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Becarios de diario

De izquierda a derecha. Yaiza Pozo, Mikel Reina, Alzane Corral, Asier Carnero, Iñaki García, Ane López, Andrea Valle y Borja López (Pablo Viñas)

Son veinteañeros aspirantes a comerse el mundo aunque este verano solo le hayan podido dar un pequeño bocado

Por Concha Lago - Sábado, 1 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

NUEVE becarios han pasado el verano en DEIA, que no ha sido precisamente el Caribe. Irene González y Alazne Corral, en DEIA Digital;Yaiza Pozo, Iñaki García, Ane López, Asier Carnero y Andrea Valle, en Egunero;Mikel Reina, en Kirolak, y Borja López, en Fotografía, han aprendido, puestos a hacer pareados, a ser becarios sin horario metidos en un diario. La dotación de mano de obra con aprendices o becarios está extendida en todos los sectores, pero en la prensa escrita se llevan un buen tute. Es tanta la actividad que Yaiza confiesa que le ha creado mono. “El periodismo me ha vuelto muy activa y cuando me siento en el sofá echo de menos estar metida en fregados”, dice esta aprendiza repetidora, a la que le dieron la oportunidad de renovar las prácticas. Entre las que repiten experiencia se encuentra también Andrea que no pierde el tiempo y ya se marcha a Madrid a “hacer un máster y a currar porque se incluyen prácticas en una empresa de comunicación”.

La delgada línea que separa el aprendizaje de los becarios y la explotación laboral siempre ha sido motivo de polémica. Recientemente se puso en cuestión a los cocineros con estrella Michelin por explotar a sus becarios en sus restaurantes de lujo, pero esta no es la única profesión en la que los jóvenes participan sobradamente en la actividad productiva de las empresas. Borja ha vivido en carne propia que “hay mucha carga de trabajo. Eso es bueno porque estamos buscando horas de experiencia y aunque es mucho curro, nadie viene aquí pensando que va a ser Vacaciones en el Mar”. Ane también ha vivido el desenfreno informativo. “Estaba en el periódico Bilbao, de periodicidad mensual y al venir aquí comprobé que el trabajo resultaba más agobiante, pero he vivido las dos experiencias”, revela.

Alazne se queda con una sensación agridulce. “Han sido mis primeras prácticas y me han gustado. No cierro puertas al mundo digital pero me quiero desarrollar más en el ámbito periodístico”, confiesa. En su primer contacto con el mundo laboral y la prensa escrita han descubierto que no hay dos días iguales. Mikel asegura que “hay días y temas. Hay veces que estás más inspirado y motivado y otros que las palabras no fluyen igual”. Una percepción que comparte Asier. “Se trabaja mucho, pero se aprende mucho”, defiende. Aunque Iñaki no venía con unas perspectivas marcadas, se vio sorprendido por el cambio en la forma de trabajar y las encuestas callejeras, una queja recurrente entre todos ellos que creen que se las han “comido todas”.

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