mesa de redacción

Echar el lazo

Asier Diez Mon - Lunes, 3 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 10:56h.

SI la realidad supera en ocasiones la ficción, ocurre con demasiada frecuencia que la política, la de los partidos, desborda los límites de la sensatez con los que se maneja el conjunto de la sociedad. Los movimientos tácticos de los partidos saltan a veces por encima de la línea imaginaria que en la mayoría de los países del mundo impide que los ciudadanos se líen a mamporros -o a machetazos- por las calles por no compartir las mismas ideas. La crisis de los lazos amarillos en Catalunya es una expresión de esa forma de hacer política. Es totalmente lícito promover el uso personal de un símbolo para visualizar el enfado ante la encarcelación de los líderes de una consulta popular, la máxima expresión de la democracia. Otra cosa es incitar a vestir las calles de amarillo obviando que no todos los catalanes comparten esa reivindicación. En el otro extremo, Ciudadanos ha visto en esta cuestión un filón electoral. Catalunya se le ha quedado pequeña a Albert Rivera, al que, sin saber cómo, se le ha escapado de la manos la condición de socio preferente que sostiene a un Gobierno. Una posición muy parecida a la de un parásito que no sufre ninguno de los males que aquejan al huésped, pero engorda a su costa. Cuando ha perdido esa vía de alimentación, Rivera ha buscado otra forma para echar el lazo a los electores, sobre todo en España, sin importarle trasladar sus urgencias a las calles en forma de crispación de los ciudadanos a los que asegura representar.