la Nao Victoria en la capital vizcaina

Bilbao en la vuelta al mundo

La ‘Nao Victoria’, réplica del navío histórico, que logró la mayor hazaña marítima de la historia: la primera vuelta al mundo capitaneada por Juan Sebastián Elcano, atracó ayer en Bilbao donde podrá ser visitada hasta el próximo día 11

Un reportaje de Nekane Lauzirika - Martes, 4 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

PARA un clásico bilbaino de hoy, Magallanes comenzó su vuelta al mundo pensando que terminaría en Bilbao de la mano de Juan Sebastián Elcano, aunque éste se desviase un poco a Getaria. Así que ahora, los bilbainos y bilbainas del siglo XXI, corregida un poco la ruta de la Nao Victoria de Getaria a la capital vizcaina, podemos contemplarla en aguas de la ría.

Fuera de chiste, la verdad es que es toda una honra para la villa de Don Diego tener en sus aguas del Nerbioa-Ibarzabal esta réplica de la Nao Victoria, un atractivo para que bilbainos/vizcainos y turistas nos acerquemos a visitar la embarcación atracada en una de las dársenas del Museo Marítimo de Bilbao a partir de hoy, de diez de la mañana a nueve de la noche, hasta el próximo martes, 11 de septiembre.

La Nao Victoria ha recorrido durante todo el mes de agosto distintos puertos de Euskadi -desde Getaria, Bermeo, Mutriku hasta Lekeitio y Santurtzi, hasta recalar ayer en la villa- dando a conocer su historia y el protagonismo del País Vasco en ella. “Una visita obligada en la gran gira por el Estado español que está llevando a cabo en el marco de las actividades de la Comisión Nacional para la conmemoración del V Centenario de la Primera Vuelta al Mundo”, subraya convencido el catalán Álvaro Lecaro, responsable de la logística de la Nao Victoria, con una tripulación integrada por 12 aguerridos amantes del mar, ocho chicos y cuatro chicas, entre los que se encuentran biólogos, como Eloy e Irene, está última que ha concluido sus estudios de Náutica y precisa de horas de navegación.

A la aventura “Es una experiencia extraordinaria. Surcar el mar, atracar de puerto en puerto y convivir en el propio barco con gentes de otras procedencias;estar todo el día aprendiendo cosas nuevas”, indica Irene, bióloga, que junto a Olga y María son tres de los 12 miembros de la tripulación embarcada en esta interesante aventura, “que te obliga a realizar labores de cualquier tipo y a poner en marcha las habilidades adquiridas”, relata.

“El navío nos persigue o nosotros le perseguimos a él”, decían a DEIA, los deustoarras Ander y Almudena, que ya habían tenido la oportunidad de contemplarlo en Lekeitio y Bermeo. “Viéndolo te retrotraes y empiezas a imaginar cómo en un cascarón como éste unos intrépidos marineros pudieron dar la vuelta al mundo. Es una bonita y divertida forma de aprender historia, de tocarla”, subrayan estos amantes de la lectura. “Visitar el navío es una actividad muy atractiva no solo para niños, sino también para adultos”, reconocen.

Un barco que hace cinco siglos fue construido en el País Vasco, y que capitaneado por Juan Sebastián Elcano, consiguió rodear la tierra. Fue el único navío que lo logró de las cinco naves que iniciaron el viaje contando entre sus tripulantes con 30 marineros vascos, el segundo grupo más numeroso de toda la tripulación.

“En la Nao Victoria se pone en valor la contribución de los vascos tanto en la aventura de dar la vuelta al mundo como en el alto nivel de construcción naval que ya en aquellos siglos había en Euskadi”, explica Jon Ruigómez, director del Museo Marítimo de Bilbao, contento de que el navío atraque hasta la semana próxima en su dársena, “cómo no podía ser de otra manera”, apostilla sin dejar de observar y ofrecer a la tripulación del Nao Victoria cualquier cosa que precisen del Museo.

Hombres y mujeres Toda la historia de los hombres que culminaron la primera vuelta al mundo y el barco que la protagonizó podrá conocerse en el Muelle de Bilbao, donde la embarcación abrirá sus cubiertas al público que podrá recorrerlas en esta fiel réplica de 26 metros de eslora y 7 metros de manga, construida en pino y roble, siguiendo un minucioso rigor histórico en sus formas y detalles. “Los visitantes podrán ver in situ las condiciones de vida de los marinos que lograron circunnavegar el planeta, y en su bodega experimentar además las vivencias de los hombres y mujeres que actualmente componen su tripulación”, subraya Álvaro Lecaro, animando a los bilbainos y turistas a acercarse hasta la dársena del Museo Marítimo. “Merece la pena”, apostilla.

El navío elevará anclas la semana próxima rumbo a Castro, Gijón y A Coruña para recalar en los astilleros de Huelva donde pasará revisión y se pondrá a punto en aras a realizar el próximo año de nuevo la vuelta al planeta, coincidiendo con el V Centenario de la Primera Vuelta al Mundo.

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