Más que palabras

La pirotecnia de los ‘plácidos’

Columnista Susana M. Oxinalde

Por Susana M. Oxinalde - Sábado, 1 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

YA estaban tardando en salir todos los grupies nostálgicos obcecados en hacernos pensar que exhumar los restos de Franco es cambiar a los victoriosos de la guerra, como si eso dependiera ahora de si Franco sale o se queda. Tardaban en salir los Mayor Oreja, San Gil, Ruiz- Gallardón, Nart y Abascales, e incluso un Joaquín Leguina que quiere olvidar. Sus firmas en el Manifiesto por la historia y la libertad de la Fundación Francisco Franco, con sus 19.000 adhesiones huelen a pretender fastidiar lo que creen que es una buena digestión, como aquella que llevaban practicando ellos mismos y sus familias durante aquella época de “extraordinaria placidez”, una siesta eterna de la que no despiertan para poner, sin decoro, en la misma frase la palabra Franco y libertad. Coincidiendo con las medidas adoptadas por el gobierno Sánchez y cuando se abre el plazo para que la familia Franco presente alegaciones contra su exhumación, arranca la exhibición pirotécnica de nostálgicos para decirnos que la propuesta de reforma va directamente contra la Constitución. Pero pueden estar tranquilos, conviene decirles que la guerra no la ganarán los vencidos ochenta años después por una ley de Memoria Histórica, que no hacen falta los manifiestos, ni las amenazas de la familia, ni las posibles querellas por prevaricación. Esta tropa con su pataleo no va a ninguna parte como la ley que no hará a Franco ni a ellos los vencidos. Exhumar a Franco no supone dar la vuelta a la victoria en la guerra de 1936 ni la plácida dictadura habrá dejado de existir. Nada jamás blanqueará aquel destrozo por mil manifiestos que se firmen contra su casi finiquitado mausoleo.

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