Kaiku presenta batalla

Las remeras de Kaiku abandonan la rampa.

La ‘Bizkaitarra’ muestra un nivel digno en su debut y San Juan logra ganar la primera jornada

Jokin Victoria de Lecea - Lunes, 3 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 08:25h.

DONOSTIA. La Bandera de La Concha fue una fiesta para Kaiku. Las sestaoarras disfrutaron de verse en la cita más deseada del año y remar en el domingo en el que todos los remeros quieren estar. Fue el premio a un año de esfuerzo y la guinda perfecta a su debut con la trainera. En su primera oportunidad consiguieron clasificarse para la regata donostiarra y a la hora de saltar al agua su nivel estuvo a la altura. Aunque estuvieron lejos de los puestos de cabeza y acabaron séptimas, su nivel no desmereció ante traineras de la Liga Euskotren, la campeona de la Liga Gallega o embarcaciones que quedaron mejor que ellas en la ETE. Kaiku finalizó séptimo y afrontará la segunda jornada con el mismo reto, disfrutar y tratar de colarse por delante de algún bote.La cuadrilla preparada por Antonio Flores apostó por una estrategia ambiciosa. Quiso salir con todo y tratar de aguantar espoleadas por un buen resultado. Su buen arranque le permitió aguantar a cinco segundos a Arraun Lagunak y dejar atrás a Hibaika y Tolosaldea, dos embarcaciones que saben lo que es ganar una bandera en la ETE. Pero ese esfuerzo les pudo y en el largo de vuelta perdieron tiempo, cayendo hasta la séptima posición, ganando únicamente a la Enbata.Las sestaoarras disfrutaron de la jornada y dieron un nivel digno, pero para estar en la lucha por la bandera todavía les falta mucho. Eso son cotas mayores, luchas reservadas a remeras con más kilómetros en sus cuerpos y un nivel que aún no alcanzan las bogadoras de Kaiku. En esa lucha volvió a imponerse San Juan. Las batelerak volvieron a encontrarse con el mismo rival de la clasificatoria. Náutico de Riveira demostró ser un hueso duro de roer y en el primer largo consiguieron el mejor tiempo. Pero las gallegas evidenciaron demasiados problemas en popare y realizaron un segundo largo muy discreto. Eso permitió a las sanjuandarras, que nunca bajan el ritmo, a ponerse en la proa de la regata y defender su renta hasta los seis segundos.

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