los efectos de la crisis

Bizkaia tiene la mitad de profesionales de la construcción que antes de la crisis

La actividad del sector tiende a remontar tímidamente, aunque en el mercado sigue escaseando personal cualificado

Aner Gondra - Domingo, 2 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Bilbao - Hace ya muchos meses que se repite un mantra: “Hemos salido de la crisis”. Quizás sea cierto atendiendo a grandes indicadores, pero la frase pierde fuerza al sacar la lupa. Uno de los grandes damnificados en tiempos de vacas flacas fue el sector de la construcción. Albañiles, carpinteros, electricistas, encofradores… “Todos los gremios se vieron afectados en el periodo de crisis”, explica Iñaki Urresti, secretario general de ASCOBI, la patronal de la construcción en Bizkaia, “prácticamente se perdió la mitad del empleo del sector”.

El golpe fue duro y más si cabe en la construcción debido a sus peculiaridades. “Hay sectores que se apoyan mucho en la figura del falso autónomo y esos lo sufrieron en especial”, relata José Andrés Martín, presidente de ABAT Euskadi, “se apoyan en una figura muy débil, muy fácil de captar y desechar porque no tiene ningún coste. El de los autónomos fue el primer eslabón por el que se rompió y el primero que sufrió la crisis”. A Bizkaia, como a Euskadi, la crisis llegó más tarde que el resto del Estado, “pero cuando llegó, fue demoledora”.

Las empresas y agentes del sector se fijan en varios indicadores para testar la salud de la construcción. En la actualidad, tres son las fuentes de las que surge trabajo. La obra pública que sale a licitación “es una pista de por dónde van a ir los tiros en los próximos años”, dice Urresti, “también los datos de vivienda licitada, tanto libre como protegida, y en los últimos tiempos la rehabilitación de edificios tiene una trayectoria bastante constante”. Estos tres parámetros, hoy en día, nada tienen que ver con los que se daban antes de la crisis, hace diez años. Las cifras así lo demuestran.

En 2008, antes de que estallara la burbuja de la construcción, en Bizkaia 50.000 personas trabajaban en el sector. Hoy en día esta cifra no llega a la mitad, son menos de 25.000. Cuando la tormenta atravesaba su peor momento, en 2013, el número de personas empleadas llegó a su fondo: 23.000 personas dedicadas a la construcción. Desde entonces, en cinco años, la recuperación ha sido mínima, no llega a 2.000 trabajadores más. Paralelamente, hay que atender al número de demandantes de empleo que giran en torno a la construcción. En 2013, 13.000 vizcainos querían trabajar en la construcción, pero cinco años después este número se ha reducido a 7.000 demandantes de empleo. ¿Cómo se explica eso? “No habiendo habido un aumento significativo en el número de empleados en el sector, en ese mismo tiempo los demandantes de empleo han descendido a la mitad”, aclara Iñaki Urresti, “es decir, hay mucha gente que se ha ido colocando en otras actividades, fundamentalmente a la industria, que ha tenido una pérdida de empleo menor y cuya recuperación ha sido anterior a la de nuestro sector”. El declive de la construcción también se plasma en los números relativos a las personas inscritas en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA). Desde 2010 hasta 2018 la construcción ha sufrido 21.200 bajas de autónomos en Euskadi.

En este colectivo hay que atender a otros datos para hacer cábalas sobre lo que ha podido ocurrir con ellos. El 72% de todos los afiliados al RETA en Euskadi en 2010 tenía entre 40 y 65 años. De ellos, el 24% eran mayores de 55 años, por lo que José Andrés Martín sospecha que “el 20% estarán ya jubilados o muy cerca del retiro y malviviendo, seguramente”. El presidente de esta asociación de autónomos de Euskadi recuerda que también se trata de gente que ha tenido una larga trayectoria de cotización: “A otros les tocó reciclarse y engrosar los números de Lanbide. Todo esto sin prestaciones por desempleo y en situaciones de vida muy complicadas. Hasta que no se han hecho las reformas del estatuto del trabajador autónomo, el autónomo no cotizaba para el desempleo y estaba totalmente desprotegido. Con la ley nueva y la forma que han puesto para cobrarlo, todavía está muy precaria. Cuando por desgracia tienes que dejar la actividad, te deja en una situación preocupante”.

Economía sumergida Otra vía por la que han optado muchas personas que perdieron su empleo en la construcción o que tuvieron que darse de baja como autónomos ha sido la economía sumergida. “Es cierto que muchos han acabado ahí”, confirma José Andrés Martín, “es uno de los nichos donde se tuvo que refugiar el pequeño profesional porque no le quedaba más remedio. Sin paro, con cargas familiares, con una cierta edad… No te queda otra que buscarte la vida en la economía sumergida: una chapucita aquí, otra chapucita allá y salir para delante como puedas”.

En 2010 los autónomos dados de alta en la CAV eran 180.000 y en la actualidad son solo 172.000. ABAT Euskadi estima que la crisis económica se ha cobrado 7.758 autónomos. “La actual cifra de autónomos en Euskadi es la misma que había en 2013, en el peor momento de la crisis”, describe José Andrés Martín, “incluso ahora, en este último tramo de siete u ocho meses, ha bajado un 0,2%. Creemos que en la construcción los números son los mismos. Hemos comparado cómo han crecido los epígrafes y son similares. No hay epígrafes que se disparen demasiado y están creciendo de forma paralela”. Eso sí, tras el maremoto, no hay dudas de cuál es el territorio histórico más perjudicado: “Nos dicen que en todos los datos Bizkaia es la más dañada. No tenemos los números, pero en todos los sectores la más dañada es siempre Bizkaia”.

A día de hoy, en el sector de la construcción “cada vez hay una mayor demanda de empleo en el sector, porque hay una evidente reactivación”, dice Iñaki Urresti. “Todavía es incipiente, pero se percibe”, relata, “y lo que se detecta es que falta personal cualificado. Hay carencia”. ¿Eso quiere decir que hay mucha actividad? “No necesariamente”, lamenta, “lo que pasa es que hay poca gente cualificada en el mercado para contratar”.