agua de grifo por defecto. “Yo la suelo pedir”, exponía mientras su padre, de visita en la villa, evidenciaba más tajante que “el impuesto del agua lo pagamos en todas partes así que debería ser gratuito”. Es más, Vicente Gil consideró que “si hay que pagar por el agua que sea con gas, que por lo menos tenga burbujitas”. Otro de los factores a los que hizo alusión María Gil fue al medioambiental, ya que este tipo de iniciativas favorecerían que se redujera el consumo de agua embotellada, lo que conllevaría la disminución de plásticos contaminantes.

La calle oPINA

Secciones