El sacacorchos

Gran lección de doble vía

Por Jon Mujika - Miércoles, 5 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

OJO, no confundir la instrucción con la educación! Conviene lanzar la advertencia ahora que calienta motores el nuevo curso escolar. Hoy, cuando se miden las nuevas infraestructuras, las plazas ganadas para el aprendizaje, es acosejable preocuparse más sobre el qué y el cómo que sobre el dónde y el cuándo. Más tarde de lo que debíamos aprendimos que la enseñanza que deja huella no es la que se hace de cabeza a cabeza, sino de corazón a corazón. Pero la enseñanza y aprendizaje no son, no debieran serlo, un entrenamiento para pasar un examen. Es más, bien mirado lo que no debiera existir es el mismo examen. Pero mucho me temo que me enredo en una quimera con este asunto.

Y así, entre un profesorado que en ocasiones recitaba sus conocimientos como el personal de avión repite las medidas de seguridad y los planes de emergencia, casi con desgana, y un alumnado al que nos preocupaba más saltar el listón del curso que aprovecharnos del impulso de la enseñanza para volar cuanto más alto mejor, se nos fue un tiempo precioso para hacernos mejores personas.

Por supuesto que no fue siempre así. Hubo profesores fabulosos, capaces de contagiarte su pasión como el buen médico te contagia la buena salud. Y hubo enseñanzas que te tocaban en lo más hondo, que despertaban en tu interior un valor absoluto: la curiosidad. Recuerdo un puñadito de momentos así, luminosos. Pero también de un montón de horas perdidas por desgana de unos y de otros.

No es un consejo moderno, ya lo sé. Es más, ya el filósofo griego Pitágoras de Samos dictó una lección inolvidable siglos atrás. Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres, dijo. Muchos años después, Mark Twain fue tajante al decir que nunca había permitido que la escuela entorpeciese su educación y creo que ahí erró. O no encontró quien supiese transmitirle las enseñanzas. Hoy, cuando ya se afilan los lápices -o se saca lustre a las tabletas....-;cuando se diseña un plan de estudios,ojalá nadie olvide la gran lección: el reto es aprender a ser mejores. Personas, digo.