Más que palabras

Una devolución en frío

Por Susana M. Oxinalde - Domingo, 2 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

NO es una novela de Dickens, es una noticia más de verano. Otro abandono veraniego que siempre requiere una fuerte dosis de frialdad y mucha de crueldad, es cosa de corazones temerarios y mentes pragmáticas que sacrifican unos pocos minutos de cariño al año en defensa de un mayor tiempo de ocio, por alejamiento del ideal que se aspiraba cuando se pensó en la acogida inicial o simplemente por alguna diferencia entre el catálogo on line y la mercancía recibida. Siempre imaginé a una pareja entusiasmada y llena de ilusiones entrevistándose con los educadores, cuidadores y responsables de los centros de adopción e incluso, la más emotiva de todas, con el ser a adoptar, con alguien que será su propia familia. Cada verano nos avergonzamos de nuestros vecinos, aburridos de su Golden Retriever o hartos del tiempo libre que le roba el cuidado diario del hámster de turno. Sin embargo, todo este bagaje que llevamos de abandonos de la responsabilidad no alcanza a comprender a esa una pareja que dejó en el primer centro de atención a una niña porque no era exactamente igual al catálogo que clicó en una web india. Es como esa lámpara de Amazon que devolviste porque era más grande de lo que parecía en la foto, porque no estaba hecha en 2017 sino cuatro años antes y se antoja vieja. Poco importa la ética, la amoralidad de esta devolución, asusta el hecho de que desde el rico y caprichoso Occidente pueda ser tendencia. Preocupa el enorme trauma que se le vuelve a endosar a una niña de 14 años que puede asegurar que nadie la quiere porque la abandonaron hasta aquellos que se supone que la querían. Inquieta que en entre las mismas paredes de una casa se pueda tomar un día la más generosa de las decisiones y otro, la más despreciable.